CIENCIA-BRASIL: Café en el club de genomas descubiertos

El café, que en Brasil fue el motor de la economía hasta las primeras tres o cuatro décadas del siglo XX y que aún hoy lo ubica como su mayor productor y exportador mundial, no podía faltar a la cita de la ciencia en este país. Su genoma es el nuevo trofeo brasileño.

Científicos divididos en dos grupos concluyeron el primer paso hacia el conocimiento del mapa genético del cafeto, descifrando 200.000 secuencias expresas (EST) del ADN (ácido desoxirribonucleico) de esta planta cuya semilla es el café.

Eso representa solo dos por ciento del genoma del café, pero permitirá identificar entre 30.000 y 35.000 genes, suficiente para tener una amplia idea de la formación de la especie, señaló a IPS Carlos Colombo, uno de los coordinadores de la investigación.

Para obtener datos representativos de todo el árbol fueron estudiados tejidos de todas sus partes, desde la raíz y el tallo a las hojas, explicó.

El trabajo fue dividido en dos grupos, uno financiado por la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de Sao Paulo (Fapesp), involucrando 20 laboratorios bajo coordinación de Colombo, y el otro por el Centro de Recursos Genéticos de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa).

Ahora los dos grupos intercambian informaciones para juntar las secuencias conocidas, compararlas, descartar las repetidas e consolidar la identificación de los genes.

”Lo que estamos haciendo es establecer un banco de datos” de los genes, que debe estar listo en el segundo semestre, para que los científicos brasileños puedan usarlo en proyectos buscando aplicaciones prácticas de ese conocimiento, agregó Colombo.

Es posible que resultados efectivos, en la forma de variedades más resistentes a enfermedades, al frío y a la sequía por ejemplo, puedan surgir en cerca de cinco años, dependiendo de la estrategia adoptada y los conocimientos previos del centro dedicado a la investigación, comentó.

Para ello será necesario descubrir las funciones de los genes, los que pueden agregar alguna resistencia, interferir positivamente en el proceso productivo y en la calidad de la bebida, sabores y tasa de cafeína.

La prioridad brasileña es mejorar la producción del café Arábica, la variedad más importante para la economía brasileña y la más consumida mundialmente. Por eso en ese tipo de grano se concentró el estudio genómico.

Pero se trata de una especie de ”base genética estrecha, sin la resistencia a enfermedades” que presenta el café Canéfora, también conocido como conillon, u otras especies salvajes ”próximas al Arábica”, apuntó el científico, para indicar la necesidad de extenderles la investigación genética.

En el Proyecto Genoma del Café participan numerosas instituciones científicas reunidas en un consorcio. Por el contrato entre esas instituciones, el banco de datos solo será abierto al acceso de otros interesados, incluso extranjeros, sólo después de dos años, informó Colombo.

El costo del proyecto es de seis millones de reales, que equivalen a unos 2,05 millones de dólares.

La genómica brasileña ganó impulso en 2000, cuando varios laboratorios científicos actuando en red —una novedad entonces en la forma de trabajar— concluyeron el mapa genético de la Xylella fastidiosa, una bacteria que provoca graves enfermedades en los naranjales.

Brasil se incorporó así a la elite de las investigaciones genéticas mundiales, con una estrategia impulsada por la Fapesp, de concentrar esfuerzos en elementos importantes de la economía agrícola.

Además del café y la caña de azúcar, productos en que el país lidera las exportaciones mundiales, se estudió el genoma del eucalipto, la principal materia prima de la industria de papel y celulosa, que también vende al exterior en grandes cantidades.

Así también ganaron prioridad varios microorganismos responsables de graves pérdidas, como la Xylella y el hongo que provoca la enfermedad llamada ”escoba de bruja”, responsable de devastar la producción de cacao en el nororiental estado de Bahía en los años 90.

Pero Brasil también contribuyó mucho al conocimiento de los genes humanos con el proyecto Genoma Humano del Cáncer, que identificó un millón de secuencias de genes de tumores frecuentes en el país.

Las enfermedades humanas de países tropicales pobres también reciben atención de la nueva ciencia. Hace dos años otras redes de laboratorios identificaron 200 genes del schistosoma mansoni, el parásito de la esquistosomosis, que afecta los intestinos y el hígado.

*Esta nota corrige el título y los párrafos 2, 10 y 11 de la transmitida a las 20.55 GMT/

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