CANADÁ: Choque eléctrico o pistola, he aquí la cuestión

Al cabo de su primer viaje en avión, un polaco de 40 años terminó muerto en el aeropuerto de esta ciudad canadiense, electrocutado por un arma de aturdimiento disparada por un policía.

Robert Dziekanski había pasado más de un día viajando y ya llevaba más de 10 horas junto a la cinta transportadora de equipaje.

Su muerte desató intensas críticas hacia la policía canadiense por el uso de "tasers", también llamadas armas de aturdimiento, artefactos manuales que disparan un cable capaz de descargar hasta 50.000 voltios contra una persona.

Dziekanski fue atacado con una taser 24 segundos después de ser apercibido por la policía. Fue en la mañana del 14 de octubre en el Aeropuerto Internacional de Vancouver.

Este obrero del sector de la construcción, de nacionalidad polaca se había agitado mucho mientras esperaba a su madre durante horas junto a la cinta transportadora. Como nunca había viajado en avión, no sabía que debía abandonar el área de seguridad para reunirse con ella.

Luego que Dziekanski tuvo una crisis de ira, funcionarios del aeropuerto llamaron a la policía. Un vídeo filmado y luego divulgado por un observador en el lugar mediante un teléfono celular fue confiscado por la policía y ahora es objeto de una demanda legal.

Un portavoz de la Real Policía Montada Canadiense dijo el viernes que el vídeo sería devuelto. Quien lo filmó, Paul Pritchard, aseguró que continuará presentándolo en los tribunales.

Un informe toxicológico mostró que Dziekanski no había ingerido drogas ni alcohol antes de morir poco después de recibir el choque eléctrico, dijo el abogado de la familia.

Desde 2003, el uso de tasers por parte de la policía causó 17 muertes en Canadá y más de 50 en toda América del Norte. Según las autoridades, estas armas permiten a los agentes no hacer uso de fuerza mortal, como la de las pistolas convencionales.

"Es un asunto irritante. La policía las usa, en la mayoría de los casos, sin fatalidades, y argumenta que ocupan una zona importante del espectro del uso de la fuerza", dijo Murray Mollard, de la Asociación por las Libertades Civiles de la sudoccidental provincia de Columbia Británica.

"Hay ciertas circunstancias donde ellos pueden garantizar la seguridad sin recurrir a un arma, La pregunta es: ¿cuáles son los escenarios a los que se están acostumbrando y cuál es el entrenamiento que se les brinda?", inquirió Mollard.

"La taser se usa más a menudo que las otras armas. Proponemos una moratoria a su uso a causa de las muertes y los riesgos asociados con ellas", agregó.

Otras opciones disponibles incluyen gas pimienta, negociación o fuerza física no letal.

Taser International, la firma estadounidense que manufactura las armas, afirma en su sitio web que "expertos médicos y científicos independientes ubicaron estos artefactos están entre las opciones más seguras de uso de la fuerza disponibles".

La empresa alega que unos 100.000 oficiales de policía se ofrecieron como voluntarios para soportar un choque eléctrico de taser, sin ninguna muerte. Pero algunos estudios concluyeron que pueden aumentar el riesgo de paro cardiaco en personas enfermas del corazón.

Quilem Registre, un quebequés intoxicado detenido por una infracción de tránsito el 14 de octubre, falleció tres años después de ser reiteradamente atacado con una taser. La investigación sobre su caso todavía está pendiente.

Es decir que se registró la muerte de dos civiles a causa del uso de esta arma por parte de policías en un lapso de apenas dos días el mes pasado.

"La posición de la Real Policía Montada Canadiense es que las tasers son una alternativa menos letal. Pero todavía hay riesgos", dijo a la cadena de radio y televisión CBC el sargento Peter Sherstan, un portavoz policial.

"Una persona alcanzada por una taser puede caer y golpearse la cabeza. Debemos sopesar eso. Pero en varios casos, de no haber contado con tasers, la alternativa habría sido el uso de otras armas", consideró.

Para el tercer trimestre de 2007, Taser International facturó 28,5 millones de dólares, el segundo trimestre consecutivo de ganancias récord, con un aumento de 56 por ciento respecto del mismo trimestre del año anterior, según un comunicado de prensa de la compañía.

Quince por ciento de las ventas de Taser International se dirigen fuera de Estados Unidos.

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirmó en 2004 que "las tasers fueron descritas por muchos departamentos policiales como 'llenar un nicho' en la escala de la fuerza".

"Sin embargo, a Amnistía Internacional le preocupa que el uso de tasers, en vez de minimizar el uso de la fuerza, pueda extender peligrosamente los límites de lo que se considera niveles de fuerza 'aceptables'", indicó.

Según Amnistía, puede haber circunstancias limitadas en las cuales las tasers puedan ser consideradas una alternativa a la fuerza mortal. Pero esa evidencia sugiere que medidas como controles más estrictos y entrenamiento en el uso de la fuerza y las armas de fuego pueden ser más efectivas a la hora de reducir muertes o heridas innecesarias.

En su informe, Amnistía también reitera su pedido a las autoridades federales, estaduales y locales y a agencias de aplicación de la ley de "suspender todas las transferencias y el uso de armas de electroshock, quedando pendiente una investigación urgente, rigurosa, independiente e imparcial sobre su uso y efectos".

Actualmente se investiga la muerte de Robert Dziekanski. La embajada polaca viene presionando al gobierno canadiense para que brinde más información.

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