JAPÓN-EEUU: Koizumi dejará una herencia compleja

Cuando el primer ministro japonés Junichiro Koizumi termine su mandato en septiembre, dejará a su sucesor un legado de liderazgo sólido y fuertes vínculos con Estados Unidos.

Pero su gobierno de cinco años será recordado, sobre todo, por el daño infligido a las relaciones con sus vecinos por sus visitas anuales al templo de Yasukuni, que honra a soldados japoneses caídos en diversas guerras.

Allí están sepultados unos 14 criminales de guerra japoneses que actuaron en la invasión y colonización de China, Corea y la mayor parte del sudeste y este de Asia antes y durante la segunda guerra mundial (1939-1945).

Las visitas de Koizumi al polémico templo "hicieron un gran daño, en mi opinión, a los intereses nacionales de Japón y debilitaron sus vínculos", tanto con Estados Unidos como con el resto de Asia, dijo a IPS el analista político Yoichi Funabashi, corresponsal en Washington del periódico japonés Asahi Shimbun y académico invitado de la Institución Brookings, de esta ciudad.

Al ignorar el malestar de China y de Corea del Sur por estas visitas, Koizumi redujo la influencia de Japón en Asia, limitó sus opciones políticas e hirió la imagen de su país en Estados Unidos.
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Funabashi habló a fines de febrero en un foro organizado en Washington por la Fundación Sasakawa para la Paz, cuya principal fuente de financiación todavía es, paradójicamente, la fortuna dejada por Ryoichi Sasakawa, convicto criminal de guerra japonés y filántropo derechista que construyó un imperio de la industria naval luego de la segunda guerra.

Tanto Corea del Sur como China suspendieron el diálogo diplomático de alto nivel con Japón en protesta por las visitas de Koizumi al santuario, a pesar de que el primer ministro insistió en que se trataban de actividades exclusivamente personales y no vinculadas con su cargo.

La naturaleza volátil de las visitas a Yasukuni fue puesta de relieve el 1 de marzo por el presidente sudcoreano Roh Moo-Hyun, quien advirtió a Japón, en un discurso de conmemoración por el levantamiento de 1919 contra el régimen colonial japonés, que una mera disculpa por sus errores del pasado no era suficiente.

"Japón ya se disculpó (por su pasado)", dijo Roh. "Nosotros no requerimos una disculpa repetida. Pedimos que Japón ponga su disculpa en práctica".

"Si Japón quiere volverse un país líder en el mundo, debería obtener confianza de la comunidad internacional a través de su conducta, a la luz de una conciencia humana universal y de la experiencia histórica, no sólo revisando sus leyes o fortaleciendo sus fuerzas militares", agregó.

La cuestión de Yasukuni será un "terreno de prueba" para los candidatos al cargo de Koizumi en el gobernante Partido Democrático Liberal de Japón, dijo Funabashi.

Los contendientes más relevantes para el puesto, según informes de prensa japoneses, son Shinzo Abe, principal secretario del gabinete, Yasuo Fukuda, que previamente ostentó esa posición, y el ministro de Relaciones Exteriores, Taro Aso.

Dos de estos hombres proporcionaron claves sobre cómo podrían responder al problema. En respuesta a los comentarios de Roh, Abe alegó que Corea del Sur debería considerar el historial de Japón como nación pacífica luego de la segunda guerra mundial.

"Realmente quiero que el presidente Roh Moo-Hyun mire más de cerca el camino de Japón para proteger la libertad, la democracia y los derechos humanos, así como sus esfuerzos por establecer la paz en el mundo", dijo.

"Pienso que el desarrollo de una relación de cara al futuro entre Japón y Corea del Sur cumplirá con los intereses nacionales de ambos países", añadió.

En febrero, Aso volvió a recordar a Asia el cerrado punto de vista del Partido Democrático Liberal sobre el pasado de Japón, cuando dijo que Taiwán debía sus altos niveles educativos al medio siglo de régimen colonial japonés en China.

"Gracias a esta significativa mejora en los estándares educativos y la alfabetización (durante la colonización), ahora Taiwán es un país con un alto nivel educativo, a tono con la era actual", dijo Aso en un discurso según la agencia de noticias Kyodo. "Esto me lo dijo una importante figura taiwanesa, y todas las personas de más edad lo saben", agregó.

China respondió con enojo. "Estamos conmocionados y expresamos nuestra fuerte indignación por el comentario del canciller japonés que glorifica abiertamente la historia de la invasión", dijo Kong Quan, portavoz de la cancillería china, a la agencia oficial de noticias Xinhua.

Mientras las visitas a Yasukuni continuarán alterando los vínculos de Japón con el resto de Asia, Koizumi deja otros legados importantes también, dijo Funabashi.

De suma importancia fue la decisión, en 2001, de colocar los lazos militares de Japón con Estados Unidos en un escenario "realmente nuevo", al enviar efectivos de las Fuerzas Japonesas de Autodefensa a Medio Oriente y ofrecer fuerte apoyo público al presidente George W. Bush en su "guerra global contra el terror".

Del lado de Estados Unidos, los vínculos cada vez más cercanos fueron cimentados por un pequeño grupo de especialistas japoneses dentro del gobierno de Bush, especialmente el ex subsecretario de Estado Richard Armitage y el ex secretario de Estado asistente para Asia oriental y el Pacífico, Jim Kelly.

Pero con la partida de estos funcionarios del gobierno de Bush y la inminencia de nuevas elecciones en Japón, esta estrecha relación podría afrontar desafíos por delante, afirmó Funabashi.

Por ejemplo, el énfasis de Bush en la acción militar para contrarrestar el terrorismo global puede estar en conflicto con el deseo de Japón de usar el desarrollo económico y la diplomacia como la clave para poner reducir la amenaza de ataques terroristas. También podrían suscitarse diferencias en torno a la percepción de cada lado sobre la amenaza nuclear de Corea del Norte, dijo.

"Los lazos de Estados Unidos y Japón podrían ser verse sometidos a prueba por las capacidades nucleares de Corea del Norte", dijo Funabashi, quien alabó a Koizumi por intentar normalizar las relaciones diplomáticas con el liderazgo norcoreano durante su mandato.

Michael Green, ex director de Asuntos Asiáticos en el Consejo Nacional de Seguridad de Bush desde enero de 2004 a diciembre de 2005, elogió a Koizumi por su fuerte apoyo a la política exterior de Washington.

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 (contra Nueva York y Washington), Koizumi fue uno de los pocos líderes mundiales en colocar su "completo poder nacional" detrás de Estados Unidos y lo que Bush llama la "larga guerra" contra el terrorismo, dijo Green.

"Eso realmente hizo a Japón un líder a ojos del público estadounidense", dijo. Y la relación personal entre Bush y Koizumi fue "muy, muy importante", agregó.

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