GLOBALIZACION-KENIA: Al que se porte bien, más deuda

Desde que llegó al poder en diciembre de 2002, el presidente de Kenia, Mwai Kibaki, ha hecho todos los esfuerzos para recuperar la confianza de los inversionistas y de los organismos multilaterales de crédito.

Así, el Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a abrirle crédito al gobierno de Kenia, tras mantenerlo cerrado desde hacía tres años ante los casos de corrupción atribuidos al gobierno de Daniel Arap Moi (1978-2002).

En noviembre, el organismo multilateral aprobó un préstamo de 250 millones de dólares, mientras que varios países donantes le ofrecieron a Nairobi un total de 4,1 millones de dólares de asistencia hasta 2006.

Para Kibaki, se trata de un logro. Para numerosas organizaciones civiles, es causa de preocupación: un buen gobierno, según ellas, no debe ser ”premiado” con préstamos, sino con un alivio de la deuda.

”El gobierno, en lugar de pedir más ayuda que luego deberá ser pagada con intereses, debería negociar con los donantes el fin de la inclusión entre los países altamente endeudados. Y luego éstos deberían aliviar su deuda”, sostuvo Oduor Ongwen, ex presidente del Consejo Nacional de Organizaciones No Gubernamentales de Kenia.

”Se deben cancelar las deudas para que el dinero que iba a ser usado para pagarlas se vuelque a atender necesidades básicas de la población, que han estado comprometidas”, añadió.

Casi 56 por ciento de los 30 millones de keniatas viven por debajo de la línea de pobreza, con menos de un dólar diario, según el Ministerio de Planificación y Desarrollo Nacional.

El FMI y el Banco Mundial lanzaron en 1996 la llamada iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), que ofrece un alivio de la deuda a esas naciones si se comprometen a volcar el dinero para financiar servicios sociales.

Pero esta iniciativa también es criticada por los activistas, debido a que exige a los países rigurosas reformas económicas como condición para ese beneficio.

El aumento de la deuda externa de los países pobres llevó a organizaciones no gubernamentales de todo el mundo a formar a fines de los 90 la alianza Jubileo 2000, para pedir un reducción de las obligaciones al inicio del nuevo milenio.

Un informe divulgado en febrero por la Organización Internacional del Trabajo, titulado ”Una globalización justa: creando oportunidades para todos”, sirvió para recordar que aún se está muy lejos de solucionar el problema.

”En muchos países pobres, especialmente en Africa, la deuda externa todavía llega a niveles insostenibles. Entre 1990 y 2001, la deuda de estos países pasó en promedio de 88,1 a 100,3 por ciento de su producto interno bruto (PIB)”, indica el estudio.

”En 2001, los países menos desarrollados gastaban tres por ciento de su PIB en servicios de deuda, lo que demuestra cómo un alivio de esta carga permitiría contar con importantes recursos para el desarrollo”, añade.

Kenia destina la mitad de su presupuesto para pagar la deuda, señaló el director la organización no gubernamental Cámaras de Justicia, Ababu Namwamba.

”Este país gasta una gran parte de su presupuesto en el servicio de la deuda, recortando entonces las inversiones en sectores clave para el desarrollo”, indicó.

”El año pasado, el gobierno destinó 30 por ciento de su presupuesto a la educación y la salud, mientras que para los servicios de la deuda se destinó 42 por ciento”, añadió.

Para Cámaras de Justicia, la carga de la deuda de Kenia llega a unos 9.000 millones de dólares, pero las cifras del Ministerio de Finanzas de Kenia son diferentes.

”La carga de la deuda es de 7.900 millones de dólares”, aseguró a IPS la jefa de la Oficina del Relaciones Públicas del Ministerio, Eunice Muthamia.

Un portavoz de la oficina del Banco Mundial en Nairobi dijo a IPS que ”no hay ninguna crisis de la deuda” en Kenia. ”El país puede administrarse para pagar su deuda”, señaló.

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