DERECHOS HUMANOS-IRÁN: Represión estudiantil a la orden del día

Seis miembros de la mayor organización estudiantil de Irán, la Oficina para Fomentar la Unidad, se expusieron a una detención por tiempo indefinido al organizar una sentada de protesta contra el régimen del presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Como era de esperarse, el lunes fueron arrestados los seis estudiantes que se encontraban fuera de la Universidad de Tecnología Amirkabir, en Teherán, mientras manifestaban en recuerdo del ataque al movimiento estudiantil perpetrado el 9 de julio de 1999.

Más tarde, las sedes de la Organización de Ex Alumnos de la Oficina para Fomentar la Unidad fueron objeto de redadas y otros 10 activistas resultaron arrestados. Personal de seguridad disparó al aire, destrozó puertas y se llevó documentos y computadoras, informó Advar News, el portal de noticias de la entidad.

"Un día antes del aniversario del 9 de julio, la (oficina de) relaciones públicas de la Universidad Tecnológica Amirkabir anunció que al día siguiente la electricidad sería cortada para hacer reparaciones y que la universidad sería cerrada, pero era obvio que no había ningún problema eléctrico. Simplemente querían alterar los planes de los estudiantes para conmemorar el 9 de julio", dijo a IPS un activista estudiantil que habló a condición de no revelar su identidad.

"La sentada de los principales miembros de la Oficina para Fomentar la Unidad, que portaban pancartas conmemorando el 9 de julio y protestaban contra la detención de ocho estudiantes, comenzó a las seis de la mañana frente a la puerta de la Universidad. Fueron arrestados y dispersados alrededor de las 7.30 horas, para que no pudieran atraer la atención del público", relató.
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Hace ocho años, el 9 de julio de 1999, el campus de la Universidad de Teherán fue tomado por asalto por policías, funcionarios de seguridad y personas vestidas de civil.

Los dormitorios y las pertenencias de los estudiantes fueron destruidos o quemados, y los propios jóvenes, muchos de los cuales dormían sin saber lo que ocurría afuera, fueron brutalmente golpeados. Algunos fueron arrojados desde ventanas y techos. Decenas fueron heridos de gravedad y uno murió de varios disparos.

"La noche antes, los estudiantes habían manifestado pacíficamente frente al campus, contra la prohibición a un periódico reformista que había publicado un documento secreto del Ministerio de Inteligencia sobre planes de suprimir la libertad de prensa, pero la protesta estudiantil no tuvo nada fuera de lo común. Los de línea dura y los guardias habían estado esperando una excusa para la confrontación", dijo a IPS un ex estudiante de la universidad que presenció los hechos.

"Los disturbios callejeros que siguieron fueron reprimidos con éxito. Un par de estudiantes fueron torturados para que confesaran en televisión que habían recibido dinero del exterior para derrocar a la República Islámica. El presidente reformista (Mohammad Jatami) tuvo cero control sobre los organismos de seguridad, dominados por los sectores duros, y la policía no brindó ninguna protección a los estudiantes", dijo.

"Sin embargo, los agentes que llevaron a cabo las redadas y quienes las habían ordenado, recibieron protección judicial y fueron absueltos de todos los cargos. En cambio, varios estudiantes fueron arrestados, juzgados por instigar disturbios y puestos tras las rejas. Algunos, como Akbar Batebi, cuya imagen sosteniendo una camiseta ensangrentada apareció en la portada de la revista británica The Economist, todavía languidecen en prisión. Han perdido toda esperanza, no tienen a quién recurrir", agregó.

Tras varios años de silenciosa indignación y desilusión con las presuntas reformas de Jatami, la actividad política ha crecido en las universidades iraníes. La mayoría de las organizaciones estudiantiles boicotearon o permanecieron indiferentes ante las elecciones, pero ahora muestran nuevamente señales de interés, a medida que se aproximan los comicios parlamentarios previstos para el 14 de marzo de 2008.

"La presión sobre los estudiantes como uno de los principales grupos de referencia de la sociedad se intensificó en el último año. Luego del incidente de 1999 en la Universidad de Teherán, los estudiantes perdieron su interés, al no ver ninguna perspectiva de cambio. También quedaron muy descontentos con los reformistas y con el presidente Jatami por no protegerlos", explicó a IPS una activista que pidió permanecer en el anonimato.

"Los estudiantes están volviendo a participar a medida que el gobierno intensifica sus esfuerzos por controlarlos mediante amenazas de expulsión, obstáculos para continuar su educación y arrestos. El sistema considera al movimiento estudiantil, junto con el feminista y el sindical, una seria amenaza para su existencia y por lo tanto recurrirá a todos los medios para eliminarlos", aseguró.

Hace dos meses, la publicación de una caricatura que presuntamente insultaba al líder islámico supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, en cuatro boletines informativos del campus de la Universidad, provocó el arresto de varios activistas. Los boletines eran administrados por miembros de la Asociación de Estudiantes Islámicos, pero ésta inmediatamente negó cualquier vínculo con ese material y alegó que las publicaciones habían sido falsificadas en su nombre.

Los ocho estudiantes arrestados entre el 3 de mayo y el 6 de junio todavía están detenidos sin defensa legal en la prisión teheraní de Evin, y dos de ellos se encuentran en confinamiento solitario, informó Amirkabir, un boletín estudiantil universitario.

El 22 de junio, la organización internacional Human Rights Watch expresó su temor por la situación de los jóvenes sometidos a prolongado aislamiento.

Varios de ellos no tenían contacto con sus familias desde su arresto y corrían riesgo de abusos psicológicos y torturas, dijo en un comunicado la organización defensora de los derechos humanos con sede en Estados Unidos, que pidió a Teherán liberar a los ocho arrestados que dijeron haber sido detenidos por cargos de blasfemia.

Irán rechaza que su gobierno cometa violaciones de derechos humanos e intimidación a oponentes que abogan por un cambio democrático, y replica a Occidente que debería dedicarse a resolver sus propios problemas humanitarios.

Los estudiantes han protestado reiteradamente contra el encarcelamiento de activistas de la Universidad Tecnológica Amirkabir y de decenas de otros de varias universidades en la nororiental ciudad de Mashad, la ciudad religiosa más grande de Irán.

El 5 de julio realizaron una huelga de hambre simbólica de un día y reclamaron la liberación de los detenidos, informó la Agencia de Noticias de los Estudiantes Iraníes.

En los últimos meses, el gobierno y los sectores fundamentalistas que apoyan a Ahmadinejad elevaron sus ataques contra los derechos de las mujeres, de los sindicatos y de la prensa.

La semana pasada, una importante agencia de noticias de corte reformista (ILNA) tuvo que suspender sus actividades luego que su editor jefe fue forzado a renunciar. La agencia había dado una amplia cobertura a las protestas estudiantiles.

"Hay dos razones para reprimir a los estudiantes. Una es que a los fanáticos les genera rechazo e indignación la indiferencia de los jóvenes ante sus valores. El ayatolá Mesbah Yazdi, mentor de línea dura del presidente, hace poco se quejó de lo que llama corrupción moral de los estudiantes universitarios. Su otra motivación es el temor a perder las próximas elecciones parlamentarias", dijo a IPS un analista de Teherán que pidió no revelar su nombre.

"Por falta de unidad, los sectores más conservadores perdieron muchos escaños a manos de los reformistas en las elecciones locales celebradas unos meses atrás en todo el país. Ganar los comicios parlamentarios es aun más vital. Si los duros quieren ganar, tendrán que hacer todo lo que esté a su alcance para silenciar a sus rivales", agregó.

"Los estudiantes son como emisarios de los grupos políticos. Pueden llevar nuevas ideas a sus aldeas y movilizar a la gente que los rodea. Los reformistas, alentados por los resultados electorales de la unidad, se están aglutinando en torno a Jatami, cuya popularidad va otra vez en aumento. Para asegurarse la victoria, a los duros no les queda otra opción que reprimir a los estudiantes y presionar a los partidos y a la prensa", agregó el analista.

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