DÍA DE LAS MUJERES: Brecha abierta en el empleo

La incorporación de mujeres al mercado laboral registra avances pero a un ritmo muy pausado, advirtió este jueves la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su último informe sobre las tendencias del empleo femenino.

La proporción de mujeres con trabajo remunerado y empleo vulnerable es más parecida a la de los hombres que en periodos anteriores, si bien la lentitud del cambio hace que las diferencias aún sean significativas, consigna el estudio, divulgado en vísperas del Día Internacional de las Mujeres que se celebrará este sábado.

La investigación tuvo el objetivo de determinar si el mercado laboral femenino mejoró en los últimos10 años, y también si la brecha entre la ocupación de hombres y de mujeres ha desaparecido, explicó el jefe de la Unidad de Tendencias del Empleo de la OIT, Lawrence Johnson.

Las estadísticas exhiben modestos progresos alcanzados en ese lapso en algunos de los indicadores referidos a las mujeres, tanto en regiones determinadas como en el plano global.

En lo que respecta a la brecha de género y en el análisis discriminado por área geográfica, las mejoras han sido insignificantes. Por ese motivo, se puede decir que la disparidad persiste, dijo Johnson.

Por ejemplo, en 2007 trabajaban 200 millones (18,4 por ciento) de mujeres más que 10 años atrás. Sin embargo, la cantidad de mujeres desempleadas creció en el mismo periodo de casi 70 millones a más de 81 millones.

En términos absolutos, y de manera aproximada, en 2007 vivían en el mundo unos 2.400 millones de mujeres mayores de 15 años e igual cantidad de hombres de las mismas edades. Pero solo 1.200 millones de mujeres se encontraban empleadas, frente a los 1.800 millones de hombres en esa situación.

A escala mundial existen menos de 70 mujeres económicamente activas por cada 100 hombres en las mismas condiciones, refirió Johnson.

El director general de la OIT, Juan Somavía, resumió el cuadro al aceptar que "las mujeres continúan ingresando en los mercados laborales en grandes números". Empero, "este progreso no debe opacar las evidentes injusticias que persisten en los lugares de trabajo a lo largo del mundo", advirtió.

Somavía resaltó la importancia del trabajo "en la búsqueda de soluciones a la desigualdad de género y la falta de progreso de las mujeres". En ese sentido, la promoción del trabajo decente entre las mujeres "potencia a las sociedades y estimula el desarrollo económico y social de todos", recordó.

Pero en el escenario mundial las mujeres por ahora afrontan mayor riesgo de desempleo que los hombres, precisó Johnson. La desocupación de las mujeres asciende a 6,4 por ciento, comparada con el 5,7 por ciento de la masculina.

Por otro lado, las mujeres que consiguen empleo se concentran en los sectores de la economía menos productivos y con alto grado de riesgo económico. En consecuencia, disminuyen sus posibilidades de obtener condiciones del trabajo decente.

Johnson subrayó que el concepto de trabajo decente implica protección social, diálogo social, derechos fundamentales y la posibilidad de hacer oír su voz allí donde desempeñan sus labores.

Hasta hace 10 años, la agricultura era la principal fuente de ocupación de las mujeres. Ahora lo es el sector de servicios. Del total de mujeres ocupadas el año pasado, 36,1 por ciento se desempeñaban en la agricultura, 46,3 por ciento en los servicios y 17,6 por ciento en la industria.

Por su parte, 34 por ciento de los hombres trabajadores están ocupados en la agricultura, 40,4 en los servicios y 25,6 por ciento en la industria.

En el panorama de las regiones, la relación empleo-población registrada en África subsahariana en 2007 era de 56,9 por ciento para mujeres y 79,7 por ciento para hombres.

Esa región ha alcanzado una mejoría económica, pero aún es el área con mayor pobreza del mundo, según la OIT. La falta de trabajo decente y la pobreza generalizada constituyen una pesada carga para las mujeres.

En África subahariana las mujeres no tienen otra opción que trabajar, y por eso la relación empleo-población es la segunda más alta del mundo, después de la de Asia oriental. De todos modos, la brecha de género no ha cambiado en los últimos 10 años, establece el informe.

En África septentrional, las mujeres que trabajan o que buscan empleo son la excepción y no la regla. La OIT atribuye el fenómeno a tradiciones que no han cambiado en los últimos años. Por cada 100 hombres económicamente activos en en esa región hay apenas 35 mujeres, observó la OIT.

En Medio Oriente, la participación de las mujeres en el mercado laboral, de 33 por ciento, es la segunda más baja del mundo. La misma posición ocupa la brecha de género en la participación en el mercado laboral, donde por cada 100 hombres ocupados hay solo 39 mujeres.

En cambio, en Asia oriental trabajan 79 mujeres por cada 100 hombres, lo que constituye una de las brechas de género más estrechas del mundo, indica el estudio.

A su vez, la relación empleo-población fue en 2007 la más alta del mundo, con 65,2 por ciento de todas las mujeres en edad de trabajar. En el caso de los hombres fue de 74 por ciento.

Esta región presentó igualmente como dato significativo un desempleo de apenas 3,3 por ciento en 2007, lo cual puede ser considerado, en la práctica, pleno empleo. El desempleo juvenil es también el más bajo del mundo, con 5,8 por ciento para las mujeres y 7,8 por ciento para los hombres.

En Asia sudoriental y el Pacífico, trabajan 59,1 por ciento de las mujeres en comparación con 82,8 por ciento de los hombres.

En cambio, en Asia meridional sólo trabajan 42 mujeres por cada 100 hombres. A diferencia de otros países del continente, los de Asia meridional dependen en gran medida de la agricultura, sector que concentra casi la mitad de los empleos (48 por ciento), por encima de todas las demás regiones, excepto África subsahariana.

En 2007, la proporción de mujeres de Asia meridional en empleos agrícolas era de 60,5 por ciento, mientras que la de los hombres apenas llegaba a 42,9 por ciento. Sin embargo, en ninguna otra región del mundo el empleo en ese sector de actividad ha bajado tanto como en Asia meridional, donde en la última década se redujo 13,6 por ciento para las mujeres y 10,6 por ciento para los hombres.

Con respecto a América Latina y el Caribe, la participación de la mujer en la fuerza laboral subió de 47,9 por ciento a 52,9 por ciento, en el segundo aumento más alto del mundo después de Medio Oriente.

Sin embargo, Dorotea Schmidt, una de las autoras del informe de la OIT, subrayó que esa fue la única región del mundo donde aumentó el trabajo vulnerable, un indicador que incluye a las personas empleadas bajo circunstancias relativamente precarias.

Por otro lado, Schmidt apuntó que el sector manufacturero, una de las actividades que demanda mayor mano de obra, no se encuentra en expansión en América Latina y el Caribe.

La experta dijo a IPS que la OIT toma en cuenta los nuevos objetivos de desarrollo del milenio, establecidos por la Organización de las Naciones Unidas, que incorporaron recientemente la meta de lograr "empleo pleno y productivo y trabajo decente para todos".

En ese contexto, al analizar la situación de América Latina y el Caribe se observa que los niveles en términos de empleo vulnerable, de desempleo y de distribución entre sectores "son buenos", dijo Schmidt. Sin embargo, al apreciar la participación, en especial de las mujeres, se verifica un descenso, dijo.

Por otra parte, especificó, los sectores que crecen en América Latina y el Caribe, en especial el de servicios, no contribuyen demasiado al crecimiento, especificó.

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