En los últimos meses, Chile ha expuesto su intención de convertirse en plataforma comercial entre la gigantesca región de Asia Pacífico y los países andinos, a través de tratados de comercio y de la integración política. El pronto reingreso a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) sería un paso en esa dirección.
Chile puede convertirse en una especie de locomotora, que arrastre a la región andina no sólo al enorme mercado de Asia Pacífico sino también a Panamá y a la Unión Europea (UE), actuales objetivos de la CAN, dijo a IPS la analista chilena, Verónica Barrios.
"Los países que integran la CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) pueden aprovechar la apertura comercial ya iniciada por Chile", explicó la doctora en relaciones internacionales, quien asegura que los países asiáticos prefiere entenderse con una región unida y no con cada nación por separado, por tratarse de mercados pequeños.
Chile es parte del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), integrado por 21 países, que en conjunto representan 2.500 millones de personas, y cuenta con Tratados de Libre Comercio (TLC) con Panamá y con la UE.
Aprovechando la segunda asunción a la Presidencia del colombiano Álvaro Uribe, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, inició el 7 de este mes una corta, pero fructífera gira por ese país y Ecuador, donde concretó importantes acuerdos políticos y comerciales con países de la región.
Precisamente en el país cafetalero, el presidente peruano Alan García entregó a Bachelet una invitación oficial para que Chile retorne a la CAN. Chile se retiró de ese bloque en 1975, cuando aún se llamaba Pacto Andino y el país estaba bajo la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
La mandataria chilena aceptó el ofrecimiento, y ahora Santiago estudia la modalidad en que retornará al bloque, seguramente será como miembro asociado, información que será dada a conocer en las próximas semanas. Según Barrios, Chile podría fortalecer a la CAN luego de la salida de Venezuela.
Desde 1996, Chile también es miembro asociado del Mercado Común del Sur (Mercosur), conformado por Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y recientemente Venezuela.
En su viaje, Bachelet acordó con Uribe iniciar en octubre las negociaciones para que Chile y Colombia suscriban un TLC. De igual forma, la presidenta chilena firmó con su par ecuatoriano Alfredo Palacio una ampliación del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) suscrito en 1995, que también debería transformarse prontamente en un tratado de libre comercio.
En otro ámbito, Bachelet se comprometió a apoyar la postulación de Ecuador para ingresar a la APEC en 2007, año en que se cumple la moratoria de 10 años que impedía el ingreso de nuevos miembros.
En cuanto a las relaciones con Perú, el gran entendimiento logrado por Bachelet y García, se traducirá en un TLC, que sería firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alejandro Foxley, el martes 22.
Pero no sólo acuerdos económicos ha logrado Bachelet con los países andinos. El domingo 6, el presidente de Bolivia, Evo Morales, se mostró dispuesto a reanudar las relaciones diplomáticas suspendidas en 1978, aunque sin desconocer su histórica demanda por una salida soberana al océano Pacífico.
Tres semanas antes, el 18 de julio, delegaciones de ambos países se reunieron en La Paz, donde acordaron trabajar en el marco de una agenda amplia sin exclusiones. Entre otras cosas, se tratará la profundización del ACE y del protocolo adjunto firmado el año pasado.
Por otra parte, Chile sigue afianzando su relación con Asia Pacífico. El 9 de este mes, el Congreso legislativo aprobó por unanimidad el TLC firmado con China en 2005 por los presidentes de ambos países. La nación asiática, un mercado de 1.300 millones de personas, es hoy el segundo socio comercial del país, después de Estados Unidos. "Este TLC reviste especial importancia para Chile, ya que constituye un paso decisivo para afianzar su posicionamiento en la región Asia Pacífico, una zona de gran dinamismo, proyección económica y comercial; además que permitirá reforzar nuestra idea de convertir a Chile en puente de unión entre Asia y Sudamérica", sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley.
Un día antes, el Senado ratificó el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (P4) entre Chile, Nueva Zelanda, Singapur y Brunei. Y a fines de este mes, se realizará la tercera y cuarta ronda de negociaciones con Japón con norte en un TLC.
De momento, al gobierno chileno sólo parece incomodarle la relación bilateral con Argentina y su asociación al Mercosur. El día 10, la Federación de Productores de Leche de Chile (Fedeleche) presentó ante el Comité de Distorsiones del país una petición para aplicar salvaguardias (mayores impuestos arancelarios) a la importación de leche líquida y en polvo y queso gauda desde Argentina, que ingresan con precios muy competitivos al mercado chileno.
La solicitud de Fedeleche fue patrocinada por el Ministerio de Agricultura y por el Senado. Los productores alegan que las importaciones de estos productos desde Argentina aumentaron 230 por ciento durante los primeros cinco meses del año.
El Comité de Distorsiones, integrado por representantes del Banco Central, de los ministerios de Hacienda, Agricultura, Relaciones Exteriores, Economía y del Servicio Nacional de Aduanas, deberá tomar una decisión en las próximas semanas.
El gobierno argentino reaccionó de inmediato al anuncio, advirtiendo que de resolverse la aplicación de salvaguardias no dudaría en recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La administración de Bachelet se apresuró a señalar que no se trataba de una represalia por el conflicto con Argentina por los cortes en el suministro de gas natural a Chile y el aumento del precio de las ventas argentinas del hidrocarburo.
En este contexto, el presidente del Senado y ex mandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000) y parlamentarios de la oposición derechista plantearon revisar la participación chilena en el Mercosur.
"Queremos pedirle al gobierno que abra su mente, que oiga y que sea capaz de convocar a las comisiones de Relaciones Exteriores del Senado y de la Cámara de Diputados, para que —aprovechando toda la diversidad política presente— analicemos los resultados que el Mercosur ha tenido" dijo el martes 14 el diputado del ultraconservador partido Unión Demócrata Independiente (UDI), Juan Antonio Coloma.
El subsecretario de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, respondió que era "altamente improbable" que Santiago abandone ese bloque. No obstante, el gobierno está realizando un análisis donde evalúa la participación de Chile en materia financiera, el cual se dará a conocer a mediados de septiembre.
Para el director del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda), Hugo Fazio, "Chile requiere definir una política clara en materia de relaciones internacionales, porque hasta ahora sólo se ha dedicado a firmar TLC con cuanto país existe".
"Una política exterior tiene que tener opciones preferenciales, prioridades. Chile debería fortalecer su participación en el Mercosur, que con Venezuela representa 75 por ciento del producto de América del Sur, y ayudar a conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones, y en conjunto con esos países trazar una estrategia hacia el resto del mundo", dijo Fazio a IPS.
"Chile debe ver su ingreso a la CAN como un reforzamiento del proceso de integración regional, pero no como un contrapeso al Mercosur, porque sería prácticamente un suicidio", advirtió el economista, para quien Santiago debería involucrarse más activamente en los proyectos de desarrollo del Mercosur, sobre todo los energéticos.


