AMBIENTE-BOLIVIA: Una capital a merced del agua

La gran crecida del río Mamoré, a causa de las incesantes lluvias de los últimos tres días, amenaza con forzar la evacuación de los 95.000 habitantes de la ciudad de Trinidad, capital del nororiental departamento boliviano de Beni.

Según los expertos consultados por IPS, sólo existe un margen de 47 centímetros entre el nivel alcanzado por el agua en las últimas horas y la altura de la avenida de circunvalación, que también cumple la función de resguardar a la ciudad y aún protege a los pobladores y sus viviendas.

Pero el río podría crecer aún más y superar esa defensa, advirtió el responsable del programa de canalización de la prefectura del Beni, Jorge Nagashiro.

El río Mamoré, que recolecta las aguas de los ríos Grande, del departamento de Santa Cruz, y Chapare, de la central región de Cochabamba, ha incrementado su caudal y provocó inundaciones alrededor de Trinidad, 800 kilómetros al noreste de La Paz.

El gobierno de Evo Morales prepara un plan de evacuación masiva de las familias en riesgo para llevarlas hasta Casarabe, unos 100 kilómetros al sudeste de Trinidad.
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Pero la crecida ya obligó a unas 3.000 familias que viven fuera del anillo de protección a abandonar sus viviendas, e instalarse con unas pocas pertenencias, de manera precaria, sobre el asfalto de la avenida de circunvalación, casi en situación de abandono, relató a IPS la periodista Irinka Balcázar desde Trinidad.

Aunque el año pasado el gobierno ofreció una ayuda oportuna frente a las inundaciones, ahora la gente deja sus casas, lleva algunas cosas consigo y arma pequeños refugios sin apoyo alguno, agregó.

En marzo de 2007, el nivel de las aguas estuvo a 60 centímetros de superar la barrera de protección y miles de familias fueron evacuadas a refugios temporales. El gobierno entregó carpas, alimentos y prestó asistencia sanitaria con el apoyo de médicos cubanos.

Este año las carpas escasean, algunas personas recuperan las usadas durante la emergencia de 2007 y otras esperan que se declare al área como zona de desastre para acceder a la ayuda internacional, dijo Balcázar.

A pesar de la magnitud de las inundaciones en la región oriental, que comprende a los departamentos de Beni y Santa Cruz, el gobierno nacional demora emitir la declaración de desastre nacional.

Responsables de agencias de cooperación, que pidieron no revelar su nombre, señalaron a IPS que eso impide su actuación directa con la entrega de alimentos y carpas a las zonas de emergencia.

Por el momento, la oficina gubernamental de Defensa Civil concentra las donaciones y luego las entrega a las familias afectadas, pero con una demora que comienza a generar preocupación entre las personas que debieron abandonar sus hogares.

Según Balcázar, hay que pagar hasta 100 dólares por una carpa de lona, pero muchas familias carecen de dinero y han interrumpido su actividad laboral a la espera del apoyo gubernamental.

"Vivimos un estado de psicosis y pienso que no tendremos capacidad para frenar las aguas cuando rebasen el nivel del anillo de protección" de 10 kilómetros de extensión, dijo Nagashiro.

Hasta el domingo a la noche, el nivel del agua subía a razón de 16 centímetros por día y a ese ritmo bastarían 72 horas para que la inundación de Trinidad resulte inevitable, agregó.

Un total de 51 personas han perecido ahogadas en varias regiones del país hasta este lunes a causa del fenómeno climático La Niña, cuatro están desaparecidas y 47.000 familias sufren directamente los efectos de los desbordes de ríos, según un informe oficial.

Trinidad soporta lluvias persistentes que comienzan a superar la capacidad de acumulación de los canales interiores. Los responsables del sistema de acueductos deben emplear bombas para desagotar el agua hacia el exterior del anillo protector, algo que también contribuye a aumentar los riesgos.

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