SALUD-INDIA: El siddha puede curar el sida

Promover el «siddha» indio, el sistema de medicina más antiguo del mundo, no es fácil, pues la mayoría de sus tratamientos apelan a brebajes que contienen metales tóxicos como plomo y mercurio.

Aun así, practicantes y pacientes del sur de India tienen fe en el siddha, prohibido por las antiguas autoridades coloniales británicas en el siglo XIX, y lo proponen incluso para curar enfermedades como el cáncer y el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

"El siddha casi muere a causa de la prohibición, motivada más por el interés comercial de compañías farmacéuticas alopáticas que por el deseo de proteger a los pacientes de medicamentos supuestamente tóxicos", dijo a IPS el principal promotor de esta disciplina, V. Arunachalam.

Vicepresidente del Consejo Central de Medicina India, entre otras distinciones, Arunachalam asegura que continuará librando la batalla por la rehabilitación del siddha, cuya práctica se concentra en los estados de Kerala y Tamil Nadu.

Y los adversarios no son sólo los defensores de la medicina alopática, sino también los de ayurveda, la otra escuela tradicional de este país.

La rivalidad tiene raíces históricas. El siddha se remonta a la civilización dravidiana que construyó las primeras ciudades planificadas en el valle del Indo, destruidas luego por los invasores arios desde el norte.

Al derrotar a los dravidianos, los arios hicieron suyo parte de sus conocimientos y prácticas culturales, y así incorporaron técnicas siddha en lo que se convirtió luego en el ayurveda.

De todos modos, aun hoy es imposible estudiar ayurveda sin saber sánscrito, el idioma de los arios, así como resulta improcedente estudiar siddha sin conocimientos de tamil, el idioma predominante en la antigüedad en el sur.

"Más de 3.000 años después de las invasiones arias, el siddha continúa sufriendo el tratamiento de hijastro que le deparan los practicantes del ayurveda", dijo Arunachalam.

De este menosprecio no sólo se perjudican los remanentes de la cultura dravidiana en el sur de India, sino todo el mundo, señaló.

Pero los intereses dravidianos son protegidos y promovidos por los gobiernos provinciales a cargo de los partidos Dravida Munnetra Kazhagam y Anna Dravida Munnetra Kazhagam, sobre todo en Tamil Nadu, el principal bastión de la cultura dravidiana.

Arunachalam, que da conferencias sobre siddha desde hace décadas, no está de acuerdo con las iniciativas para capacitar a personas interesadas en el siddha por medio de cursos al estilo de las universidades occidentales.

"Esto va en contra de la esencia espiritual del siddha, sin la cual no puede haber una cura efectiva", señaló.

En su intento de ir a las raíces del siddha como una práctica divina, Arunachalam se trasladó a la ciudad de Kerala, a pesar de que allí no se habla tamil, y trata de revivir el arte de la adivinación, por la cual se llega al diagnóstico según este sistema de medicina tradicional.

Arunachalam aceptó la dirección del Colegio Médico de Siddha en Kerala, administrado por el centro espiritual Santhigiri Ashram, y desde entonces ha llevado a la televisión varios casos de enfermedades graves curadas con este método.

C.D. Johny, un funcionario público que tenía arterias cardiacas obstruidas, rechazó la posibilidad de una operación y optó por someterse a un tratamiento siddha de seis meses. Su mejoría asombró a los cardiólogos.

"Tuve la suerte de descubrir los poderes curativos del siddha cuando trabajaba como administrador de las instalaciones médicas de Kerala, y pude evitar así un gran sufrimiento y una gran pérdida de dinero", dijo Johny.

No obstante, admite que es difícil convencer a otras personas para que se sometan a este tipo de terapia.

"Las personas tienden a poner su fe en medicamentos más fuertes y procedimientos quirúrgicos de la medicina occidental, los cuales ofrecen muchas veces una cura que, a la postre, es peor que la propia enfermedad", señaló.

El Colegio Médico de Siddah Santhigiri tiene fama de aceptar personas con casos graves, como víctimas de cáncer, artritis avanzada y sida.

Arunachalam lamentó que la medicina alopática siga esgrimiendo el argumento de los colonizadores británicos de que el siddha emplea metales tóxicos.

"Es verdad que en los medicamentos del siddha se usan metales, pero nunca en su estado natural, sino reducidos por calor intenso, mezclados con jugos naturales y miel, lo que genera los poderes curativos", señaló.

Sin embargo, el excesivo secreto en el que se elaboran estas bebidas abreva la sospecha. Las fórmulas fueron escritas por los sabios de manera tan enigmática que sólo los expertos pueden descifrarlas.

Los defensores de esta medicina tradicional señalan que el secreto tiene el único objetivo de garantizar el respeto de las recetas. Muchos jóvenes son admitidos en las escuelas de siddha e instruidos en las fórmulas, incluso varios procedentes de China.

Los textos sobre el siddha más antiguos señalan que Bhoganathar, uno de los sabios de esta medicina, vivió en China en el año 400 antes de Cristo, y contribuyó a la filosofía taoísta.

"Sea cual sea la verdadera historia del siddha, nuestro principal objetivo en Santhigiri Ashram es que el mundo valore sus tesoros y aproveche sus beneficios antes de que este arte desaparezca", dijo Arunachalam. (FIN/IPS/traen-rp-mj/rdr/si/he cr/04)

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