PAKISTÁN: Benazir Bhutto prepara su retorno

Pakistán es independiente desde hace 60 años y durante 40 ha estado, de manera directa o indirecta, gobernada por los militares. Con cada golpe de Estado, el ejército cobraba más poder. El actual ciclo, iniciado en 1999, no se aparta del patrón histórico.

Parte de las esperanzas de restaurar un gobierno civil se cifran en Benazir Bhutto, dos veces primera ministra, quien planea volver a Pakistán este mes, tras ocho años de exilio en Dubai y en Londres.

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Hija de Zulfiqar Ali Bhutto, presidente entre 1971 y 1973 y primer ministro depuesto y ejecutado en 1977, la ex jefa de gobierno promete enviar de regreso al ejército a sus cuarteles.

El retorno de Benazir Bhutto es posible por el decreto "de reconciliación nacional" firmado el viernes por el presidente Pervez Musharraf, cabecilla del golpe de Estado de 1999, que le otorga a ella y a otros dirigentes políticos inmunidad contra cargos de corrupción.

En una entrevista con IPS que se realizó por medio de correo electrónico, Bhutto explicó sus planes para colocar al ejército bajo el control de los civiles, si finalmente logra volver a este país y su Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) gana las elecciones.

Ningún gobernante elegido democráticamente logró controlar a los militares, ni siquiera Bhutto en sus dos períodos como primera ministra (1988-1990 y 1993-1996).
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— El ejército maneja todo, desde la defensa hasta las empresas y se dice que algunos sectores apoyan el terrorismo. ¿Cómo piensa controlar a los militares?

— El primer paso es evitar que el jefe del ejército sea al mismo tiempo presidente, algo que es una negación de la democracia. El compromiso asumido por Musharraf ante la Corte Suprema de Justicia, respecto de retirarse del servicio activo luego de su reelección y la designación de un nuevo comandante en jefe del ejército son pasos en esa dirección.

Queremos que los militares vuelvan a sus cuarteles y también buscamos reestablecer un equilibrio de poder entre el presidente y el parlamento.

La mejor forma de controlar a los militares es hacer que actúen en el marco de la Constitución y bajo la autoridad del gobierno civil. Creo que esto se puede lograr con la restauración de nuestra ley fundamental y la transición a la democracia. Es lo que pensamos hacer.

— Sus críticos dicen que usted no tiene la menor idea sobre cómo un soldado maneja el conflicto entre las órdenes que recibe y su propia conciencia cuando debe matar a sus hermanos musulmanes. ¿Qué opina usted?

— Entiendo el conflicto del que usted me habla. Un soldado profesional es entrenado para seguir las órdenes y un comandante que merezca ese cargo debería saber cómo ofrecer un fundamento moral para las órdenes que da a sus subordinados.

Pero el término "matar a sus hermanos musulmanes" es una formulación errónea respecto de la lucha contra el terrorismo en las zonas tribales. El tipo de conflicto que usted plantea es hipotético.

— Si logra volver al poder, ¿qué modificaría en la Constitución?

— Si puedo, me gustaría eliminar el poder que tiene el presidente para disolver el parlamento a su antojo. Esa facultad, depositada en las manos de un individuo para actuar sobre un parlamento surgido de elecciones es una negación de la democracia.

También me gustaría eliminar la cláusula impuesta por los militares que prohíbe a un primer ministro buscar otra reelección luego de dos mandatos consecutivos. Y, por supuesto, legislar sobre la necesidad de que todas las instituciones sean responsables de sus actos es algo que está entre mis prioridades.

— Usted mencionó el equilibrio entre los poderes del Estado, reformas para asegurar elecciones limpias, permitir más de una reelección para el primer ministro. ¿Cuándo espera que eso se concrete?

— De manera gradual. Algunos pasos ya se han dado, como los acuerdos para el retiro de Musharraf y la inmunidad de los funcionarios públicos contra cargos que no se hayan probado en una corte de justicia en la última década. Este proceso se acelerará a medida que avancemos y se realicen las elecciones a principios de 2008.

— ¿Qué significa un acuerdo para "compartir el poder"? ¿Esto incluiría al ejército, sobre el que Musharraf tiene el control?

— Preferiría no llamarlo poder compartido, porque esto sólo puede darse luego de las elecciones parlamentarias, que determinarán qué partido formará el gobierno. Creo que no tiene sentido hablar de este tema antes de que el pueblo exprese su voluntad en las elecciones.

En un gobierno del PPP el ejército tendrá que estar en sus cuarteles y cumplir con su deber constitucional de defender las fronteras del país. No buscamos compartir el poder con los militares, que deben subordinarse a las autoridades civiles.

— Ocho años en el exilio deben haberla cambiado, como madre, esposa, ¿y como política?

— Hubo muchos cambios. Mi esposo estuvo preso en Pakistán, sin condena, durante ocho años y yo tuve que criar a mis hijos pequeños sola y en el exilio, además de cuidar de mi madre enferma. Fue una experiencia personal muy dolorosa, tanto como el hecho de no estar con mi gente durante todo ese tiempo. Como política siempre quise estar con ellos y el exilio me lo impidió.

— ¿Cómo gobernaría el país ahora, en comparación con sus gestiones anteriores?

— Los temas que más preocupan a la gente son el desempleo, la pobreza y el delito. El empleo, la energía y el ambiente son los temas que realmente importan y mi gobierno se concentrará en estos problemas que afectan a la gente.

— Usted declaró que cuando estuvo en el gobierno controló mejor las áreas tribales en comparación con lo que se hace ahora. Muchas cosas cambiaron en estos años, entre ellas el aumento de la inflación y el terrorismo. ¿Cómo espera abordar esta complicada situación luego de estar ausente por ocho años?

— El gobierno militar sólo recurrió a la fuerza para tratar con el extremismo en las áreas tribales. Nosotros creemos que también son necesarias medidas políticas y una mejora de las condiciones socioeconómicas. La pobreza y el aislamiento social alimentan la militancia y nosotros nos ocuparemos de esos temas.

Por eso el PPP solicitó a la Corte Suprema que se aplique la ley de partidos políticos en las áreas tribales, queremos que las personas que viven en esas zonas se incorporen a la vida nacional como una herramienta para combatir el extremismo.

— Se piensa que usted trató de llegar a un entendimiento con el ejército.

— Yo no estoy acordando nada con los militares. Quiero una transición a la democracia en la que el parlamento sea soberano y las fuerzas armadas cumplan con lo que les ordena la Constitución.

— Los analistas opinan que se acuerdo con Musharraf no durará a causa de conflictos de intereses, estilos de conducción y la personalidad de cada uno. ¿Cuál es su opinión?

— El tiempo lo dirá. La Constitución define claramente los papeles del jefe de Estado y el jefe de gobierno.

— ¿Qué opina de la designación del teniente general Ashfaque Kiani como próximo jefe del ejército? Es un aliado de Musharraf, ¿eso la molesta?

— Lo que escuché es que Kiani es un soldado profesional y espero que no haga otra cosa más que cumplir con su deber. Puede ser un aliado de Musharraf, pero eso no me incomoda.

— Hay en Pakistán un creciente sentimiento antiestadounidense porque los líderes del país siguen los dictados de Washington. ¿Cree que el país todavía necesita ayuda para combatir el terrorismo? ¿Qué hubiera hecho usted?

— El terrorismo es un problema internacional y se requiere un esfuerzo colectivo de la comunidad internacional para combatirlo. Necesitamos ayuda del exterior y mi gobierno cooperará con la comunidad internacional.

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