IRAQ: Tribus del sur se unen a la insurgencia

Tribus de la mayoría chiita en el sur de Iraq combaten ahora a las fuerzas ocupantes, en lo que se consolida como un nuevo frente de un generalizado movimiento de resistencia armada.

La insurgencia en el sur ha escalado en los últimos tres meses, lo que ocasionó numerosas bajas entre las tropas de la ocupación, en especial las británicas.

En siete meses, al menos 24 soldados británicos murieron en la región, según el sitio web independiente Iraq Coalition Casualties. Desde la invasión de 2003 murieron 128 uniformados británicos y 123 de otras nacionalidades en el sur.

Los ataques chiitas contra las fuerzas de la ocupación alientan un creciente sentimiento nacionalista, que, paradójicamente, se vuelca contra Irán, cuyo gobierno profesa esta corriente del Islam.

Otra paradoja: el gobierno iraquí es apoyado al mismo tiempo por Estados Unidos y por su enemigo Irán.

Las tribus del sur, en muchas de las cuales conviven miembros de la mayoría chiita y de la minoría sunita, se inclinan por la unión de ambas comunidades.

"Esto no es venganza", dijo a IPS en Bagdad un ex oficial del ejército iraquí natural de Kut, 200 kilómetros al sur de la capital. "La gente perdió las esperanzas en que la ocupación que lidera Estados Unidos cumplirá con sus promesas."

"Y muchos quieren ahora salvar al país de la influencia iraní, que ha sido apoyada, o al menos permitida, por las Fuerzas Multinacionales", agregó.

Los comandantes militares británicos y estadounidenses tratan de no referirse a quién apunta contra sus tropas en el sur. Se limitan a denominar "terroristas" a los combatientes, o señalan al Ejército Mehdi liderado por el clérigo chiita Muqtada al-Dadr como la única fuente de disturbios.

Es evidente que el Ejército Mehdi realiza ataques contra las fuerzas ocupantes en el sur, pero también se han arraigado otras organizaciones de resistencia.

"La población local siempre odió a la ocupación estadounidense y británica, y recuerda que sus abuelos combatieron al Imperio Británico con las armas más rudimentarias", explicó a IPS Jassim Al-Assadi, director de una escuela de Kut.

Al-Assadi se refería a la resistencia chiita que tuvo una participación fundamental en la expulsión de las fuerzas británicas de Iraq en los años 20 y 30.

La resistencia armada a la ocupación en el sur tardó en desatarse porque los líderes religiosos recomendaron a sus seguidores darle tiempo para cumplir sus promesas, sostuvo el educador.

"Pero nadie cree más en las promesas de los clérigos y comenzaron a luchar. Así está la cosa", dijo.

Las fuerzas de ocupación trabajaron codo con codo con los escuadrones de la muerte, según un analista político en Bagdad que pidió a IPS ser identificado como W. Al-Tamimi. "Pero aún esperamos por la reconciliación", agregó.

El jeque de la tribu de Al-Tamimi, en la que conviven chiitas y sunitas, estuvo "bajo fuerte presión de los jóvenes para que les permitiera unirse a la resistencia", informó.

A fines de agosto pasado, 1.200 soldados británicos de los Húsares Reales evacuaron repentinamente la base en la que estaban desde hacía tres años, luego de recibir fuerte fuego de artillería de combatientes chiitas y sin notificar a las autoridades iraquíes.

Los saqueadores se apresuraron a ingresar en la base desalojada y se llevaron medio millón de dólares en equipos y otros materiales.

También en agosto pasado, el jeque Faissal Al-Khayoon, jefe de la gran tribu chiita Beni Assad, fue asesinado por escuadrones de la muerte con supuesto apoyo iraní. Según diversas versiones, los asesinos trabajaban para el Ministerio del Interior iraquí en Basora.

La tribu de Al-Khayoon reaccionó de inmediato. Salieron a las calles y tomaron oficinas del gobierno, e incluso prendieron fuego al consulado iraní en Basora. Las protestas continuaron hasta que el gobierno iraquí prometió una investigación exhaustiva.

"Fue otra mentira que algunos creímos", dijo un líder de Beni Assad. "El jeque fue asesinado por colaboradores de Irán y hemos jurado por su alma vengar el fin de su preciosa vida."

El jeque de la tribu Beni Tamim, Hamid al-Suhail, de 70 años, fue asesinado el 1 de enero en Bagdad por el Ejército Mehdi, que, según esta comunidad, cuenta con apoyo iraní.

"Lo mataron los escuadrones de la muerte de Mehdi. Lo empujaron desde arriba de un edificio alto. Irán está detrás de todo esto, y mi tribu está bien preparada para enfrentarse con estos vientos amarillos que dividen Iraq", dijo a IPS un sobrino de Al-Suhail.

Los líderes de estas dos tribus, entre muchos otros del sur, trabajan por la unidad de sunitas y chiitas. (FIN/IPS/traen-mj/dj-af/mm ip ik/07)

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