REFUGIADOS-UE: La odisea de pedir asilo

Noruega suspendió un sistema para devolver inmigrantes a Grecia a fin de determinar su estatus, arguyendo «posibles violaciones de los derechos de los solicitantes de asilo» en ese país.

Normalmente, las solicitudes de asilo en un estado miembro de la Unión Europea (UE) deben ser evaluadas en el país a través del cual los postulantes parecen haber ingresado al bloque.

El primer país donde los postulantes entran en contacto con las autoridades deben registrar sus datos en el marco de la regulación Dublín II. De allí en adelante se convierte en responsabilidad de ese país evaluar su estatus.

Dublín II fue acordado en 2003 y reemplazó a la Convención de Dublín, que entró en vigor en 1997. Una de las principales aspiraciones del nuevo documento fue impedir postulaciones en múltiples estados miembro y reducir la cantidad de solicitantes de asilo que van de un estado a otro.

El nuevo acuerdo fue ampliamente criticado por defensores de los derechos humanos, quienes sostienen que es una herramienta para elevar los muros de la "Europa fortificada" y para que los estados industrializados reduzcan sus responsabilidades a expensas de las naciones fronterizas.
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Sin estar al tanto de la nueva disposición, muchos inmigrantes viajan más a lo profundo de Europa luego de ser rechazados bajo una estricta política en Grecia.

Ahora, el Consejo de Apelaciones de la Inmigración de Noruega suspendió la aplicación de la normativa, en base a "la última información sobre las posibles violaciones de los derechos de los solicitantes de asilo en Grecia, y sobre la base de la necesidad de más información sobre las condiciones de los solicitantes en este país".

La decisión noruega significa que el Consejo no hará ningún juicio en casos de asilo que signifiquen que un postulante puede ser devuelto a Grecia.

"Como ocurre con los solicitantes de asilo cuyas postulaciones fueron rechazadas por el Consejo, y que se supone deben regresar a Grecia según la regulación Dublín II, su obligación de abandonar Noruega está, hasta nuevo aviso, suspendida", señaló el Consejo.

"Ésta es una decisión temporaria que aspira a ganar tiempo para que las autoridades reúnan más información a fin de evaluar la situación en Grecia", dijo a IPS Knut-Are Okstad, encargado de negocios de la embajada noruega en Atenas.

"Con otras embajadas nórdicas estamos intentando organizar un viaje de investigación, y ya hemos pedido la asistencia de las autoridades griegas. Comprendemos que Grecia afronta un gran desafío como país de tránsito, y todos estamos interesados en ver cómo trata el tema", añadió.

La decisión se basó en información proporcionada el 18 de enero por el Comité Noruego de Helsinki y la Organización Noruega para los Solicitantes de Asilo (NOAS). Es válido hasta que se recabe nueva información sobre la situación.

Las organizaciones señalaron graves preocupaciones expresadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) a propósito de la práctica griega de enviar refugiados iraquíes de regreso a Turquía.

Según Acnur, Turquía deporta frecuentemente a los refugiados a Iraq, donde corren el riesgo de ser perseguidos.

Dieciséis organizaciones no gubernamentales griegas habían denunciado esta práctica en una declaración pública conjunta en septiembre de 2006.

También se suscitó preocupación por la práctica que implementan autoridades inmigratorias griegas de interrumpir parcialmente el proceso de una solicitud en el caso de que el postulante viaje fuera de Grecia. Esto implica la posibilidad de que los casos de los solicitantes de asilo que luego son transferidos de regreso a Grecia no hayan sido procesados adecuadamente.

Grecia tiene el porcentaje más bajo de concesiones de asilo en Europa: alrededor de dos por ciento. También emite una cantidad muy limitada de permisos de residencia por motivos humanitarios.

Según la organización independiente de derechos humanos Greek Helsinki Monitor (GHM), apenas 0,5 por ciento de los solicitantes de asilo rechazados obtienen permisos de residencia en Grecia por motivos humanitarios. El promedio europeo de peticiones de asilo exitosas ronda el 20 por ciento.

A consecuencia, Grecia rechaza muchas solicitudes que conducirían al estatus de refugiado o protegido en Noruega.

Las organizaciones noruegas también señalan las serias irregularidades que hay en Grecia a la hora de recibir a solicitantes de asilo y refugiados, y la negativa del acceso a procedimientos legales.

"La decisión de Noruega es una primera advertencia a Grecia para que revise completamente sus procedimientos de evaluación de (peticiones de) asilo y respete los derechos humanos de los postulantes, no sea que otros países de Dublín II sigan a Noruega, especialmente luego del informe del Comité para la Prevención de la Tortura, del Consejo de Europa", dijo a IPS Panayote Dimitras, de GHM.

Ese informe, publicado el 7 de este mes, subraya las condiciones inhumanas de detención y la impunidad de que gozan funcionarios que hacen mal uso de su autoridad.

"Las personas privadas de su libertad (…) en Grecia corren un riesgo real de ser maltratadas. Hasta que el Ministerio de Orden Público reconozca la seriedad del riesgo de maltrato a personas detenidas (por la policía), no será posible combatir este fenómeno en Grecia de modo efectivo", señala el texto.

Otro informe, publicado en octubre de 2007 por la organización alemana Pro Asyl y por el Grupo de Abogados por los Derechos de los Migrantes y Refugiados en Grecia, expuso cómo Grecia viola sistemáticamente los derechos humanos al no dejar que los refugiados crucen la frontera. Dice que estos enfrentan arrestos y torturas por parte de la guardia costera griega.

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