DESARROLLO-ÁFRICA: Fuerte aumento de cooperación española

España incrementó de manera significativa su cooperación para el desarrollo de África desde que el socialista José Luís Rodríguez Zapatero asumió el gobierno del país en marzo de 2004.

Dentro de esas actividades, este lunes el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España y el Fondo Africano de Patrimonio Mundial firmaron un memorando de entendimiento que, entre otras cosas, incluye una asistencia española de un millón de euros (1,5 millones de dólares), que lo convierte en el segundo mayor donante detrás de Sudáfrica.

El director de la Agencia Española de Cooperación al Desarrollo (AECID), Juan Pablo de Laiglesia, señaló a IPS que su país "ha asumido una política global de cooperación, que hasta hace cuatro años era instrumental e incluso al servicio de intereses que no eran solamente los de la lucha contra el hambre y la pobreza".

Dentro de esa política global para ayudar a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, "que España asume, se incluye ampliar el horizonte geográfico y en ese objetivo está la incorporación de África, con el objetivo de luchar contra el hambre, la pobreza y fomentar el desarrollo", añadió.

Explicó que "el crecimiento de la ayuda pública española al desarrollo se duplicó en los últimos cuatro años, pero la dirigida a África se multiplicó por más de tres". Sólo la AECID pasó de dedicar 90 millones de euros (138 millones de dólares) en 2004 a más de 400 millones de euros en 2007.

En 2004, la AECID tenía cuatro oficinas en África y en la actualidad tiene, de diversos niveles, en Marruecos, Mauritania, Argelia, Tunes, Malí, Egipto, Etiopía, Guinea Ecuatorial, Senegal, Cabo Verde, Angola, Namibia, Mozambique, Níger, Congo, Chad y Guinea Bissau.

De Laiglesia aclaró también que España "no sólo contribuye aportando recursos sino también con presencia institucional, colaborando en la elaboración de planes para atender las prioridades de esos países".

Otros países europeos, como Francia, Alemania, Bélgica y Portugal, tenían más presencia institucional que España, ya que fueron potencias coloniales en ese continente.

Por eso en la actualidad la presencia española es percibida como más neutral y amistosa, "alineada con los países con los que cooperamos", afirmó el director de cooperación.

El memorando entre la AECID y el Fondo Africano fue suscripto por De Laiglesia y el director ejecutivo Weber Ndoro. Este Fondo fue lanzado en 2006 con el objetivo de colaborar en la preservación del patrimonio natural y cultural de África.

La riqueza patrimonial de África está descuidada. Según explicó Ndoro tras firmar el memorándum, tan solo 65 de los casi 800 sitios inscriptos en la Lista de Patrimonio Mundial se encuentran en la región africana y muchos de esos lugares están en la lista de patrimonio en peligro. De hecho, 43 por ciento de los 65 están en la lista de los que corren riesgo de desaparecer.

En el memorando se especificó que la aportación española será dirigida específicamente a combinar la protección del patrimonio africano y el desarrollo económico que generan los lugares incluidos en la lista, que tienen y deben elevar sus impactos positivos en el turismo, la economía y el nivel educativo y cultural de esos países.

¿Y con América Latina y el Caribe la cooperación es distinta? Preguntó IPS a De Laiglesia.

Contestó afirmativamente, ya que "con América Latina compartimos idioma con la mayoría de los países y tenemos una lengua hermana (la portuguesa) con el mayor de ellos, Brasil, lo que facilita en gran medida la actuación de los cooperantes españoles".

En cambio, "África es un socio a conocer, explorar y al igual que en otras regiones, respetar su identificación de prioridades en la decisión sobre el destino de los recursos que aportemos para impulsar el desarrollo sostenible".

¿La diferencia de lenguas es el principal escollo a superar? Respuesta negativa: "No, más importante que la lengua en África es la desestructuración social, la ausencia de instituciones estatales fuertes, la débil capacidad para sostener políticas públicas y prestar servicios significativos a los ciudadanos. Esos elementos determinan mucho más nuestra actuación que el compartir o no una lengua".

¿Entonces se puede decir que entre sus objetivos está el fortalecer los estados? El funcionario respondió que "sí, desde luego, el fortalecimiento del estado es un objetivo horizontalmente presente en todas nuestras actividades, porque no hay desarrollo sostenible sin una política pública con capacidad institucional proveniente de la fortaleza del estado".

Por eso, añadió, "la buena gobernabilidad está siempre presente en nuestros proyectos. Junto a las cuestiones básicas, hay siempre un componente de gobernabilidad acompañando nuestras acciones".

De Laiglesia considera también que se debe avanzar para liberar el comercio, lo que beneficiaría a los países del Sur.

Considera que la falta de avance en la llamada Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio muestra que hay un largo camino por recorrer para establecer condiciones justas para esos países. "Y todos debemos poner nuestra parte para que eso se concrete", concluyó.

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