CAMBIO CLIMÁTICO: Qué verde será mi casa

Construir edificios «verdes» es el modo más sencillo y efectivo de reducir las emisiones de gases invernadero, y permitiría recortar hasta 70 por ciento el costo del consumo de energía, según un organismo especializado de Canadá, Estados Unidos y México.

Los edificios de América del Norte son responsables por enviar a la atmósfera anualmente 2.200 millones de toneladas de dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero, a los que la mayoría de los científicos atribuyen el recalentamiento planetario.

Esa cantidad equivale a 35 por ciento del total anual de emisiones norteamericanas.

La Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), organismo integrado por los tres países, destacó que la rápida adopción de las tecnologías ya disponibles o en desarrollo para ahorrar energía reduciría las emisiones de dióxido de carbono hasta en 1.700 millones de toneladas para 2030.

Un recorte de esa magnitud prácticamente equivaldría al total de emisiones de carbono del sector del transporte de Estados Unidos en 2000. Ese país es el principal emisor de gases invernadero del planeta, con aproximadamente la cuarta parte del total.
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"Mejorar nuestros edificios es probablemente la mayor oportunidad de proteger nuestro ambiente natural", dijo Adrián Vázquez, director ejecutivo de la CCA.

Las estrategias para hacer "reverdecer" los edificios incluyen el uso de artefactos eléctricos que utilicen eficientemente la energía, paneles solares, amplios ventanales que eliminen la necesidad de utilizar iluminación artificial de día y jardines en los techos que reduzcan la temperatura de departamentos y oficinas en verano y los aíslen del frío en invierno.

"Los edificios 'verdes' son la fruta madura que tenemos más al alcance de la mano para lograr una significativa reducción de las emisiones contaminantes", señaló Vázquez a IPS.

Los edificios son el elefante dentro de un bazar en términos de uso de energía y recursos, según el estudio presentado el jueves. En Estados Unidos, devoran 40 por ciento del total de energía consumida, con 1,24 millones de nuevas casas de familia construidas cada año.

En Canadá, consumen la mitad de todos los recursos naturales utilizados. En México, emplean 25 por ciento de la electricidad y generan 20 por ciento de la basura del país.

Los edificios hoy más eficientes consumen 70 por ciento menos de energía que los convencionales. Pero, a pesar de sus comprobados beneficios ambientales, económicos y para la salud, representan apenas una pequeña fracción de las nuevas construcciones, ya sean familiares o comerciales.

No llegan a 0,5 por ciento de las viviendas residenciales en Canadá y Estados Unidos, aun menos en México, y apenas dos por ciento del mercado inmobiliario no residencial en los dos primeros países.

Una de las razones es que el costo de la energía no les resulta tan elevado a los constructores y consumidores. Miles de millones de dólares en subsidios gubernamentales mantienen los precios bajos y desalientan la construcción de este tipo de edificios más económicos.

En México, el gobierno "subsidia fuertemente" la producción de electricidad, dijo Vázquez. No hay incentivos financieros para construir edificios más eficientes y la mayoría de los compradores de vivienda no pueden hacer frente al mayor costo inicial, aunque en el largo plazo la inversión implica un ahorro de dinero, agregó.

"Los edificios 'verdes' son más caros de construir, pero esa inversión tiene un retorno en unos cinco o seis años", dijo Jonathan Westeinde, presidente del grupo de asesores de la CCA.

"El problema es que quienes se benefician de los ahorros a futuro son quienes los ocupan, inquilinos o propietarios, no la compañía constructora", agregó.

Una forma de cortar el círculo vicioso es que los gobiernos establezcan las técnicas de construcción "verdes" como estándar usual para los nuevos edificios o la renovación de los antiguos.

El informe de la CCA, titulado "Edificación sustentable en América del Norte", llama a todos los gobiernos, líderes industriales y organizaciones no gubernamentales de la región a fijar claras metas que permitan adoptar cuanto antes normas de construcción amigables con el ambiente.

Los edificios "verdes" consumen menos agua, generan menos basura y benefician a la salud y productividad de sus residentes, con beneficios para el gobierno y el conjunto de la sociedad, dijo Westeinde.

El costo anual por enfermedades relacionadas con las condiciones de los edificios es de alrededor de 58.000 millones de dólares en Estados Unidos, según el informe de la CCA.

Los edificios "verdes", además, tienen el potencial de generar 200.000 millones de dólares anuales adicionales en concepto de mejor desempeño laboral en ese país, creando oficinas con un mejor ambiente de trabajo.

La renovación de los edificios existentes es el mayor factor de reducción de emisiones de dióxido de carbono, según el estudio. Un marco regulatorio, y nuevos mecanismo para financiar esas modificaciones, resultan fundamentales, pero los gobiernos ignoran hoy completamente al sector de la construcción.

El hecho es que los edificios comerciales reemplazan sus ventanas o sistemas de calefacción y refrigeración cada ocho o doce años, pero instalan equipos que apenas cumplen con los requerimientos mínimos, dijo Westeinde.

"La industria de la construcción es la que menos invierte en investigación y desarrollo. Hay un gran potencial para mejorar", agregó.

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