LIBROS-COLOMBIA: A leer Bogotá

Por primera vez una ciudad latinoamericana es elegida Capital Mundial del Libro: Bogotá lo será en 2007 por decisión de la Unesco, con el fin primordial de promover un hábito menguante, la lectura.

El objetivo gubernamental son los 6,8 millones de habitantes de Bogotá, a sabiendas de que es una población que no lee demasiado.

Sesenta y cinco por ciento de los 42 millones de colombianos están lejos de los libros, afirma el investigador Germán Rey en su trabajo "Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y consumo de libros en Colombia, 2006", presentado el 14 de diciembre en la más antigua biblioteca bogotana, la Nacional, fundada en 1777.

Según Rey, el porcentaje de lectores de libros ha disminuido en los últimos cinco años, frente al aumento de usuarios de Internet, que pasaron de 4,9 por ciento en 2000 a 11,9 por ciento en 2005.

Si bien el estudio no contempla estadísticas sobre lectura en Bogotá, por su densidad de población y por su condición de capital, concentra la mayor cantidad de lectores y compradores de libros, de los cuales 35 por ciento los adquieren por motivos escolares y universitarios, 30,8 por ciento por interés en el conocimiento y 16,6 por entretenimiento.

A las cifras de Rey se suman otras, de visitantes a 102 bibliotecas de la ciudad, y a tres megabibliotecas, entre ellas la Luis Ángel Arango con 1,1 millón de volúmenes y 380.000 usuarios mensuales, según estadísticas publicadas en su sitio web.

Ésta es cabeza de 19 sedes en otras ciudades, patrocinadas por el estatal Banco de la República y pertenece a la Red de Bibliotecas Públicas.

Los centros de esta red cuentan con conexión a Internet, lo que facilita el acceso a este medio de la población más pobre que no cuenta con computadores personales, también incipientes en los establecimientos de educación pública.

Bogotá es la ciudad con menor analfabetismo del país: 2,5 por ciento de sus habitantes frente a un promedio nacional de 7,6 por ciento y a 20,1 por ciento en el departamento del Chocó, sobre el océano Pacífico, según estadísticas del Ministerio de Educación.

Todos estos números mejorarían con la puesta en marcha de programas culturales y de lectura en el marco de la designación de Bogotá Capital Mundial del Libro, que se iniciará oficialmente el 23 de abril de 2007, cuando los países de habla hispana celebran el Día del Idioma Castellano, en memoria del autor de "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", Miguel de Cervantes, fallecido en 1616.

"En esa fecha, Bogotá abrirá una de las más importantes páginas de su historia: la confirmación de su vocación de llegar a ser una ciudad lectora y una ciudad leída", dijo a IPS Ana Roda, gerente de literatura del gubernamental Instituto Distrital de Cultura y Turismo (IDCT).

"La designación (en julio de este año) es un reconocimiento al trabajo realizado a favor del libro y la lectura en la ciudad, y es también, como lo ha planteado la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), un compromiso para la realización de actividades relacionadas con la literatura y el mundo editorial en el año que está por comenzar", agregó Roda. En enero, durante el encuentro anual "Hay Festival" en la caribeña y norteña ciudad de Cartagena, con participación de escritores, periodistas y poetas, se dará a conocer la convocatoria "39 menores de 39" dirigida a igual número de escritores latinoamericanos para participar en una reunión internacional en abril. También en enero, el IDCT llamará a creadores, organizaciones culturales y grupos de las 20 localidades en que se subdivide el distrito capital, a presentar proyectos destinados a enriquecer la celebración, dijo Roda.

Y el 23 de abril, además de la tradicional Feria Internacional del Libro entre el 19 de ese mes y el 2 de mayo, se realizarán actividades como trueques de volúmenes, el Seminario de Escritura Creativa y la Feria de Literatura Infantil y Juvenil.

Además, en las estaciones del transporte público Transmilenio se ubicarán módulos de préstamo gratuito de libros, y se inaugurará la sede del Fondo de Cultura Económica, con bibliotecas y espacios culturales en el corazón de la ciudad.

Las acciones y actividades "deberán permanecer más allá de la celebración 2007 – 2008", aseguró Roda, en gracia a la designación obtenida por Bogotá sobre otras aspirantes, como la holandesa Amsterdam, Coimbra (Portugal), Dublín, Rosario (Argentina) y la austríaca Viena, y luego de que el título estuviera en Madrid (2001), la egipcia Alejandría (2002), la india Nueva Delhi (2003), la belga Amberes (2004), la canadiense Montreal (2005) y la italiana Turín (2006).

La designación se enmarca además en la estrategia del alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, quien en abril de 2006 emitió el decreto 133 en el que se "adoptan los lineamientos de Política Pública de Fomento a la Lectura para el período 2006-2016".

Dicha política "hace parte de los propósitos planteados por el Plan de desarrollo Bogotá sin Indiferencia: Un compromiso social contra la pobreza y la exclusión, que en su Eje Social, presenta el programa Cultura para la inclusión, que pretende articular las políticas culturales con énfasis en los sectores de menores ingresos y las localidades con mayores niveles de pobreza y vulnerabilidad", afirma el decreto.

La intención del gobierno bogotano es contrarrestar además el costo de los libros, más alto en Colombia que en la mayoría de países latinoamericanos.

En diálogo con IPS, el director de Producción de Editorial Voluntad, Jairo Gutiérrez, aseguró que el promedio de precios de un libro escolar oscila entre 15 y 29 dólares, pero agregó que el elevado costo de los libros es un mito que se ha desvirtuado en la última década.

"Los precios varían según la población a la que va dirigido el producto. El mismo libro (de estudio) de 160 páginas vale menos que la edición de 300 páginas, por ejemplo, dirigida a sectores de mayores ingresos económicos. La diferencia radica en el espacio destinado a los ejercicios que ejemplifican contenidos", afirmó Gutiérrez.

"Sin embargo, los padres tienden a hacer esfuerzos para comprar a sus hijos los libros, así sean dos o tres por nivel académico, incluso en contra de políticas gubernamentales que insisten en dotar las bibliotecas de suficientes ejemplares" para evitar gastos a las familias de escasos ingresos, agregó.

Para reducir las diferencias regionales sobre analfabetismo y la dificultad de adquirir libros, "la designación de Bogotá Capital Mundial del libro contribuirá de manera importante. Porque otras regiones tenderán a seguir los programas de alfabetización, especialmente en el nivel funcional, y porque a mayor tiraje y venta de libros menos costo por unidad", opinó Roda.

Pero además, "es una oportunidad de oro para mostrar al mundo una ciudad seria, responsable y creativa", concluyó.

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