IRAQ-EEUU: La retirada de tropas tiene quien la escriba

A quienes impulsan la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq se los suele acusar de «irresponsables». El mote comienza a diluirse con el primer proyecto de expertos y políticos sobre la forma de llevarla a cabo.

El informe "Rápida, cuidadosa y generosamente: Los pasos necesarios para una retirada responsable de Iraq" ("Quickly, Carefully, and Generously: The Necessary Steps for a Responsible Withdrawal from Iraq") ya no responde por qué es necesario un repliegue, sino cómo hacerlo.

El estudio fue redactado luego de varias reuniones del Grupo de Trabajo para una Retirada Responsable de Iraq, integrado por políticos y expertos, realizadas en marzo.

"El gobierno grita '¡baño de sangre!', despertando al fantasma de un Iraq que cae en el caos, encendiendo guerras regionales y el de (la red extremista) Al Qaeda 'tomando el país', como dijo el virtual candidato presidencial republicano John McCain", dijo uno de los legisladores que participó en el Grupo, el representante Jim McGovern.

Pero los llamados de alerta y las peores hipótesis ceden ante la alternativa de una retirada de tropas "mientras se gestiona una solución diplomática y diplomática para el conflicto civil de Iraq", según el informe divulgado el miércoles.
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"Lo que debemos discutir es cómo", dijo McGovern a la prensa, en la presentación del estudio. "No hacer nada y no hablar al respecto es resignarnos al statu quo."

La clave de la iniciativa es internacionalizar el poder político y la asistencia humanitaria, hoy centralizados en Estados Unidos, involucrar a este país en un diálogo regional para contener la interferencia externa en Iraq y convencer a los vecinos, tanto amigos como rivales, de asumir un rol en la reconstrucción y el desarrollo.

Además, se trata de alentar la reconciliación de los bandos políticos y religiosos hoy en pugna en Iraq con apoyo internacional y regional.

Parte del plan consiste en crear una verdadera reconciliación nacional entre los bandos políticos y religiosos hoy en pugna, con apoyo internacional y regional, en un proceso acordado en una "conferencia paniraquí" dirigida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y con apoyo estadounidense.

La prensa de Estados Unidos suele repetir un argumento del gobierno de George W. Bush: que el primer ministro Nuri Al-Maliki avanza hacia la reconciliación.

Pero uno de los organizadores del Grupo de Trabajo, Chris Toensing, del Proyecto de Investigación e Información sobre Medio Oriente, advirtió que Al-Maliki aún no logró el apoyo de minorías políticas y religiosas desencantadas.

La guerra civil puede haberse enfriado, pero persisten, según él, los problemas políticos estructurales.

"La reconciliación nacional genuina —clave para los avances en todos los otros frentes— obliga a atender los problemas políticos estructurales", dijo.

El Grupo de Trabajo también propuso un diálogo diplomático firme con todos los vecinos de Iraq, incluidos adversarios de Estados Unidos como Siria e Irán.

"El informe arroja luz sobre muchas ideas políticas a las que no se les presta suficiente atención aquí en Washington, entre ellas la necesidad de fortalecer la diplomacia", dijo Brian Katulis, del Centro para el Progreso de Estados Unidos.

En ese sentido, Estados Unidos no ha comprometido en ningún rol significativo a Siria e Irán, a pesar de su importancia en la región y en Iraq.

"Estamos cambiando radicalmente las reglas del juego y la estructura de incentivos para que los vecinos intervengan", indicó Toensing.

El experto consideró importante de que los esfuerzos diplomáticos sean encabezados por la ONU, y advirtió que el gobierno de George W. Bush realizó, en el mejor de los casos, gestiones de poco aliento para comprometer a los países vecinos de Iraq en las soluciones.

Un paso adelante sería la instauración de "un enfoque diplomático más amplio" que incluya a todos los vecinos, incluidas las potencias sunitas, y que "las una en un diálogo sobre la seguridad en Iraq más exhaustivo y sostenido", dijo Marc Lynch, profesor de la Universidad George Washington.

Caleb Rossiter, asesor del representante Bill Delahunt, dijo en la presentación del informe que la ONU debería extender el periodo de mandato de tropas extranjeras en Iraq para cubrir el periodo de retirada y asegurar la participación de fuerzas de otros países.

En el largo plazo, incluso, podría establecerse una presencia de cascos azules (fuerzas de mantenimiento de la paz bajo el mando de la ONU), pero habría dificultades para eso por la animadversión de los iraquíes hacia el foro mundial por las sanciones internacionales impuestas en los años 90 al régimen de Saddam Hussein.

En ese sentido, el asesor del Grupo de Trabajo Carl Conetta, del Proyecto sobre Alternativas de Defensa, dijo que las fuerzas de paz deberían ser "invitadas" por las autoridades iraquíes.

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