ELECCIONES-COSTA RICA: Abstención, polarización, incertidumbre

La abstención y la polarización política confunden en Costa Rica el camino a un cómodo triunfo en las elecciones presidenciales del 5 de febrero al ex mandatario socialdemócrata Oscar Arias, a quien una encuesta asigna 36,1 por ciento de intenciones de voto.

Arias, premio Nobel de la Paz en reconocimiento a sus gestiones por la paz en América Central en los años 80, se ubica en el primer lugar de las preferencias, seguido por el derechista Ottón Solís, con 19,9 por ciento de las intenciones de voto. Los indecisos suman 10 por ciento.

La abstención pasó de 18,9 por ciento en 1994 a 31 por ciento en los últimos comicios presidenciales, y los expertos pronostican que la proporción aumentará en febrero, hasta alrededor de 40 por ciento, a causa del deterioro de la institucionalidad política costarricense.

Las encuestas señalan una evidente crisis política, y el desencanto no se eleva aun más porque la actual campaña electoral se sostiene sobre las figuras no sobre los partidos o ideologías, dijo a IPS el director de la maestría en Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, Alberto Cortés.

Aún con su clara ventaja, Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN), podría enfrentarse en una segunda ronda electoral con el candidato que le siga en votos, pues la adhesión que concita se ha estancado y tiende a reducirse, explicó Cortés.

El ex presidente quiere evitar la segunda ronda. Además, ha evitado un debate con Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC), con el objetivo de mantener sin variación las tendencias hasta el día de la votación, cuando la maquinaria tradicional de su partido le permitiría una mayor movilización de simpatizantes.

El tratado de libre comercio con República Dominicana, otros cuatro países de América Central y Estados Unidos (DR-CAFTA, por sus siglas en inglés), aún no ratificado por Costa Rica, ha sido clave en la campaña electoral.

El acuerdo implicaría la apertura de monopolios del Estado como son telecomunicaciones, electricidad y seguros, que ya anteriormente han provocado grandes movilizaciones en el país.

Cortés advirtió que una eventual segunda vuelta electoral será provocada no tanto por el abstencionismo como por la polarización de los votantes.

Muy distinta es la posición de la politóloga Floraisabel Rodríguez, directora de la organización no gubernamental de análisis Procesos, quien prevé una participación del electorado mayor a la que pronostican muchos de sus colegas, lo cual beneficiaría a Arias e impediría una segunda ronda.

Los costarricenses tienen sentimientos encontrados y está muy molesto con la situación política, pero ha decidido participar, sostuvo Rodríguez. Además, la gran oferta de partidos y propuestas satisface ese interés, explicó a IPS.

En las semanas que restan para las elecciones del 5 de febrero, 14 candidatos presidenciales concentran sus apelaciones en el electorado joven, que muestra una mayor apatía, y destacan de la importancia de acudir a las urnas.

Pero los escándalos de corrupción de los tres últimos periodos de gobierno alientan el escepticismo.

Hace cuatro años, el actual presidente socialcristiano Abel Pacheco, debió enfrentarse en una segunda ronda electoral con el socialdemócrata Rolando Araya, del PLN.

Aunque Arias es candidato del ese mismo partido, dirigentes y militantes consideran que dio un giro hacia la derecha y que postula un proyecto económico neoliberal. El propio Arias no se ha empeñado en desmentir esa imagen.

La semana pasada, Arias anunció a ex dirigentes del PLN que "estas elecciones serán una especie de referéndum sobre varios temas", lo que abona la tesis de la polarización de la ciudadanía. Además, indicó que él se propone alentar desde el gobierno la apertura de la economía y la prolijidad fiscal.

Sin embargo, la analista Rodríguez, que reconoció la importancia del debate sobre tratado de libre comercio con Estados Unidos y los países centroamericanos, descartó que el asunto haya incidido en la intención de voto.

La supremacía en las encuestas para Arias, responde, según Cortés, a la atomización en 14 candidatos presidenciales, la cual refleja, a su vez, la crisis política y el consecuente crecimiento en la oferta de partidos emergentes.

En la segunda ronda electoral, que se realizaría el 2 de abril, las cosas podrían ser muy distintas para Arias, pues, a pesar de su clara ventaja, cuenta también con el mayor índice de rechazo. Entre los votantes entrevistados para una encuesta, 25 por ciento afirmaron que no lo harían por Arias, mientras menos de cinco por ciento dijeron lo mismo de Solís.

La aprobación del tratado de libre comercio, que Arias impulsa y que no será ratificado por la Asamblea Legislativa antes de la contienda electoral, es rechazado por organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles, que en abril podrían convertirse en un fuerza unificada contra el candidato del PLN.

Para evitar una segunda ronda, Arias requeriría de toda la maquinaria electoral del PLN el día de las elecciones, pero la deserción de figuras importantes de ese partido como el ex presidente Luis Alberto Monge (1982-1986) y Araya conspiran contra esa movilización.

También se prevé la constitución de una Asamblea Legislativa muy fragmentada, pues ningún partido alcanzaría la mayoría simple de 29 en 57 escaños. (

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