ÁFRICA-NACIONES UNIDAS: Misiones imposibles de paz

La ONU se encuentra virtualmente paralizada en la occidental provincia sudanesa de Darfur y en Somalia por las dificultades que afrontan las misiones de paz allí emplazadas.

Desde 2004, el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) adoptó siete resoluciones sobre Darfur, donde el conflicto acabó con la vida de más de 200.000 civiles y expulsó de sus hogares a 2,2 millones de refugiados y desplazados internos.

La guerra civil en Somalia continúa desestabilizando el país a pesar de la firma de 14 acuerdos de paz desde el inicio del conflicto en 1991.

En estos dos casos, la ONU no puede o no quiere garantizar la paz y la estabilidad, ya sea por razones políticas o logísticas.

Los desesperados esfuerzos del secretario general del foro mundial, Ban Ki-moon, para lograr asistencia que incluya tropas, equipo militar y, fundamentalmente, apoyo político de los Estados integrantes de la ONU, han logrado escasas respuestas positivas.
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El subsecretario general de la ONU a cargo de operaciones de paz, Jean-Marie Guehenno, afirmó que "la falta de apoyo está haciendo dificultoso mantener los progresos realizados en áreas clave de conflicto".

La ONU aprobó una fuerza de paz de 26.000 uniformados para Darfur, pero sólo se han desplegado 7.467.

La misión todavía debe recibir el aporte de 18.000 tropas, en su mayoría africanas, y alrededor de 18 helicópteros. Pero han sido pocas las ofertas de tropas y equipamiento, con la excepción de cuatro helicópteros de Etiopía.

El Consejo de Seguridad trató por primera vez el caso de Darfur hace cuatro años. "La situación permanece tan sombría como entonces, o incluso peor. La violencia que toma como blanco a civiles, entre ellos mujeres y niñas, continúa en un nivel alarmante, sin perspectivas de que llegue a su fin", señaló Ban.

"Este continuo sufrimiento es imperdonable y puede prevenirse. El potencial para la paz y el progreso es grande", agregó.

Ban también planea una nueva misión de paz de 27.000 hombres para Somalia.

Pero su creación se ha visto paralizada porque "en primer lugar no existe paz que pueda ser mantenida" en ese país, según Francis Butagira, embajador en la ONU de Uganda, cuyas tropas ya se encuentran en Somalia como parte de una fuerza simbólica de la Unión Africana (UA).

El representante especial de la ONU en Somalia, A. Quld-Abdallah, dijo en diciembre ante el Consejo de Seguridad que existen pocas razones para creer que "hay alguna posibilidad de éxito si la comunidad internacional continúa con su enfoque rutinario" del conflicto.

"Las consecuencias para Somalia, la región y probablemente el mundo serán graves sino no se llega a una solución definitiva y permanente", advirtió.

El ex secretario general de la ONU, Kofi Annan (1997-2006), criticó a los Estados miembro, durante una visita que realizó el mes pasado a Nueva York, por su falta de voluntar para otorgar apoyo a las operaciones de mantenimiento de la paz.

"Puedo entender las razones por las que algunos países no quieren enviar tropas a Darfur, pero no entiendo por qué se niegan a ceder algunos helicópteros", dijo.

Annan, quien supervisó durante su mandato más de una docena de misiones de paz, también advirtió del riesgo de que la ONU esté asumiendo más operaciones de este tipo de las que se encuentra en condiciones de manejar.

"No creo que se pueda hacer cargo de Afganistán, ni que tenga los recursos para jugar un papel activo importante en Somalia", afirmó.

"Todavía estamos tratando de obtener los recursos para Darfur, donde muchos ya han calificado a la situación de genocidio", sostuvo Annan, para quien lo peor es "crear la impresión de que se están realizando acciones cuando en realidad nada sucede".

Agobiada bajo el peso de 17 operaciones de mantenimiento de la paz, incluidas algunas de gran escala en África, la ONU corre riesgo de un colapso por escasez de tropas, equipos militares, fondos y voluntad política de los Estados miembro para hacerse cargo de la carga.

Cuando más de 1.000 personas fueron asesinadas en Kenia tras el estallido de violencia que siguió a las elecciones presidenciales de diciembre, la ONU no tuvo la voluntad o resultó impotente para actuar.

En la región del Cuerno de África, se debió retirar de Eritrea y reubicar las tropas a causa de la falta de cooperación del gobierno de ese país. La misión de la ONU en Eritrea y Etiopía, establecida en julio de 2000 para supervisar un cese del fuego que puso fin a un conflicto fronterizo entre esas dos naciones, se encuentra prácticamente paralizada.

La UA ha adoptado la posición de que los problemas africanos deben ser resueltos por los africanos y rechaza la presencia de contingentes de otras nacionalidades.

Según Alpha Oumar Konare, presidente de la Comisión de la Unión Africana, es "escandaloso" gastar 2.000 millones de dólares al año en el mantenimiento de la propuesta fuerza de paz en Darfur cuando son otras las necesidades urgentes de África.

Konare lamentó que "se destinen enormes sumas a la prevención de conflictos, que podrían ser utilizados con más provecho para atender los desafíos de desarrollo del continente".

La subsecretaria general de la ONU para operaciones en el terreno, Jane Holl Lute, dijo que el presupuesto para misiones de mantenimiento de la paz, que no llegaba a 2.000 millones de dólares en 2003, sobrepasará los 7.000 millones en 2007-2008, una cifra que triplica el presupuesto anual para gastos corrientes del organismo mundial.

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