REFUGIADOS-IRAQ: Abandonados a su suerte

La crisis de refugiados de Iraq continúa empeorando. Actitudes del gobierno del primer ministro Nouri al-Maliki agravan la desesperante situación de los cinco millones que huyeron del conflicto, según expertos del International Crisis Group (ICG).

El informe "Failed Responsibility: Iraqi Refugees in Syria, Jordan and Lebanon" ("Responsabilidad fallida: Refugiados iraquíes en Siria, Jordania y Líbano") reconoce mejoras en la situación de la población iraquí tras el relativo éxito del aumento de la presencia militar estadounidense en el país.

Pero los refugiados iraquíes en países vecinos todavía viven en condiciones críticas signadas por la desesperación económica y la rigidez política, advierten los autores del estudio.

Mientras, las autoridades iraquíes y la comunidad internacional —especialmente el gobierno de la nación ocupante, Estados Unidos— hace poco por apoyarlos, señala el informe.

El gobierno de Al-Maliki, "lleno de dinero del petróleo, ha sido conspicuamente poco generoso con sus ciudadanos varados en el exterior", señala el informe.
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Las autoridades iraquíes les hacen la vida difícil, una actitud que alienta las duras políticas de visado por parte de los países anfitriones. Bagdad, incluso, limita el acceso de su diáspora a la documentación que acredite su identidad.

Según el informe, el Ministerio del Interior intenta controlar el flujo de personas y destrata a quienes percibe como miembros del partido Ba'ath, del ejecutado dictador Saddam Hussein, o como colaboradores de su régimen (1979-2003).

"No hay duda de que entre los refugiados hay altos funcionarios del régimen anterior, pero esto no justifica el cruel abandono de una abrumadora cantidad de gente sin filiación política que sirvieron lealmente a Iraq y no a un régimen en particular", señala el informe, el cual destaca que el país perdió a buena parte de sus profesionales y técnicos universitarios.

A muchos de los refugiados que trabajaban en oficinas del Estado se les confiscaron sus diplomas y otros documentos cuando huyeron de la violencia en Iraq, lo que les dificulta encontrar empleos calificados en las muy contadas ocasiones que los países anfitriones los admiten.

Con los refugiados sin poder trabajar, sufren una "creciente pauperización", lo que podría conducir a una radicalización, según el estudio.

"Una indigencia y un desempleo cada vez mayores entre los refugiados iraquíes son factores preocupantes. Algunos observadores advierten sobre la posibilidad de que jóvenes refugiados se unan a grupos insurgentes como Al Qaeda", advierte, en alusión a la red extremista liderada por el saudita Osama bin Laden.

Se desconoce la cantidad exacta de refugiados —se los calcula en unos cinco millones—, pero la escala es segura: la de Iraq es la segunda mayor crisis de esta naturaleza en la historia, precedida solamente por la suscitada en Afganistán tras la invasión soviética en los años 80.

El ICG reconoce la gran carga que recae sobre Siria, Líbano y otros vecinos, que han acogido a alrededor de la mitad de los refugiados iraquíes, pero dice que el trato poco amistoso reduce los ya escasos servicios y oportunidades a su disposición.

Estados Unidos y otros países, incluidos los estados árabes ricos, agravan la crisis al no aceptar a los refugiados ni darles suficiente apoyo financiero a las naciones anfitrionas y organizaciones humanitarias que les brindan asistencia, señala el ICG.

"Los países donantes e Iraq tienen la mayor responsabilidad. Las naciones occidentales están satisfechos porque los países anfitriones hacen frente al desafío, y han sido poco generosas en su apoyo financiero y directamente reticentes a admitirlos", dice el estudio.

Al estar tan presionados los países que los reciben y al haber tan poca asistencia internacional e iraquí, la mayoría de los refugiados "dependen principalmente de ahorros personales y remesas de familiares que se encuentran en Iraq y otras partes".

El informe observa que la criminalidad en los campamentos de refugiados y otras áreas donde se radican está en aumento. Además, allí donde los niños iraquíes tienen poco acceso a la educación y tanto ellos como las mujeres son, a menudo, explotados.

Las condiciones de vida de los refugiados iraquíes se han vuelto tan deplorables que algunos refugiados prefieren regresar a su país devastado por la guerra.

Pero la cantidad de refugiados que retornan es limitada.

Con frecuencia, no pueden regresar a sus hogares pues fueron ocupados. Sus vecindarios, antes de población heterogénea, experimentaron una suerte de limpieza religiosa a manos de milicias religiosas.

Mientras, los refugiados también "hablan sobre el conflicto entre sunitas y chiitas, y por supuesto que despotrican frente a uno. Pero eso es todo lo que hacen. Es su manera de darles sentido a sus vidas y a su pasado", dijo al ICG un iraquí sunita en Jordania, donde convive con compatriotas de todas las corrientes étnicas y religiosas.

Iraq todavía es un lugar violento y caótico. El ICG recomienda que el gobierno de Al-Maliki implemente un mecanismo para ayudar a los refugiados en el exterior y para asistir a quienes regresan, pero desalentando los retornos a gran escala en pro de la seguridad.

Siria, Jordania y Líbano también necesitan muchos más esfuerzos por los refugiados.

"En Jordania, ni siquiera los iraquíes que huían de la violencia fueron reconocidos como refugiados. Por el contrario, fueron calificados de 'invitados', y, en ocasiones, tratados mucho peor que eso", señala el informe.

Al limitar los permisos de residencia renovables año a año a aquellos iraquíes que portaban una cantidad mínima particularmente alta de dinero, las autoridades de Jordania instauró una "política de puertas cerradas".

Funcionarios sirios dijeron al ICG que el primer ministro Al-Maliki había alentado las restricciones a las visas a refugiados iraquíes desde septiembre de 2007.

Las restricciones a los movimientos que pusieron fin a la política de puertas abiertas y las malas relaciones con Occidente, particularmente con Estados Unidos, empeoraron las condiciones de los refugiados iraquíes en Siria.

El ICG exige a Estados Unidos elevar su esmirriada asistencia, a la que considera políticamente motivada, y que aísle la crisis humanitaria de otras consideraciones políticas con Siria.

El informe observa que ninguna de las partes involucradas está abordando la crisis de refugiados, y que sería desastroso que se desatara otra.

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