TRABAJO: Inmigrantes altamente calificados

Los países ricos deben hacer más esfuerzos para integrar a los inmigrantes en sus sociedades y mercados de trabajo si quieren cosechar los beneficios económicos de sus calificaciones laborales, señaló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En casi todas las naciones que integran la OCDE, cuyos 30 miembros incluyen a los países más ricos y dos economías emergentes, Corea del Sur y México, lo más común es que los inmigrantes realicen tareas por debajo de su calificación, subrayó la organización en estudio difundido este miércoles.

Los autores del trabajo clasificaron a los inmigrantes según su país de origen, edad, nivel de educación, ocupación y sector de actividad.

El informe define al inmigrante como "una persona cuyo lugar de nacimiento difiere de su país de residencia". Por lo tanto, no considera los problemas que enfrentan los inmigrantes de segunda generación.

El estudio "Perfil de las poblaciones inmigrantes en el siglo XXI", destaca que en el área de la OCDE el porcentaje de extranjeros con educación terciaria (24 por ciento) es superior que entre los nativos (19,1 por ciento). Pero, al mismo tiempo, la porción de inmigrantes con poca o ninguna educación supera a la registrada entre los nacidos en los países analizados.
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Los inmigrantes más recientes tienden a tener un mayor nivel educativo que los integrantes de las oleadas previas. Pocos de los griegos, italianos y portugueses que se trasladaron hace muchos años a otros países de la OCDE tienen educación terciaria.

Pero los inmigrantes altamente calificados de China e India, que se trasladaron recientemente a Estados Unidos, han llevado a que exista una sobrerrepresentación de personas de origen asiático en las áreas de ciencia y tecnologías de la información.

En España, Grecia e Italia la cantidad de personas empleadas en un trabajo para el cual están sobrecalificadas duplica al número de trabajadores nativos en idéntica situación.

Estos países se han convertido hace poco en receptores de inmigrantes, quienes tienen problemas con el idioma y pueden necesitar algún tiempo para superar obstáculos legales y administrativos, señala el estudio. Parecen dispuestos a aceptar trabajos de baja calificación, con la esperanza de ascender luego en la escala social.

Un fenómeno similar, aunque por diferentes razones, se verifica en algunos países escandinavos que aceptan refugiados. Aunque frecuentemente se encuentran altamente calificados, sufrieron una expatriación súbita y no planificada, en muchos casos carecen de certificaciones de sus conocimientos e ignoran cuánto tiempo permanecerán en la nación que los recibió, destaca el informe.

Bélgica es un caso aparte. Dado que 60 por ciento de sus inmigrantes provienen de otros países de la OCDE, tienen menos dificultades para encontrar un trabajo acorde con su nivel de educación. Al mismo tiempo, es el país con una de las menores tasas de empleo para inmigrantes mujeres con baja calificación.

"En orden de prepararse para el futuro, los gobiernos deben actuar ahora y adoptar políticas que satisfagan sus necesidades laborales, en parte a través de la inmigración, y facilitar la integración de esos inmigrantes", dijo el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.

"Cada miembro de la OCDE debe hacer de esto una prioridad. Es social, política, ética y moralmente correcto, pero también un acto de estricta racionalidad económica", agregó.

La OCDE recomendó a sus miembros que inviertan más en cursos de enseñanza del idioma para inmigrantes y que remuevan los obstáculos que existen para reconocer sus calificaciones y experiencia laboral en sus países de origen.

"Poner fin a la discriminación también es fundamental", dijo el director de Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la organización, John Martin.

"En algunos países, tener el nombre equivocado reduce considerablemente las posibilidades de ingreso en el mercado laboral. Y el sector público no es muy buen empleador contratando inmigrantes altamente calificados", agregó.

La fuga de cerebros parece afectar más a las pequeñas naciones de África y el Caribe, según el informe de la OCDE. Más de 40 por ciento de las personas altamente calificadas de Fiji, Jamaica e Islas Mauricio viven en el exterior y se llega a 50 por ciento en los casos de Angola, Mozambique, Sierra Leona, Tanzania y Trinidad y Tobago.

"Incluso un buen trabajo en un país en vías de desarrollo puede pagar menos que una posición en un miembro de la OCDE para la cual esa persona está sobrecalificada", dijo Gurría.

Pero al mismo tiempo desestimó el impacto de la fuga de cerebros en los países pobres. "Se estima que la escasez de personal en sus sectores de salud es ocho veces el número de trabajadores de la salud extranjeros en el ámbito de la OCDE. O sea que si se la detiene, si acaso es posible, ayudaría un poco pero no resolvería el problema", afirmó.

En los casos de Brasil, China e India, menos de cinco por ciento de las personas altamente calificadas han emigrado. "Ofrecen más oportunidades", dijo Gurría.

El estudio de la OCDE señala que los inmigrantes asiáticos tienen un nivel de educación terciaria en mayor proporción que los de África o América Latina. Más de 38 por ciento de ellos cuentan con esa calificación, frente al promedio de 24 por ciento. En Estados Unidos, más de 20 por ciento de los inmigrantes con educación terciaria nacidos en Asia trabajan como profesionales en el área científica.

En promedio, 7,5 por ciento de la población de los miembros de la OCDE es extranjera. La mayor proporción se registra en Luxemburgo (32,6 por ciento), Australia (23 por ciento) y Suiza (22,6 por ciento).

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