CAMBIO CLIMÁTICO: Los ricos tienen la palabra

El futuro del planeta está en manos de las naciones ricas, según representantes de los países en desarrollo que asisten a la conferencia sobre cambio climático que se desarrolla esta semana en la capital de Tailandia.

El tono severo responde a la preocupación por que el mundo desarrollado, que ha sido el mayor contaminador del planeta desde la Revolución Industrial, se embarque en nuevas maniobras dilatorias en lugar de cumplir con las metas del Protocolo de Kyoto firmado en 1997.

Ese tratado ambiental complementa la Convención Marco sobre Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas (Unfccc, por sus siglas en inglés) de 1992. En Kyoto, 37 países ricos y la Unión Europea aceptaron reducir cinco por ciento sus emisiones de gases invernadero para 2012.

Pero son pocos los que parecen estar en camino a cumplir con esa meta.

"Las naciones ricas deben honrar su compromiso. Quienes ratificaron el Protocolo de Kyoto deben cumplirlo", dijo a IPS John Ashe, embajador del Grupo de los 77, expresión en la comunidad internacional del mundo en desarrollo.
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La necesidad urgente de que los países ricos cumplan con su reducción de emisiones fue ratificada en la conferencia sobre cambio climático de Bali, en diciembre de 2007, agregó.

"Nos preocupa que las naciones industrializadas no hayan priorizado el cumplimiento del mandato de alcanzar la reducción de emisiones" establecida, dijo Ashe.

La presente ronda de negociaciones en Bangkok, iniciada el lunes y cuya finalización está provista para este viernes, contempla dos aspectos.

Uno tiene que ver con los compromisos asumidos por los países ricos, a excepción de Estados Unidos, que retiró en 2001, apenas iniciado el gobierno de George W. Bush, su firma del Protocolo de Kyoto.

El segundo punto, abierto a todas las naciones, se refiere al inicio de negociaciones para un acuerdo ambiental internacional que remplace al de 1997, pues éste caducará en 2012.

Estos dos enfoques deberían converger en una conferencia de la ONU sobre cambio climático que se desarrollará en 2009 en Copenhague. De allí debería surgir un nuevo pacto internacional para salvar al planeta del recalentamiento planetario.

"Estamos en el comienzo de un período de año y medio muy agitado en el proceso de dar respuesta al cambio climático y debemos atender esas expectativas", dijo el secretario ejecutivo de la Unfccc, Yvo de Boer.

"Las negociaciones deben concluir con un acuerdo consensuado en Copenhague", agregó.

La reunión en Bangkok debe fijar las líneas maestras para una negociación que De Boer definió como "extremadamente compleja".

Varias cuestiones dominan la agenda rumbo a la conferencia en Copenhague.

Entre ellas figura el diseño de respuestas adecuadas ante el cambio climático y acciones humanas dirigidas a mitigar las emisiones de gases invernadero, como ayudar a los países a adaptarse al recalentamiento planetario, a implementar tecnologías "limpias" para el desarrollo económico y asignarles paquetes financieros de asistencia.

En Bali, los países en desarrollo cambiaron radicalmente su tono para evitar una catástrofe ambiental. En ese sentido, aceptaron fijar una serie de medidas para reducir sus emisiones de gases invernadero.

Pero pidieron, a cambio, que las naciones industrializadas los ayuden con "tecnologías verdes" y les brinden financiamiento "en un contexto de desarrollo sustentable".

En el largo plazo, no se puede esperar que los países en desarrollo adopten metas de reducción de emisiones si las naciones ricas no se comprometen a recortes adicionales y a "cumplir sus obligaciones de financiamiento adicional y de transferencia de tecnología", señaló la delegación india en los debates de Bangkok.

"La carga cae sobre los países industrializados", señaló Shruti Shukla, coordinador de políticas ambientales y energéticas para India del no gubernamental Fondo Mundial para la Naturaleza. "Este es el primer paso de su compromiso para combatir el recalentamiento planetario y en este tema están muy atrás."

Pero crear conciencia es un desafío. "Esta no es una guerra contra el crecimiento económico, sino contra las emisiones de gases invernadero. Tenemos mucho que hacer en el futuro para que el 'crecimiento verde' sea económicamente viable", dijo De Boer.

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