VENEZUELA: Marchas cubren rudo juego de poder

La notable diferencia a favor del gobierno respecto de la oposición en las últimas marchas no reflejaría la opinión política general de Venezuela, donde la mayoría se aparta de ambos extremos, según analistas, quienes entienden que el juego fuerte se da ahora entre bambalinas.

El presidente Hugo Chávez logró convocar a unos 100.000 manifestantes en respaldo a su política, mientras los grupos de oposición reunieron menos de 10.000 personas en una especie de contramarcha callejera en una misma jornada en Caracas.

Por primera vez en dos años de manifestaciones, los partidarios de Chávez fueron muy superiores en número a los opositores en la puja por colmar espacios públicos y demostrar fuerza de masas, pero analistas consultados por IPS descartaron que esa medición pueda trasladarse a la lucha por el poder planteada en el país.

Las últimas manifestaciones se registraron el miércoles, aniversario de la cruenta y fallida rebelión militar que en 1992 el entonces teniente coronel Chávez lideró contra el presidente Carlos Andrés Pérez, cuando cumplía su segundo mandato, y que lo catapultó al firmamento político.

”Esas marchas ya no son un buen termómetro, porque además de obedecer a un esfuerzo económico la oposición contabilizó 800 autobuses que movilizaron a oficialistas de todo el país— congregan a militantes o fanáticos que no reflejan la opinión pública”, dijo a IPS el general retirado Alberto Muller, profesor de Ciencias Políticas.

Muller apuntó que ”una mayoría de la población son los llamados 'ni-ni', que marcan distancia de los extremos o son apáticos a la controversia política”, en este país de 25 millones de habitantes y 12,2 millones de habilitados para votar.

Varias firmas encuestadoras han mostrado en las últimas semanas una ancha banda de ”ni-ni”, como se les llama a quienes no apoyan a Chávez ni a la oposición que busca desalojarlo del gobierno, por contraste con la cerrada polarización que reflejaron los sondeos todo 2002 y hasta muy entrado el año pasado.

Las encuestas ubican a los ”ni-ni” en una fanja que de 25 a 40 por ciento de los consultados, mientras que los definidos por una de las dos opciones obtienen porcentajes casi parejos. En cambio, en los dos años pasados casi todos los sondeos mostraron que un tercio de los entrevistados se declaraban chavistas frente a una sólida mayoría a favor de la oposición.

Jesús Quintero, de la Academia Nacional de Historia, dijo a IPS que ”la escasa concentración en una marcha, en este caso de la oposición, refleja sobre todo desencanto con dos años de muchas manifestaciones con escasos resultados”.

Una marcha, que algunas fuentes ubicaron en medio millón de personas, se dirigió el 11 de abril de 2002 hacia el palacio de gobierno y cuando estaba próxima a la meta se produjeron tiroteos, todavía sin aclarar quienes fueron los responsables y que dejaron 19 muertos y decenas de heridos.

Tras esos disturbios se registró el golpe de estado cívico-militar que llevó al gobierno por dos días al empresario Pedro Carmona, hoy asilado en Colombia. La movilización de militares leales y miles de seguidores civiles en las calles repuso en la presidencia a Chávez el 13 de abril.

Numerosas manifestaciones opositoras y oficialistas, convocadas hasta mediados de 2003 casi con cualquier pretexto, fueron siempre muy nutridas y muchas de ellas degeneraron en hechos de violencia. Por contraste, las últimas marchas han sido ordenadas, pacíficas, y geográficamente distanciadas las unas de las otras.

Lo ocurrido con las dos marchas de este 4 de febrero ”es que la confrontación entre Chávez y sus opositores ya no se libra en la calle sino dentro de las instituciones”, explicó a IPS Luis Salamanca, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central.

”El ciclo de marchas que llegó al tope en 2002 ya se cerró, y la gente de oposición está a la expectativa de lo que decidirá el Consejo Nacional Electoral. No está disponible para cualquier marcha y se reserva para las estelares”, según Salamanca.

El Consejo Nacional Electoral, conformado por dos miembros afines al gobierno, dos a la oposición y uno independiente, finalizará este mes con el conteo y verificación de las firmas presentadas por la coalición opositora Coordinadora Democrática para poner a referéndum revocatorio el mandato presidencial de Chávez, que vence en 2006.

La Coordinadora asegura haber entregado 3,4 millones de firmas en apoyo a su solicitud, casi un millón más de las legalmente requeridas para poner en marcha esta herramienta constitucional.

Chávez y sus partidarios sostienen que la oposición no reunió, en jornadas destinadas a ese fin por las autoridades electorales en noviembre y diciembre, las 2.436.082 firmas necesarias.

Aún así ”acataremos la decisión del poder electoral, cualquiera que sea”, ha reiterado Chávez, en tanto decenas de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del estadounidense Centro Carter participan en el examen de las rúbricas.

Los dirigentes de la oposición rehusan, como dicen, a ”dar un cheque en blanco” al poder electoral y han pedido al Congreso de Estados Unidos que envíe también observadores para esta fase decisiva.

Los analistas consultados por IPS concuerdan en que la lucha sobre las firmas y el eventual referéndum, primero en el Consejo Electoral y quizá luego en el Tribunal Supremo de Justicia, domina el interés político del país.

Si en un referéndum votan por revocar el mandato más electores que los 3.757.763 que llevaron al gobierno a Chávez en julio de 2000, el gobernante deberá dejar el cargo, a menos que sea mayor el número de quienes sufraguen por sostenerlo en la presidencia.

Si la revocatoria se produce antes del venidero 19 de agosto, se efectuarán nuevos comicios presidenciales, pero si ocurre después de esa fecha, entonces el vicepresidente designado por Chávez completará el período hasta el 10 de enero de 2007, cuando lo entregue a quien resulte elegido meses antes.

La vía de referendos para dirimir la crisis de gobernabilidad en Venezuela fue pactada por el gobierno y la Coordinadora de oposición el 29 de mayo de 2003, bajo la batuta del secretario general de la OEA, César Gaviria.

Los contendores han solicitado también sendos referendos revocatorios para decenas de diputados opositores y oficialistas, con miras a romper la casi paridad de fuerzas en el parlamento, con 84 representantes del oficialismo y 79 de oposición.

Por otra parte, el Consejo Electoral convocó a la elección, el 1 de agosto, de los 23 gobernadores de estados y 330 alcaldes, pero la oposición deshoja la margarita entre participar o no en esos comicios si antes no se concreta el referéndum del mandato presidencial.

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