RELIGIÓN-PAKISTÁN: Chiitas y sunitas enfrentados en campus

La hora de los rezos musulmanes en la pakistaní Universidad del Punjab (PU), que tradicionalmente constituía una solemne afirmación de la hermandad entre los fieles, ahora está marcada por la profunda división entre chiitas y sunitas.

En mezquitas ubicadas dentro de los muchos campus de la universidad, expandidos por toda la histórica ciudad nororiental de Lahore, se pueden ver grupos de estudiantes chiitas esperando pacientemente que sus pares sunitas terminen sus plegarias antes de ingresar.

"Es la primera vez que veo estudiantes de diferentes sectas ofreciendo sus oraciones de modo separado en las mezquitas de la universidad", dijo Muhammad Alí, vigilante de una residencia estudiantil en la PU desde 1975.

Según Alí, todo comenzó a inicios de este año, cuando se impidió que estudiantes chiitas asistieran a los rezos públicos liderados por un imán sunita. "Ellos ofrecieron sus plegarias cuando terminaron los estudiantes sunitas", recordó.

La división entre chiitas y sunitas es una característica de la sociedad pakistaní. Las dos sectas mantienen mezquitas separadas y evitan realizar oraciones conjuntas.
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En los últimos años se produjo un recrudecimiento de los ataques contra la mezquita del otro, que se señala fueron inspirados por la violencia sectaria en Iraq.

En la peor de estas instancias, el 1 de octubre de 2004, 30 personas fueron asesinadas durante el atentado con explosivos en la mezquita chiita de Sialkot y, en lo que pareció ser una masacre en represalia, una semana después, fallecieron 40 miembros de una congregación sunita en la ciudad de Multan. Tanto ésta como Sialkot se encuentran en la oriental provincia del Punjab.

Aunque fueron perpetrados ataques sectarios similares en Lahore, la situación era diferente en la PU, fundada como un centro de excelencia académica por el régimen colonial británico en 1882.

Hasta la división política de Asia meridional, en 1947, la PU tuvo jurisdicción sobre prestigiosas facultades de lugares tan lejanos como Nueva Delhi.

Hoy consta de 70 departamentos e institutos con unos 24.000 estudiantes regulares. Entre sus ex alumnos hay dos premios Nobel: Har Gobind Khorana (Medicina, 1968) y Abdus Salam (Física, 1979).

La PU rápidamente se convirtió en un baluarte de los estudiantes sunitas de derecha, liderados por el Islami Jamiat Talba (IJT), la poderosa ala estudiantil del partido conservador Jamaat-e-Islami, que promueve la instauración de la sharia (ley islámica).

El IJT floreció durante principios de los años 80 a través del programa de "islamización" del dictador militar Zia-ul-Haq. Su régimen supuso una época de temor entre los sunitas por la revolución en Irán y por el renacer de la suerte chiita.

Aproximadamente 15 por ciento de todos los musulmanes del mundo son chiitas, están concentrados en Irán e Iraq y constituyen minorías significativas en países como Afganistán, Pakistán e India.

En Pakistán, durante el régimen de Zia, se desató una persecución contra los chiitas, que constituyen 20 por ciento de los 165 millones de habitantes de este país, y contra sectas más pequeñas, como los ahmadiyas y los qadiyans.

En la PU, los chiitas representan 15 por ciento de los estudiantes, pero los miembros de esa secta nunca son considerados para nombramientos como imanes en las mezquitas internas, fuertemente influenciadas por el IJT.

"En enero, luego de algunas fricciones, las autoridades de la universidad prometieron brindarnos lugares de rezos separados. Pero hasta ahora no cumplieron su promesa", dijo Muhammad Waseem, estudiante chiita en la escuela de leyes de la PU.

Otro, Muhammad Awais, dijo que los estudiantes chiitas habían realizado sus plegarias bajo el liderazgo de imanes sunitas durante décadas.

"Le pedimos a la administración y al IJT que o bien nos permitieran también liderar las plegarias o bien nos dieran mezquitas separadas donde pudiéramos rezar según nuestras creencias", dijo a IPS.

Hasta ahora, la reacción de la administración no fue alentadora. En agosto, seis estudiantes chiitas fueron expulsados de residencias de la PU por insistir en unirse a los oradores de la congregación, aunque parados en la calle, fuera de las mezquitas.

El consejero estudiantil de la PU, Nazir Ahmad, dijo que no era fácil que la administración de la universidad cambiara su política de requerir que todas las sectas rezaran juntas. Ahmad dijo a IPS que si se permitiera que los chiitas oraran de manera separada, otras sectas reclamarían derechos similares.

Syed Farhan, portavoz de la Organización Estudiantil Imamia, que representa a los estudiantes chiitas en Pakistán, dijo a IPS que el principal problema era que la administración de los albergues estudiantiles de la PU era controlada por el IJT.

También señaló que el secretario de la universidad estaba a favor de permitir a los estudiantes realizar sus plegarias de acuerdo con su fe, pero un grupo de profesores que le deben lealtad al IJT no estaban preparados para alojar a estudiantes chiitas.

Entrevistado por IPS, el secretario, Muhammad Naeem Khan, dijo que las mezquitas estaban para que rezaran allí todos los estudiantes, sin importar su secta, y que ningún grupo podría alegar derechos especiales por sobre ellas.

"La administración de la universidad solucionará este asunto pronto", aseguró.

Pero otros miembros del cuerpo docente no fueron tan optimistas. Muhammed Hafeez, quien dirige el departamento de sociología en la universidad, dijo que los prejuicios estaban muy arraigados y que era difícil culpar a los estudiantes.

"Ellos sólo están actuando de acuerdo con la clase de formación que recibieron durante su infancia, de sus padres y su entorno", opinó.

"A menudo, los padres no permiten que sus hijos sepan sobre incluso las creencias básicas de otras sectas. Se les enseña que solamente su propia secta sigue el camino correcto", indicó Hafeez.

El peligro con eso, sostuvo, era que las personas jóvenes se volvieran vulnerables a la explotación por parte de políticos radicales.

Mientras, la independiente Comisión de Derechos Humanos de Pakistán criticó a la administración de la PU por negarse a dejar que los estudiantes chiitas se unieran a las congregaciones.

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