LITERATURA-AMÉRICA LATINA: Con alma de trabajador

Con «El tren pasa primero», la escritora mexicana Elena Poniatowska logra transmitir con certeza poética y de modo coloquial la «epopeya colectiva por la dignificación del trabajador».

Parte de esos conceptos están contenidos en el veredicto del premio de novela en lengua castellana Rómulo Gallegos obtenido por Poniatowska y que es apreciado como un nuevo reconocimiento a la visibilidad de las luchas de los trabajadores y al valor de la mujer en la literatura latinoamericana.

"Al fin y al cabo, no ha habido mayor poeta en América Latina en cuatro siglos que una mujer, Sor Juana Inés de La Cruz", remarcó Poniatowska a IPS.

Las mujeres, "grandes personajes olvidados por la historia, ya figuraban desde hace tiempo en nuestra literatura, como hizo Gallegos (1884-1969) con su 'Doña Bárbara' (1929), y ahora siento que cada vez se aprecia mejor la escritura femenina y cada vez más autoras que alcanzan el éxito", celebró.

Como ejemplo, Poniatowska citó a su coterránea Laura Esquivel, "quien figuró año y medio en la tabla de best sellers de The New York Book Review con 'Como agua para chocolate' (1989). Nadie ha vendido como ella", recordó.

Poniatowska es la segunda mujer y cuarta mexicana que gana el Rómulo Gallegos, establecido en 1967 por Venezuela para estimular la novela en castellano y homenajear al que considera su mayor novelista y uno de sus héroes civiles del siglo XX, pues en 1948 fue el primer presidente elegido mediante el voto universal de sus compatriotas.

Los anteriores ganadores procedentes de México son Carlos Fuentes en 1977 con "Terra Nostra", Fernando del Paso en 1982 con "Palinuro de México" y Ángeles Mastretta en 1997 con "Mal de amores", publicada el año anterior.

La primera entrega del premio Rómulo Gallegos recayó en el peruano Mario Vargas Llosa con "La casa verde" y en 1972 fue para Gabriel García Márquez por "Cien años de soledad".

Otros ganadores han sido el argentino Abel Posse con "Los perros del paraíso" (1987), el venezolano Arturo Úslar Pietri con "La visita en el tiempo" (19919 y el chileno Roberto Bolaño con "Los detectives salvajes" (1999).

La obra ganadora este año tiene al ferrocarril como protagonista, pero no por describir asesinatos misteriosos en lujosos vagones, historias de amor tras cortinas de terciopelo o aventuras heroicas sobre rutas exóticas, sino por la vida y dramas de sus operarios, sus conflictos salariales y la compañía de sus sacrificadas mujeres.

Poniatowska se centra en la huelga de los ferrocarriles mexicanos de 1958-1959, que cubrió cuando era una joven periodista ("sigue siendo el oficio más entregado y sacrificado del mundo", nos dijo) y en la actuación del dirigente sindical Demetrio Vallejo, cuya vida es recreada en versión libre a través del personaje Trinidad Pineda.

"Los detalles de su vida son ficción. A mí lo que me interesó fue la huelga, desde que entrevisté en la cárcel a muchos ferrocarrileros presos. Me interesó lo social, lo que le pasaba a la gente, porque en muchas obras de ficción y hasta en reportajes se soslayaba demasiado el tema cotidiano de la pobreza", señaló la autora.

"El tren pasa primero" tiene tres partes, siguiendo a Trinidad Pineda, para quien "ser ferrocarrilero es lo mejor que puede sucederle a un hombre" y en cada una de ellas el interés refiere a una mujer. La primera, Sara Aristegui, esposa del héroe, madre de sus hijos, soporte en la huelga y quien termina abandonándolo.

La segunda, Rosa, amante, madre de un niño "que en vez de papá y mamá dice tren", también le abandonaría. Y la tercera es Bárbara, sobrina y consejera con la que la novela discurre y cierra entregada ya al intimismo.

En su veredicto, el jurado del premio dijo que la obra "compendia la narrativa intimista y la novela coral, combinando con rara maestría la tensión poética con un lenguaje certero y coloquial, y la austeridad descriptiva".

"Se trata de una obra compleja, de personajes bien dibujados y construidos. En esencia, una epopeya colectiva por la dignificación del trabajador, mediante la reconstrucción ficcional de hechos reales", agregó el veredicto.

Para el crítico venezolano Tulio Monsalve, "la novela constituye un relato conmovedor de esa sencilla y combativa gente", con una "prosa comprometida, que busca animar una lucha contra el poder y las formas más arteras de la corrupción".

Lucía Melgar, investigadora del Colegio de México, reconoce que Poniatowska "combina los recursos del testimonio, la narrativa histórica y la biografía novelada para entrelazar la historia de un movimiento social con la vida pública y privada de su líder; los hechos narrados se apegan con fidelidad a los acontecimientos".

También indica que "la sensibilidad de la autora a los matices de la voz y su conocimiento de grupos y personajes sociales diversos le permiten evitar el acartonamiento y la idealización en el retrato de los trabajadores".

Sin embargo, Melgar lamenta que "los roces con el melodrama o con cierto sentimentalismo, y sobre todo la estructura, restan fuerza a la novela".

Reconoce, empero, como significativa la presencia de figuras y voces femeninas, aunque considera "desafortunado que la novela sentimental no esté mejor integrada al relato social y biográfico, y que la secuencia final caiga en un sentimentalismo excesivo".

La escritora galardonada nació en realidad en París en 1932 y su nombre es Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor, descendiente del último rey polaco, Estanislao II (1732-1798). Residente en México desde los nueve años, ha sido también militante política y durante la contienda presidencial de 2006 hizo campaña por el candidato de centroizquierda Andrés López Obrador.

El 5 de este mes fue invitada de honor al maratónico programa dominical de radio y televisión del mandatario izquierdista de Venezuela, Hugo Chávez, "Aló presidente", que batió récord de duración, al completar siete horas y 43 minutos, estoicamente seguidos con atención por la escritora mexicana.

Chávez la felicitó y leyó un fragmento de la obra premiada. Poniatowska, en su respuesta, dijo que "en México, cuando alguien fracasa, decimos que se le fue el tren, pero aquí en Venezuela a Rómulo Gallegos (derrocado a los pocos meses de gobierno) jamás se le fue el tren y a usted tampoco se le está yendo el tren".

"¡Bravo!, no se nos debe ir el tren", dijo Chávez entre aplausos y a renglón seguido cantó la estrofa del famoso corrido mexicano "Adelita" que reza: "Si Adelita se fuera con otro, la seguiría por tierra y por mar, si por mar en un buque de guerra, si por tierra en un tren militar".

Poniatowska, autora de libros de cuentos, poemas y crónicas (el último, "Amanecer en el Zócalo" recoge las protestas que encabezó López Obrador tras su revés electoral), ha escrito otras novelas, como "Hasta no verte Jesús mío" (1969), "La flor de lis" (1988), "Tinísima" (1992) y "La piel del cielo", con la que ganó el premio Alfaguara de novela en 2001.

Cuando recibió su premio en Caracas hizo una elegía de Gallegos, a quien entrevistó cuando el venezolano vivió exiliado en México, a mediados del sigo XX, y recordó que el autor de "Doña Bárbara" fue en 1905 un joven empleado de ferrocarril.

Abogó porque América Latina se una como ha hecho Europa. "¿Por qué no hacer lo mismo con nuestros países, que comparten economía, costumbres, religión, gustos, idioma y el mismo rencor a Estados Unidos?", dijo bajo una salva de aplausos al recibir el galardón.

El premio Rómulo Gallegos consiste en diploma, medalla de oro y 100.000 dólares que Poniatowska dijo regalará a uno de sus hijos.

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