ESPAÑA-ECUADOR: Difícil diálogo por migraciones

La visita a España del presidente de Ecuador, Rafael Correa, finalizada este viernes, ha mostrado, entre otras cosas, que el diálogo sobre migraciones entre los dos países es posible y a la vez difícil, por las diferencias de intereses y posiciones.

Correa, quien arribó el martes a España, fue recibido por el rey Juan Carlos y por el jefe del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, la mayor parte de su tiempo la dedicó a reunirse con compatriotas suyos residentes en este país, desplazándose desde Madrid a otras ciudades donde su presencia ha sido destacada, como Barcelona y Valencia, ambas ubicadas en la costa norte del mar Mediterráneo.

Zapatero dijo, en la rueda de prensa realizada el miércoles en conjunto con el visitante, que los ecuatorianos residentes en España son aproximadamente medio millón, pero Correa agregó al menos otros 200.000.

Pero la diferencia entre ambos gobernantes no fue sólo sobre cantidades, sino también acerca del tratamiento que se debería dar a los inmigrantes que se encuentran en España trabajando irregularmente por carecer del permiso de residencia.

Esa situación no solamente expone a estos extranjeros a la expulsión, sino que les hace perder derechos sociales y ser sometidos a prácticas empresariales calificadas de explotación por obligarlos a trabajar más horas, percibiendo menos salario que los trabajadores nacionales, los de otros países europeos o de inmigrantes regularizados.

Correa agradeció la regularización de inmigrantes dispuesta en 2005 por Zapatero, quien asumió el gobierno en abril de 2004, pero advirtió de que, "aunque se avanzó, todavía queda mucho por hacer", aludiendo a la necesidad de regularizar a todos aquellos que aún están indocumentados, la mayoría de ellos por haber ingresado en los dos últimos años.

Zapatero justificó la regularización de 2005 al indicar que cuando asumió el cargo había más de un millón de inmigrantes sin papeles, pero advirtió que "no hay ningún plan previsto" para iniciar otro proceso semejante.

Ello significa que el gobierno no otorgará la residencia a las personas que hayan llegado desde países no europeos sin contar con un contrato de trabajo y una visa de entrada obtenida a través de los consulados españoles en sus países de origen antes de emprender el viaje.

Juan Carlos Lucero, secretario de asuntos institucionales de la Federación Nacional de Asociaciones de Ecuatorianos en España (Fenade), dijo a IPS que "la visita fue muy positiva" y que esperan que se cumplan los compromisos contraídos.

"Una cosa importante es que no nos mintió, dijo que hay debilidades y cosas por hacer. Hemos visto a un líder que cambió el rumbo del poder", agregó.

En octubre está convocada una reunión en Madrid de las asociaciones miembros de Fenade, en la que esperan contar con representantes de su gobierno "para acordar grandes cambios, que nos beneficien a todos", concluyó.

Correa comenzó los encuentros con sus compatriotas apenas descendió del avión que lo trasladó a España, rindiendo homenaje en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas a Carlos Palate y Diego Estacio, los dos ecuatorianos asesinados el 30 de diciembre cuando el grupo terrorista ETA hizo estallar una bomba en el estacionamiento de vehículos de ese sector del aeropuerto.

Desde allí se dirigió al hotel en el que se hospedó, en el centro de Madrid, almorzando a continuación en un restaurante regido por un compatriota suyo, Henry Salazar.

En ese sitio fue recibido y aplaudido por un numeroso grupo de compatriotas suyos, con los que dialogó hablando de "la patria posible" y de "un Ecuador para todos", consignas que repitió en cada reunión que sostuvo posteriormente.

También visitó barrios suburbanos madrileños donde habitan grandes porcentajes de inmigrantes, en los que se encontró con más ecuatorianos, y el jueves se trasladó a Barcelona, donde esperó la llegada a puerto del buque escuela "Guayas: embajador ecuatoriano a nivel mundial", recibimiento en el que estuvo acompañado por centenares de compatriotas.

Sobre la importancia que tiene para la economía de Ecuador el trabajo de los inmigrantes en España, el ministro de esa cartera, William Murillo, integrante de la comitiva de Correa, informó que desde España llegó 44,2 por ciento de los 2.915,9 millones de dólares ingresados a ese país el año pasado por concepto de remesas, mientras que los residentes en Estados aportaron 45,93 por ciento de ese total.

No obstante, Correa señaló al respecto que la salida de estas personas de su país, aunque envíen mucho dinero a sus lugares de origen, significan una "catástrofe", "una catástrofe destructora de familias", insistió, que incluso llegó a provocar suicidios de niños alejados de sus padres.

Zapatero, por su parte, agradeció la contribución que los trabajadores ecuatorianos hacen a la economía española, se comprometió a apoyar las reunificaciones familiares y afirmó con énfasis: "deseamos fervientemente que puedan, si es su deseo, regresar al nuevo Ecuador".

El "nuevo Ecuador" fue una expresión utilizada reiteradamente por Correa para definir su proyecto de gobierno, el que asumió hace seis meses decidido a impulsar un desarrollo sostenible y socialmente equitativo.

Ese desarrollo, explicó, hará que nadie se sienta forzado a salir de su país y abrirá un camino para que aquellos que tuvieron que hacerlo puedan regresar "a un Ecuador que les ofrezca el respeto a sus derechos, educación, vivienda y salud".

Para que ese objetivo pueda cumplirse, Zapatero se comprometió a ampliar la ayuda oficial al desarrollo para Ecuador, que este año llegará a superar los 200 millones de dólares, y a apoyar la presencia y actividad de empresas españolas allí.

Un tema conflictivo, como el de la situación de las empresas petroleras transnacionales, que fue aclarado por Correa, quien aseguró que su gobierno dialogará con la española Repsol-YPF, titular del 11 por ciento de las explotaciones de hidrocarburos en su país, para llegar a un acuerdo, ya que en los últimos meses surgieron discrepancias.

Evaluando la "arrogancia" de las grandes empresas y de los políticos tradicionales de su país, el presidente ecuatoriano subrayó que "los que realmente mantienen a su país son los pobres, los emigrantes, que con sus remesas superan el promedio de las exportaciones petroleras", y "sin las cuales la economía hubiera colapsado".

Reconociendo el destacado papel que los inmigrantes protagonizan, Correa informó que impulsará una reforma constitucional que les permita votar en el exterior en todas las elecciones y disfrutar de los mismos derechos que tendrían si residieran en su país, transformándose en "actores políticos fundamentales".

En el transcurso de la visita, Murillo firmó un convenio con la Unión de Cooperativas Madrileñas de Trabajo Asociado (Ucmta), para que el uso de las remesas en Ecuador "no sean una simple financiación del consumo, sino que constituyan una palanca que impulse el desarrollo del país".

Ucmta, a su vez, apoyará la creación de microempresas de economía social y otros proyectos solidarios.

Correa concluyó su visita oficial a España este viernes y horas después partirá hacia la septentrional ciudad italiana de Milán, trasladándose el lunes a Bruselas, no sólo la capital de Bélgica sino también el centro político de la Unión Europea.

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