TURISMO-ALBANIA: El pasado necesita un presente capacitado

El pintoresquismo de la meridional localidad albanesa de Gjirokastër no es suficiente para convertirla en el rico y exitoso destino turístico al que aspiran sus habitantes, tras la quiebra de la mayoría de sus otrora importantes industrias livianas.

En 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) incluyó a esta localidad de 30.000 habitantes en su Lista del Patrimonio Mundial, un logro que le confirió particular prestigio.

Gjirokastër, cuna del ex gobernante de la era comunista Enver Hoxha (1908-1985), comenzó a florecer bajo el régimen otomano, y su evolución arquitectónica le permite jactarse de algunos estilos únicos de los siglos XVII y XIX.

El reconocimiento nacional de su valor cultural llegó en 1961, cuando las autoridades le concedieron el estatus de "ciudad museo".

El ex líder comunista sentía mucho afecto por su pueblo natal, que todavía vota abrumadoramente por el socialismo, y cientos de personas fueron empleadas en la preservación del lugar.
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Pero hoy la oficina local del Instituto de Monumentos tiene mucho menos personal del que necesita. Formalmente, las casas tradicionales gozan de una fuerte protección legal. Pero, en la práctica, el abandono y la falta de cuidados estéticos a menudo son visibles. Y las construcciones ilegales, como ocurre en otras partes de Albania, también impactan en el paisaje de Gjirokastër.

"En la zona museística de la ciudad hay cientos de construcciones ilegales que no siguen criterios históricos", dijo a IPS David Bragg, un ciudadano estadounidense asignado a Gjirokastër por la organización humanitaria Peace Corps, que ayuda a difundir información turística a través de proyectos en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

"Y aunque las leyes están allí, no hay voluntad o capacidad para implementarlas", enfatizó.

Cuando la localidad fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, muchos de sus habitantes pensaron que Occidente había llegado para salvar a Gjirokastër de su abandono.

Pero poco ha cambiado y las elevadas expectativas dieron lugar a sentimientos amargos. "Aquí no mejoró nada. Desde el cambio de régimen las cosas empeoran año a año", dijo a IPS Sofía, una anciana albanesa de origen griego.

"La percepción es que la Unesco resolverá sus problemas, pero la Unesco no da dinero, es simplemente un título prestigioso", explicó Auron Tare, director de la Fundación Nacional Albanesa.

Tare agregó a IPS que el estatus concedido por la agencia de la Organización de las Naciones Unidas aumenta la conciencia a fin de que "la población local intente hacer algo por su propio pueblo en vez de esperar que la Unesco u otros organismos los ayuden".

Bragg dijo que el gobierno albanés vuelve difícil concretar inversiones, precisamente cuando existe una acuciante necesidad de que extranjeros ricos salven edificios deteriorados.

Aunque los extranjeros pueden comprar propiedades en Albania, las construcciones más valiosas no son accesibles para ellos. Además, aquellos que invierten en este país a menudo consideran que estas inversiones son riesgosas.

El informe titulado "Hacer negocios", del Banco Mundial, ubica a Albania en el puesto número 162 en su clasificación de los peores países en materia de protección de las inversiones extranjeras.

Pero esta ciudad todavía ofrece muchas oportunidades para quienes desean invertir en turismo y a la vez salvar el patrimonio arquitectónico.

Kate Yarhouse, quien también forma parte del programa de Peace Corps para promover el turismo en la ciudad, comentó a IPS que muchas de las casas en peligro podrían convertirse en hoteles de "cama y desayuno", que harían que la inversión valga la pena "pese al elevado costo de las renovaciones".

La mercadotecnia solamente será priorizada una vez que la ciudad ofrezca condiciones mínimas a los turistas. "Estamos intentando poner la infraestructura antes que el mercadeo", señaló Yarhouse.

El peligro de centrarse sólo en la promoción radica en las altas expectativas que invariablemente tienen los visitantes cuando llegan a un sitio calificado por la Unesco.

"Si no están preparados adecuadamente, los turistas podrían volver y decir que la imagen que se promueve no se corresponde con la realidad. La gente no va a Gjirokastër debido a la falta de preparación para atender adecuadamente al visitante ", dijo Tare a IPS.

Tare también está entre los fundadores de uno de los destinos turísticos más exitosos de Albania, el meridional Parque Nacional Butrint, que por su valor arqueológico y ambiental se convirtió, junto con Gjirokastër, en el otro sitio de Unesco en el país.

"Butrint fue exitoso porque invertimos y construimos puentes con las comunidades. En el momento en que uno no se comprometa con ellos, va a tener problemas. Ellos son parte de lo que ocurre en sus lugares. Hacer turismo con la presencia de pobladores locales es algo muy nuevo en Albania, y debería convertirse en una estrategia nacional".

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