MÚSICA: Sonny Rollins, una forma de tocar jazz

El músico de jazz Sonny Rollins ya no es tan prolífico como antes –solo en 1957 grabó siete álbumes—, pero aún no tiene intenciones de guardar el saxofón y, de hecho, está por comenzar una gira europea este viernes en Barcelona, que terminará en París el 1 de diciembre.

A los 77 años, Rollins es constantemente recordado por sobrevivir a muchos de sus colegas, incluidos muchos de los que colaboraron con él, como John Coltrane, Miles Davis, Art Blakey y Max Roach.

El veterano músico de jazz celebró en septiembre los 50 años de su debut en el venerado Carnegie Hall de Nueva York que entonces se convirtió en un lugar de peregrinación.

Músicos y aficionados al jazz, inspirados por Rollins, acudieron en masa, entre ellos Lee Konitz, John Zorn, Pat Metheny y Joe Lovano así como el reconocido músico de rock Lou Reed y su esposa Laurie Anderson.

Tras los atentados en Nueva York y Washington del 11 de septiembre de 2001, Rollins abandonó su casa en la isla neoyorquina de Manhattan y se fue a una granja al norte del estado.

Rollins fue elegido mejor músico de jazz del año en una encuesta realizada por las revistas Downbeat y Jazz Times en 2006. Sin embargo, sigue decidido a perfeccionar su arte aun más.

—Creciste en el barrio neoyorquino de Harlem. ¿Eras consciente entonces de la efervescencia musical que había?

—Vivir en Harlem fue muy lindo. Desde temprana edad fui conciente de que era muy importante. Me tocó nacer en el lugar correcto en el momento adecuado.

Mis recuerdos de infancia son escuchar a grandes músicos de Harlem. De pequeño escuché a Fats Waller, Coleman Hawkins y Louis Jordan, todos tocaban en mi barrio.

Solía esperar fuera de la casa de Coleman Hawkins con una foto para pedirle un autógrafo.

— En el librillo de tu disco Freedom Suite, de 1958, escribiste: "Qué irónico que el negro, quien más que nadie puede reclamar como suya la cultura estadounidense, sea perseguido y reprimido". ¿Padeciste personalmente el racismo?

— Procedo de una familia de activistas. Mi abuela integró la organización de Marcus Garvey, líder nacionalista negro nacido en Jamaica. Ella me llevó a muchas manifestaciones en reclamo de mejores tratos para la comunidad y otras reivindicaciones.

Toda persona negra, artista, músico de jazz o lo que sea padeció el racismo. Así funcionaba el mundo.

Luché contra el racismo toda mi vida y por suerte pude vivir situaciones mejores. He tratado de tener una buena imagen para el jazz.

Por cierto que hubo un problema de división racial en el siglo XX y que perdura en el siglo XXI. Yo llamo a este problema que tenemos "tribalismo" (espíritu de tribu). Hasta que no podamos resolverlo, nos va a costar mucho solucionar los problemas del mundo.

Está presente de muchas formas. Si fuiste una víctima, como yo, luchas contra el racismo. No hay opción.

— Has tomado varios periodos sabáticos. ¿Por qué?

— Cada uno tuvo sus motivos. En los años 50, me retiré un tiempo porque era adicto y tenía que superarlo. En 1968, porque quería estudiar filosofía oriental. Viaje a India para estudiar yoga. En Japón estudié budismo. Empecé a tocar de nuevo en 1971, así que creo que ese fue mi último periodo sabático.

— ¿Sentiste que tu éxito haya sido una carga?

— En 1959 tenía mucha fama en el mundo del jazz, pero sabía que tenía que estudiar más. Necesitaba más tiempo para alejarme de los conciertos y practicar y estudiar más.

El mayor ejemplo que quiero dar a otros músicos es que deben ser felices con lo que hacen. Tienes que hacer el mayor esfuerzo y hacer lo mejor que puedas y no dejarte influir por el entorno. Luego, ya no importa lo que piensen los demás. Eso fue lo que hice.

Yo sabía que tenía que estudiar más y que no podría hacerlo siendo una estrella del jazz. Tuve que alejarme.

— Una de las cosas por las que fuiste conocido fue por tomar clásicos de jazz o melodías populares y ponerles tu impronta personal. ¿Sigues haciendo eso?

— Me di cuenta que ahora mi público quiere escuchar material nuevo. Tienes que ofrecer una mezcla. No puedes sólo tocar clásicos, tienes que incluir temas originales. Observé que los jóvenes, y el público en general, que vienen a verme quieren escuchar cosas nuevas.

La gente puede haber quedado desencantada del mundo, al igual que de la política y de las guerras. Por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) ¿qué bien hizo? ¿Por qué la gente tendría que sentirse bien con esa época y con las canciones de entonces?

Pero se plantea un dilema. Mis viejos seguidores no quieren escuchar nada nuevo. Quieren que toque los clásicos. Es uno de esos misterios de la música.

— ¿Todavía vas con regularidad a la ciudad de Nueva York?

— Sólo cuando tengo que hacerlo por razones laborales. Yo vivía muy cerca de las Torres Gemelas y ahí el aire sigue contaminado a raíz de la explosión.

Mantuve el apartamento por un tiempo, pero nunca volví a dormir. Al final lo vendí.

— ¿Qué opinas de cómo el gobierno de George W. Bush utilizó el atentado como pretexto para invadir Iraq?

— Quedé muy desconcertado con lo sucedido el 11 de septiembre porque era como estar en zona de guerra. Fue muy traumático.

Bush desperdició un periodo muy importante. Después del atentado, todo el mundo se sensibilizó con Estados Unidos. Musulmanes, judíos, hindúes, todos estuvieron de su lado.

Por desgracia, Bush no aprovechó ese momento para mantener a todo el mundo de su lado. En cambio, hizo lo de siempre "si no estás de mi lado, estás contra mí". Existió la posibilidad de que las cosas fueran diferentes, pero la desperdició. Hoy tenemos las mismas guerras estúpidas de antes.

— ¿El budismo sigue siendo importante para ti?

— Me dio una perspectiva diferente de la vida. Sigo haciendo yoga. Quería encontrar algo que le diera más satisfacción a mi alma. No quería ser sólo una persona que se compra un gran automóvil y una casa enorme. No me interesaba eso.

Sigo por el camino del aprendizaje y sigo teniendo una mente abierta. Tengo una idea bastante buena de ciertas cosas. Es mejor dar que recibir. Es muy simple, pero por supuesto, nadie se acuerda. Hoy nadie piensa en dar, todos quieren dinero.

— Muchos de tus colegas murieron. ¿Te ves a ti mismo como para utilizar el título del último disco de Jerry Lee Lewis "last man standing" (el último hombre de pie)?

— No lo veo así. Una de las razones es porque pienso en amigos como Thelonius Monk, John Coltrane, Miles Davis, Clifford Brown. Los puedo recordar y es como si todavía estuviera con ellos.

No considero que sea el último hombre de pie. Pero puedo comprender porque otra persona lo dice.

— ¿Te ves retirado de la música?

— Hacer música requiere de ciertas destrezas y habilidades físicas. En tanto las tenga, voy a seguir tocando.

No hay fin para la música. La música en sí misma no tiene final, siempre hay más para aprender. Sé que quiero poder alcanzar una forma de tocar que trascienda todo. Todavía no lo logré, por eso sigo practicando.

Depende de lo que quieras lograr. Nadie fue más grande que (el pianista y director de orquesta de jazz) Count Basie. Si fuera tan grande como él, podría decir "ya está" y retirarme. Pero considero que todavía no llegué a ese punto.

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