EL SALVADOR: Derecha sigue gobernando tras 15 años en el poder

El clima festivo en el que Antonio Elías Saca asumió este martes la presidencia de El Salvador, dando continuidad a 15 años de gobiernos de la derechista Arena, contrasta con el escepticismo y el desencanto de organizaciones sociales y de la principal fuerza de izquierda de ese país.

Saca se juramentó para un período de cinco años frente a políticos locales e invitados internacionales, entre ellos varios presidentes latinoamericanos, pero con la ausencia de los diputados del ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la primera fuerza opositora, que prefirió manifestar su distancia del nuevo gobernante en un mitin callejero.

”Voy a poner la agenda social en primer plano”, dijo el nuevo mandatario, tras afirmar que gobernará con un espíritu de concertación..

La oposición tendrá un amigo en la presidencia, prometió este empresario de 39 años que adquirió fama como locutor radial de programas deportivos.

Pero en las calles de la capital salvadoreña, miles de simpatizantes del FMLN efectuaron este martes protestas, acusando al nuevo gobierno de neoliberal y seguidor de las recetas económicas de Washington y de organismos financieros internacionales.

”Estamos dispuestos a dialogar con Saca, pero tampoco podíamos dejar de señalar nuestra protesta, pues la Arena (Alianza Republicana Nacional) nos ha acusado de terroristas y hasta de delincuentes”, dijo a IPS el diputado del FMLN Wilber Serrano, en entrevista telefónica desde la capital salvadoreña.

Ese partido de izquierda, cuyo candidato -el ex comandante guerrillero Schafik Handal- fue vencido por Saca en las elecciones de marzo tras una dura campaña, cuenta con 31 de los 84 escaños del parlamento unicameral, mientras el partido de gobierno tiene 27.

En la campaña electoral, la oficialista Arena acusó al FMLN de ser un partido violento y poco democrático.

El nuevo mandatario, heredero de tres períodos de gobierno consecutivos de la Arena, enfrentará una dura oposición y crecientes demandas sociales. Más de la mitad de los 6,5 millones de salvadoreños viven en la pobreza, y la inseguridad pública se traduce en siete muertes violentas por día.

Entre 2000 y 2003 el producto interno bruto creció en torno de dos por ciento anual, mientras el endeudamiento externo alcanza los 3.751 millones de dólares, datos que indican una situación económica delicada, según observadores.

La adopción del dólar como moneda nacional, dispuesta en enero de 2001 por el presidente saliente Francisco Flores, y la apertura comercial con los vecinos centroamericanos y Estados Unidos, han sido severamente criticados por la oposición, mientras las agencias financieras multilaterales las ven con simpatía.

Uno de los principales rubros que sostienen la economía salvadoreña son las remesas que envían más de 2,4 millones de emigrantes residentes en Estados Unidos. En 2003 esas remesas sumaron 2.105 millones de dólares.

”Los salvadoreños escogieron un gobierno que ante todo defienda las libertades”, y trabaje para mejorar la vida de los más necesitados, dijo Saca en medio de aplausos y felicitaciones de sus invitados.

Al traspaso del mando asistieron los presidentes Oscar Berger, de Guatemala, Ricardo Maduro, de Honduras, Enrique Bolaños, de Nicaragua, Abel Pacheco, de Costa Rica, Mireya Moscoso, de Panamá, Ricardo Lagos, de Chile, Alvaro Uribe, de Colombia y Tarja Halonen, de Finlandia.

”Nosotros no tenemos mucha expectativa de lo que viene, pues Saca continuará con las políticas neoliberales y de derecha que tanto mal nos han hecho”, dijo el legislador Serrano.

De forma similar se manifestó Gloria Guzmán, directora de la no gubernamental Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida. ”Nada nos dice que con Saca la crisis social de El Salvador vaya a cambiar y que en lo particular las mujeres podamos ver mejores días”, señaló a IPS.

Para Hugo Flores, director de la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal, el nuevo gobierno es producto de ”un juego democrático en el que la izquierda no ha podido superar sus limitaciones y dogmas”.

”Es lamentable que la izquierda y el movimiento popular no hayan logrado capitalizar el descontento social para ofrecer alternativas progresistas. Pero así es la democracia y no hay que perder las esperanzas de un cambio futuro”, dijo Flores a IPS.

Un sector de la dirigencia del FMLN sostiene que es necesario dialogar con Saca, pero otro recomienda mantener una línea de oposición frontal.

”No es que haya divisiones, lo que pasa es que somos un partido democrático que acepta opiniones diversas. Pero lo que el pueblo debe saber es que finalmente actuaremos unidos frente a ese gobierno con la idea de lograr acuerdos”, declaró el diputado Serrano.

El FMLN surgió en 1980 como unificación de cinco guerrillas que luchaban desde los años 70 contra una sucesión de regímenes militares iniciados en 1931. La guerra civil, concluida con los acuerdos de paz de 1992, dejó 75.000 muertos, 8.000 desaparecidos y casi un millón de exiliados.

La represión del Estado y de grupos paramilitares tuvo como blancos predilectos a los campesinos. Las pérdidas económicas del conflicto se estimaron en 1.500 millones de dólares.

Convertido en partido político, el peso electoral del FMLN fue creciendo, pero no le alcanza aún para asumir el gobierno nacional.

La activista Guzmán, quien se declaró simpatizante de la izquierda, aseguró que muchas organizaciones sociales de El Salvador ”están dolidas de ver que la derecha se mantenga en el poder después de una guerra donde ellos (la derecha) fueron causantes de la represión”.

”A mí también me duele, pero no pierdo la esperanza de que llegue el momento de la izquierda, de las organizaciones sociales que tanto luchamos y sufrimos en la guerra”, acotó.

Una de las víctimas más célebres del conflicto fue el arzobispo católico de San Salvador Oscar Arnulfo Romero, asesinado en marzo de 1980 por un francotirador vinculado a la Arena, según investigaciones.

”En los cinco años del gobierno de Saca, el movimiento popular se va a profundizar con la idea de que en 2009 acabe la racha de los gobiernos de derecha y que vengan nuevos tiempos a este país tan sufrido”, opinó Flores, director de la Asociación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal.

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