MEDIO ORIENTE: Qatar saca provecho del conflicto en Líbano

La guerra entre Israel y el partido chiita libanés Hezbolá terminó en agosto sin un triunfador claro. Pero Qatar logró ganancias diplomáticos por la división suscitada dentro de dos bloques que integra, la Liga Árabe y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Qatar, el inconformista político entre los seis países ricos en petróleo del CCG, mantiene un discreto vínculo comercial con Israel. También es un aliado clave de Estados Unidos y hospeda la mayor base militar estadounidense, en la localidad de Al Udeid.

Pero aun más importante para definir su papel en la región es la disputa diplomática de varios años entre Qatar y el país con más peso en el golfo Pérsico o Arábigo: Arabia Saudita.

En este complejo contexto, la crisis en Líbano le sirvió a Doha para responder a sus críticos árabes, que lo acusaban de favorecer a Israel. En este caso, la tortilla se dio vuelta.

Mientras transcurría el conflicto, Arabia Saudita desaprobó las tácticas de Hezbolá. "Es necesario distinguir entre la resistencia legítima a la ocupación y la irresponsable aventura llevada adelante por ciertos elementos dentro del Estado", dijo un representante saudita, respaldado por Egipto y Jordania.

Qatar devolvió el golpe desde el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), donde representa al mundo árabe.

"A la hora de resolver un cese del fuego, la posición árabe fue parte del problema", señaló la representación qatarí en el Consejo.

Doha se refería a las naciones árabes que criticaban a Hezbolá (Partido de Dios) por el secuestro de dos soldados israelíes, operación que dio inicio al conflicto. "Algunos de esos países estaban a favor" de que Israel "llevara a cabo la misión" en Líbano, añadió.

Qatar pasó de las palabras a los hechos luego de acordado el cese del fuego, y prometió reconstruir la meridional localidad libanesa de Bint Jbeil. Allí, según Hezbolá, los bombardeos israelíes destruyeron 600 casas.

El emir (monarca) de Qatar, jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, fue el primer líder árabe en visitar Líbano tras el conflicto. Y su gobierno fue el primero en ofrecer soldados a la Fuerza Internacional de Naciones Unidas en Líbano, a la que se le encomendó la supervisión del frágil cese del fuego.

Un avión de pasajeros de la aerolínea Qatar Airways aterrizó en el aeropuerto internacional de Beirut desde Doha a pesar del bloqueo aéreo y marítimo israelí contra Líbano.

El jeque Hamad intentó, incluso, mediar entre Siria y Líbano para romper el hielo entre los dos vecinos luego de que las fuerzas sirias abandonaran el año pasado tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri, atribuido a agentes de Damasco.

La decisión de Qatar de enviar tropas a Líbano no tiene el objetivo de consolidar la agenda estadounidense e israelí en la región, sino con el fortalecimiento del proceso de paz y reconstrucción del país, según analistas.

Se trata, evalúan, de la jugada de un pequeño estado para protegerse a sí mismo en la escena mundial. De ese modo, las acciones de Qatar le deparan difusión en una amplia gama de países hacia el avance de sus ambiciosos y diversos intereses económicos.

"Qatar trata de utilizar al máximo su actual ubicación en el Consejo de Seguridad, y también su relación con Estados Unidos. Este país es mejor en este juego que cualquier otro amigo árabe de Washington", dijo Abdulkhaleq Abdullah, de la Universidad de Emiratos.

En una declaración vehemente contra Israel, el emir de Qatar sorprendió a la mayoría del mundo árabe al aplaudir a la "resistencia" por la primera "victoria" árabe contra Israel, lo cual, aseguró, mejoraba las perspectivas de paz en Medio Oriente.

El monarca advirtió también que impedir a Hezbolá "obtener armas mientras Israel consolida más y más su arsenal es definitivamente inaceptable". "El que crea en esta teoría quiere encerrar a Líbano en una jaula para que sea presa fácil de Israel en cualquier momento", agregó.

El papel activo de Qatar durante la crisis puede percibirse como parte de un proceso de realineamiento político en Medio Oriente.

En los últimos cinco años, este país rico en recursos gasíferos y menos de un millón de habitantes se ha enfrentado con Arabia Saudita como nunca antes, a pesar de que ambos gobiernos son seguidores de la estricta rama wahabita del Islam sunita.

Pero Doha ha sido mucho más flexible que Riyad en la práctica religiosa.

Las diferencias se refieren, entre otras cuestiones, a la cobertura de los asuntos sauditas de la cadena de televisión satelital qatarí Al Jazeera, la visión sobre las reformas políticas y objeciones de Riyad al proyecto gasífero Dolphin, conjunto entre Qatar y Emiratos.

En cierto sentido, según diversos expertos, Qatar trata de limitar la hegemonía regional saudita en la región, aprovechando que las relaciones entre la familia Saud y Washington no están en su mejor momento luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Esto también ha significado que Qatar ha tratado de llenar cada vacío que dejaba Arabia Saudita en su vínculo con Estados Unidos, entre otras maneras permitiendo a sus aviones el uso de la base Al-Udeid en 2002.

"Tatar es la cruz de los caminos en la política árabe. El factor saudita es importante para entender su comportamiento, pero no el único", dijo a IPS el académico Abdulla.

"No hay problemas con Qatar, excepto en lo que respecta a su vínculo con Israel. Ése tal vez sea su punto más débil, y el más problemático", concluyó. (FIN/IPS/traen-mj/mj/ss/mm ip pi/06)

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