DERECHOS HUMANOS: La cuerda siempre se rompe por lo más delgado

Tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU eludieron este año el castigo de la Comisión de Derechos Humanos del foro mundial, mientras otros países de limitado peso político arrostraron las penas del mismo organismo, observaron activistas.

De las tres potencias, China zafó mediante un recurso procesal de una resolución de castigo propiciada por Washington, Rusia obtuvo un voto favorable en el debate de la cuestión de Chechenia, y Estados Unidos se libró de investigaciones a causa de la cárcel ilegal que mantiene en Guantánamo, promovidas por Cuba.

La Comisión condenó en cambio a países más débiles, al dictar sentencias contra Belarús, Cuba, Corea del Norte, Myanmar (Birmania) y Turkmenistán.

Esa conducta disímil de la Comisión alimenta una de las principales críticas que académicos y activistas dirigen al máximo cuerpo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) especializado en derechos humanos.

Los tres miembros permanentes evaden la pena merced al poderío político de sus gobiernos, en tanto resulta más fácil condenar a países aislados políticamente, comentó a IPS Joanna Weschler, representante ante la ONU de la organización no gubernamental (ONG) Human Rights Watch, con sede en Nueva York.

Pero ese desequilibrio no impide que Weschler y otros activistas, como Peter Splinter, de la ONG Amnistía Internacional, defiendan la vigencia del tema del orden del día de la Comisión conocido como punto 9, dedicado al examen de la situación de los derechos humanos en países individuales.

En este aspecto, las principales ONG difieren de la posición de gran parte de los países en desarrollo, en especial de los grupos africano y asiático, que favorecen la eliminación o la suspensión del punto 9.

Splinter notó una tendencia creciente a desplazar el examen de las situaciones en países individuales del punto 9 al punto 19, que se ocupa de la prestación de servicios de asesoría y de cooperación técnica a naciones donde se cometen abusos.

En contraste, Jean Martin Mbemba, representante de Congo (Brazzaville) y portavoz del grupo africano, opinó que el punto 9 es ”una reliquia del pasado” y reclamó que la Comisión adopte la cultura del diálogo y abandone los anatemas y enfrentamientos.

El abuso del punto 9 para atacar a los países islámicos y a las naciones en desarrollo no depara un futuro halagüeño a la Comisión, advirtió el embajador de Pakistán, Shaukat Umer, que representó en los debates a la Organización de la Conferencia Islámica.

El punto 9 ha sido la vía empleada por las naciones industrializadas de Occidente para presionar por la adopción con fines políticos de resoluciones específicas sobre países, opinó Rajmah Hussain, representante de Malasia.

Estados Unidos sostiene una posición totalmente diferente. Richard Williamson, representante estadounidense ante la Comisión, dijo que no es sorprendente encontrar entre quienes pretenden eliminar el punto 9 a gobiernos que abusan habitualmente de sus pueblos.

En comentarios extraoficiales, Williamson advirtió que Estados Unidos estaría dispuesto a abandonar la Comisión si ese organismo, integrado por 53 Estados, decide suprimir el punto 9.

A pesar del celo de Estados Unidos y de los demás países occidentales por efectuar las investigaciones sobre países individuales previstas en el punto 9, este año se incurrió en una excepción notable pues la situación en Iraq fue ignorada.

Esa omisión causa perplejidad y preocupación, comentó este viernes al cierre de las sesiones de la Comisión el Alto Comisionado interino de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Bertrand Ramcharan.

El funcionario sostuvo que en un caso de guerra deben existir responsabilidades, y destacó que en este momento no existe una supervisión internacional de la situación de los derechos humanos en Iraq, tanto en relación con el terrorismo como con el uso de la fuerza y el tratamiento a los civiles por parte de los ocupantes, encabezados por Estados Unidos.

La Unión Europea, que habitualmente promovía el caso de Iraq ante la Comisión, se abstuvo este año.

Chris Sidoti, director de la ONG Servicio Internacional para Derechos Humanos, apuntó que el caso de Iraq ha caído dentro del ”consenso del silencio” que predominó en temas fundamentales durante las sesiones de la Comisión.

Pero las divergencias en la Comisión se extienden también a las cuestiones temáticas, como la del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y toda las formas de discriminación.

El principal organismo de derechos humanos de la comunidad internacional no obtuvo consenso para una posición común ante el racismo. La propuesta del grupo africano, con apoyo de los países en desarrollo, resultó aprobada, pero Estados Unidos votó en contra y la Unión Europea se abstuvo.

Hardeep Puri, representante de India, dedujo de las reservas planteadas por europeos y estadounidenses, que ”algunas causas de derechos humanos merecen apoyo y otras no”. Pero los derechos humanos constituyen un conjunto indivisible, subrayó.

Estados Unidos pierde credibilidad por sus posiciones en las cuestiones temáticas, dijo Weschler, que recordó la oposición de Washington al tratamiento de cuestiones como el derecho a la salud y el derecho a la alimentación. (

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