ISRAEL: Tiempo de descuento para Olmert

El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, logró prolongar su vida política e impedir que el parlamento se autodisolviera, lo que hubiera llevado a nuevas elecciones y la casi segura pérdida de su cargo.

Aunque logró escapar de ese destino, debió pagar un precio. Para evitar los comicios adelantados se vio forzado a aceptar poner en juego su liderazgo en el centrista partido Kadima antes del 25 de septiembre.

Al aceptar tal demanda del Partido Laborista, Olmert evitó que este socio en la coalición de gobierno apoyara la moción de disolver el parlamento, lo que hubiera llevado a elecciones anticipadas.

El acuerdo entre Olmert y el líder laborista y ministro de Defensa, Ehud Barak, significa que no habrá comicios generales este año. Se estimaba que los israelíes irían a las urnas en noviembre, dos años antes de la finalización formal del periodo de gobierno, en 2010.

Pero sin el apoyo laborista a la disolución de la legislatura, lo que tornaba imposible su aprobación, el proyecto de ley en tal sentido fue retirado.
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La crisis política se desató varias semanas atrás, cuando Barak le pidió a Olmert que renunciara a causa de los cargos de corrupción que pesan contra él. El jefe de gobierno es acusado de recibir cientos de miles de dólares de Morris Talansky, judío ortodoxo residente en Nueva York y principal directivo del grupo financiero Globes Resources.

El mes pasado, Talansky declaró ante un tribunal de Jerusalén que había entregado a Olmert alrededor de 150.000 dólares a lo largo de 15 años, antes de que se convirtiera en primer ministro.

El dinero fue empleado para pagar, entre otras cosas, cuentas de hotel, un viaje familiar a Italia y vuelos en primera clase, en lugar de ejecutiva, afirmó el financista.

Olmert negó haber actuado incorrectamente, insistió en que utilizó esos fondos para cubrir deudas de campaña electoral, no sus gastos personales, y aseguró que si era procesado renunciaría.

Cuando Barak demandó la renuncia de Olmert, dijo que apoyaría una convocatoria a elecciones anticipadas si el partido Kadima no fijaba una fecha para realizar comicios internos, destinados a reemplazar al primer ministro.

Esta semana, sin esa fecha establecida, Barak anunció que estaba de acuerdo con la disolución del parlamento. Olmert elevó su apuesta y amenazó con remover a los ministros laboristas del gabinete.

Esto lo hubiera dejado como jefe de un gobierno de minoría, precipitando el llamado a nuevas elecciones.

Olmert no deseaba que tal cosa ocurriera, y tampoco Barak, quien no está ansioso por adelantar los comicios, dado el claro liderazgo en las encuestas del ex primer ministro Benjamin Netanyahu (1996-1999), líder del centroderechista partido Likud.

Ahora, Barak obtuvo lo que quería. El partido Kadima elegirá a un nuevo líder en septiembre, quien tratará de reconstruir un gobierno con los laboristas, de centroizquierda.

Pero no existen garantías de que quien triunfe en esos comicios internos pueda formar una coalición de gobierno, y también es posible que Olmert se niegue a dar un paso al costado.

El primer ministro podría decidir competir en las internas de su partido. Pero los miembros del Kadima no creen que lo haga y piensan que dice eso sólo para evitar encontrarse en una posición muy debilitada en los próximos meses.

"Barak gruñe como un dóberman y termina moviendo la cola como un caniche ante su amo, Olmert", dijo el diputado Silvan Shalom, del Likud.

Tzahi Hanegbi, miembro de Kadima, a quien se considera el arquitecto del entendimiento entre Barak y Olmert, aseguró que "todos los que tomaron parte en las conversaciones mostraron su responsabilidad y compromiso con la estabilidad del gobierno. Cuando firmamos el acuerdo sentimos que se abría un nuevo capítulo en las relaciones de la coalición".

Con las elecciones fuera de la agenda, Olmert se ha comprado algunos meses de quietud. Pero pocos creen que logre gobernar el país hasta noviembre de 2010.

El primer ministro jamás se recuperó completamente del costo político de la guerra contra la milicia islamista libanesa Hezbolá, en 2006, ya que la opinión pública cree que la condujo de manera inepta.

En algunos círculos políticos ya se habla de elecciones en marzo de 2009.

Pero el primer ministro todavía espera que algún acontecimiento dramático salve su carrera política. Sus asesores aseguran que los abogados de Olmert desacreditarán el testimonio de Talansky, cuando tengan la oportunidad de interrogarlo el 17 de julio, y que eso ayudará a restaurar la confianza pública en su jefe.

Sin embargo, no parece fácil que Olmert convenza a los ciudadanos de que puede manejar, simultáneamente, los cargos de corrupción y una serie de complejos problemas diplomáticos y de seguridad.

Entre ellos, las negociaciones de paz con los palestinos y Siria, la endeble tregua con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), las conversaciones con ese grupo sobre un intercambio de prisioneros y el desafío que plantea el programa nuclear iraní.

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