SOCIEDAD-CHILE: El síndrome neonazi

Un indigente de las céntricas calles de la capital chilena es el nuevo blanco del movimiento neonazi local, que hace poco perdió a uno de sus integrantes a manos de un grupo antifascista, en el marco de una espiral de violencia e intolerancia que preocupa y atemoriza.

Por el sólo hecho de vivir donde puede y vestirse de mujer, José Pizarro, conocido popularmente en la zona como Divino Anticristo, ha sido amenazado de muerte por seguidores del nacionalsocialismo, que, a su vez, son reprimidos violentamente por grupos de jóvenes que dicen tener un pensamiento contrario, aunque similar actitud.

Tanto los neonazis como los antifascistas se autodenominan "skinhead" o en su versión en español, cabezas rapadas, pero mientras los primeros ensalzan la figura del dictador alemán Adolf Hitler, los segundos la condenan.

Ambas tribus urbanas visten camperas de aviador, vaqueros ajustados y botas negras. Lo único que los diferencia son las banderas chilenas y las esvásticas nazis que los llamados nacionalsocialistas pegan en las mangas derechas de sus abrigos.

Precisamente "sieg heil, heil Hitler, viva Chile, viva Mauricio" fue la consigna vitoreada por las cerca de 200 personas que asistieron al funeral de Mauricio Egaña, el integrante del grupo neonazi asesinado el 25 de junio por siete jóvenes de entre 16 y 23 años.

Los agresores pertenecen al grupo antifascista "16 de Abril" de la comuna de Conchalí, uno de los sectores más pobres de Santiago, los cuales eligieron ese nombre en homenaje a Tomás Vilches, un seguidor del movimiento punk de 18 años que en esa fecha (de este año) fue ultimado por neonazis.

Por la muerte de Vilches incluso fueron dados de baja dos suboficiales del Ejército por su supuesta vinculación al grupo atacante, aunque no se han formulado cargos penales en contra de ellos.

En el sepelio de Egaña, de 30 años, las cámaras de televisión pudieron registrar a decenas de quienes dicen ser seguidores del nacionalsocialismo con sus brazos derecho en alto interpretando el Himno Nacional, incluida la hoy eliminada segunda estrofa que evoca a los soldados del país y que se entonaba oficialmente durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Una semana antes, un par de miembros del movimiento neonazi dieron una entrevista al noticiero de un canal privado, en la que pregonaron su desprecio hacia los punks, hicieron gala de su entrenamiento militar y exhibieron las armas que portan habitualmente.

Pero el repudio también es contra judíos, minorías sexuales, comunistas, delincuentes e inmigrantes (peruanos y bolivianos), que, según sus postulados, son todas "lacras sociales" que deben ser "exterminadas". Para acabar con estos grupos sociales, los neonazis realizan las cada vez más conocidas "barridas".

Daniel, un homosexual de 24 años, vivió esa experiencia límite hace un mes, cuando abandonaba de madrugada una disco-gay, en el centro de la capital. Según contó a IPS, en ese momento unos ocho seguidores de Hitler lo golpearon en la cabeza hasta dejarlo con la nariz fracturada, un diente quebrado y el labio destrozado.

Lo acompañaba su amiga Paulina, una joven de tendencia punk, quien no fue agredida en esa oportunidad, pero que ha sido amenazada por otros grupos neonazis cercanos a su hogar.

La pareja, que ya no se atreve a salir de noche, denunció estos hechos a la policía, esperando recibir algún tipo de compensación para poder pagar los millonarios costos de las atenciones médicas.

Incluso los estudiantes secundarios, que tomaron sus colegios en mayo en un movimiento de protesta en demanda de una mejor educación, sufrieron los ataques de los neonazis.

Después de conocer el crimen de Egaña, el gobierno chileno fue enfático en señalar que será implacable contra los grupos skinhead, tanto neonazis como antifascistas, los cuales serán "reprimidos con severidad".

De igual forma, el presidente de la Cámara de Diputados, Antonio Leal, adelantó que pedirá al gobierno que le dé suma urgencia al proyecto de ley contra la discriminación que se encuentra en el Senado y que aumenta las penas para los responsables de crímenes que se cometan por razones ideológicas, racistas, xenofóbicas y homofóbicas.

Por su oposición a estos grupos, el diputado Leal ha sido amenazado de muerte en numerosas ocasiones, al igual que reconocidas figuras de la política y del espectáculo, como el famoso animador de televisión, Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco, y su hija y colega Vivi.

A ellos se les suman la ex diputada y actual secretaria general del derechista Partido Renovación Nacional, Lily Pérez, y el comunicador Mauricio Israel, todos de ascendencia judía.

"En abril de este año conformamos una mesa de trabajo junto a la juventud judía, la Asociación de Inmigrantes de América Latina y el Caribe (Apila), la Asociación de Familiares de Pacientes Siquiátricos y el colectivo 16 de Abril para combatir la acción neonazi", comentó a IPS Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Liberación e Integración Homosexual, Movilh.

Pero en vista de que el grupo antifascista 16 de Abril se ha manifestado ambiguo respecto del uso de la violencia, decidieron desvincularse de ellos y concentrarse en la aprobación de normas legales, como la ley contra la discriminación y la incorporación de los delitos por odio en el Código Penal.

"Después de varios muertos, de lado y lado, las autoridades están tomando nota del peligro que entrañan estos grupos. Pero creemos que es necesario un pronunciamiento claro por parte de la presidenta Michelle Bachelet, además de la aceleración de los procesos legislativos", planteó Jiménez.

Según Leal, para detener el avance de estos grupos resulta necesario encausarlos bajo la figura legal de asociación ilícita, para que el solo hecho de congregarse bajo fundamentos violentos constituya un delito. Además, se debería intervenir en la etapa escolar para evitar futuras adhesiones a estos grupos, apuntó.

En toda la red de computadoras por Internet existen más de 4.000 páginas dedicadas al nazismo, a la que tienen acceso los seguidores chilenos a través de claves y códigos secretos.

En 2004 otro crimen causó conmoción pública. Ángelo Ramírez, un punk de 19 años, fue asesinado en Quillota, localidad de la quinta región de Valparaíso, y su cuerpo presentaba 16 cortes con arma blanca, nueve martillazos, tres de ellos en la cabeza, y múltiples golpes en su cuerpo.

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