PAKISTÁN: Musharraf acusado de fomentar rivalidades étnicas

Al acusar del asesinato de Benazir Bhutto a un líder tribal de la etnia pashtun (patana) vinculado con las milicias islamistas afganas Talibán, el presidente pakistaní Pervez Musharraf volvió a fastidiar a la población de la convulsionada Provincia de la Frontera Noroccidental.

La Liga Nacional Awami (ANP, por sus siglas en inglés), principal representación política de la etnia pashtun, expresó su desagrado frente a los dichos del presidente.

"Al responsabilizar a las tribus de Waziristán por la muerte de Bhutto (quien encabezó el gobierno de este país en dos ocasiones), Musharraf trata de enfrentar entre sí a las diferentes nacionalidades de Pakistán", dijo a IPS Afrasiab Khattak, presidente provincial de ANP.

"Resulta extremadamente desafortunado que el gobierno haya acusado a los pashtun en este delicado momento de la historia del país", agregó.

Desde el inicio de la "guerra contra el terrorismo", liderada por Estados Unidos, la infiltración en Pakistán de grupos vinculados a las milicias Talibán, que dominaron Afganistán entre 1996 y 2001, desató una ola de violencia en la Provincia de la Frontera Noroccidental y en las Áreas Tribales Federalmente Administradas.
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El ejército pakistaní ha tratado de cerrar el poroso límite entre ambos países.

Los pashtun, el segundo grupo étnico de Pakistán en número, pero el más dominante, jugaron un papel principal en la expulsión de las tropas de la disuelta Unión Soviética de Afganistán, durante los años 80.

También fueron la columna vertebral de las milicias Talibán, que controló ese país hasta 2001, cuando fue desplazada del poder por la invasión liderada por Estados Unidos.

Pakistán, aliado de Washington en la guerra, sufrió un número sin precedentes de atentados con bombas el año pasado.

Cuando Bhutto fue asesinada el 27 de diciembre en Rawalpindi —donde se encuentra el comando del ejército pakistaní—, las sospechas cayeron sobre los pashtun y sobre Talibán, que tiene lazos con la red terrorista Al Qaeda.

Pero el Partido del Pueblo de Pakistán (PPP), del que Bhutto era líder, ha señalado como responsable del atentado al servicio de inteligencia. El gobierno negó esa acusación y dejó la investigación del caso en manos de Scotland Yard, la policía de investigaciones británica.

Khattak acusó a Musharraf de enfrentar a los grupos étnicos entre sí en una política de "dividir para reinar".

Acusó al gobierno de intentar convertir a los pashtun en "chivos expiatorios" y recordó que Bhutto había realizado tres visitas a la Provincia de la Frontera Noroccidental desde que retornó al país de sus casi nueve años de exilio, en octubre de 2007.

En un acto proselitista en Peshawar, el día anterior a su asesinato, Bhutto había afirmado que los pashtun "son valientes. Nunca quiebran una promesa. Tenemos amigos aquí que han pasado la prueba del tiempo".

"Ella recorrió el mercado y se mezcló entre la gente y habló con una vendedora de frutas en el bazar Nowshera, a pesar de las amenazas contra su vida", dijo Abdul Wajeeh, un estudiante, como prueba de que Bhutto no se sentía en peligro entre los pashtuns.

El gobierno ya había responsabilizado a Baitullah Mahsud, líder tribal de un grupo pashtun y vinculado con Talibán, por el intento de asesinato contra Bhutto en Karachi, el día de su retorno triunfal al país de su exilio en Dubai y Londres.

Al día siguiente, la ex primera ministra acusó del atentado a los servicios de inteligencia e hizo referencia a tres hombres, a quienes no nombró, pero cuya identidad figuraba en una carta que envió a Musharraf el 16 de octubre.

"Si algo me ocurre, ellos serán los responsables, antes que Talibán o Al Qaeda", señaló.

El PPP exigió la remoción del jefe de la inteligencia pakistaní, Ijaz Shah, sugiriendo que tiene lazos con los militantes radicalizados.

"Los pashtun son la nación más hospitalaria, amante de la paz y no violenta. Resuelven las disputas intrafamiliares a través del diálogo. Evitan la colisió", dijo a IPS el senador y presidente del ANP, Asfandyar Wali.

Pero el daño provocado por la declaración de Musharraf ya estaba hecho. Luego del asesinato de Bhutto, cientos de camiones del Servicio de Transporte de Waziristán fueron quemados.

"Manifestantes furiosos en Sindh, la provincial natal de Bhutto, y en Punjab atacaron vehículos y gasolineras propiedad de pashtun de Waziristán del Sur", señaló a IPS el presidente del servicio de transporte de esa región, Mir Nawaz Khan.

Amin Wazir, presidente de la Asociaciación de Propietarios de Transporte de Waziristán demandó una indemnización por los 500 camiones y remolques incendiados.

"El gobierno está enfrentando a los pashtuns, los punjabies y sindhs. Los pashtuns ya han sufrido mucho como consecuencia de la 'guerra contra el terrorismo'", agregó.

Una encuesta reveló que una gran mayoría de los pakistaníes entrevistados consideran que la presencia militar de Estados Unidos en Afganistán es una amenaza más seria que las actividades de Talibán y Al Qaeda en la región fronteriza.

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