INDIA-EEUU: Proteccionismo electoral

El enfrentamiento entre India y Estados Unidos sobre la liberalización de la agricultura y la contratación de servicios offshore no dejará de agravarse hasta que las dos mayores democracias del mundo hayan dejado atrás sus elecciones de este año.

En el marco de sus respectivas campañas electorales, Washington exige a Nueva Delhi que abra su mercado de productos agrícolas, y el gobierno indio le recrimina al estadounidense los masivos subsidios que otorga a sus agricultores y las restricciones a la tercerización de servicios en el extranjero, que eliminarían numerosas fuentes de trabajo en India.

El representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick, no podría haber elegido peor momento que el pasado fin de semana para dialogar con el ministro de Comercio indio, Arun Jaitley, sobre modos de hacer avanzar la agenda de trabajo Doha, de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La agenda toma su nombre de la ciudad de Qatar donde se celebró la Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC, en noviembre de 2001.

”Debemos encontrar una forma de poner los productos alimenticios al alcance de la clase media a precios más bajos, y a la vez proteger a los agricultores marginales”, declaró Zoellick a la prensa el lunes.

En declaraciones posteriores, Jaitley consideró extraño que ”por un lado (Estados Unidos) hable de abrir mercados y por otro prohíba la tercerización de procesos”.

El ministro indio hizo referencia a la demanda de Zoellick de que India abra más su mercado agrícola, lo cual amenazaría la seguridad alimentaria de unos 600 millones de agricultores de subsistencia en ese país predominantemente agrícola, con 1.000 millones de habitantes.

Jaitley acusó a Estados Unidos de ”doble discurso” y prometió llevar el asunto ante el Organo de Solución de Diferencias de la OMC. La protesta se sumaría a quejas ya planteadas por los subsidios agrícolas de Estados Unidos y Europa, que impiden a la producción de países en desarrollo como India y China competir en los mercados mundiales.

India también se convirtió en los últimos años en el destino favorito de empresas occidentales que desean reducir el costo de sus procesos mediante la contratación de servicios en el exterior, por Internet o por teléfono.. La práctica se llama en inglés ”Business Process Outsourcing” (BPO, que significa ”tercerización de procesos de negocios”).

En el último año fiscal, India exportó servicios por 8.500 millones de dólares a Estados Unidos. La cifra respresenta dos por ciento del producto interno bruto indio.

Por lo tanto, cuando el Senado estadounidense decidió en enero prohibir a los organismos del gobierno federal que contrataran en el extranjero servicios habilitados por la informática a países en desarrollo como India, con un gran número de trabajadores altamente capacitados, la protesta fue fuerte, y ahora tiende a intensificarse.

”Este es un año electoral en Estados Unidos, por lo tanto podemos esperar más de esto”, comentó Arun Shourie, ministro indio de Informática y Comunicaciones.

Shourie sugirió como alternativa a las empresas indias que miraran hacia otros mercados, como Alemania y Japón.

Lo que no dijo Shourie es que su partido, el gobernante Bharatiya Janata Party, enfrentará elecciones generales en abril, y que el desempleo es uno de sus puntos débiles.

Los críticos señalan que la generación de empleo bajo el actual gobierno ha sido absolutamente insuficiente, y que el sector de la BPO, aunque lucrativo, emplea a menos de 200.000 personas.

Pero en Estados Unidos, la cuestión de la BPO se ha transformado en un ”tema caliente” en medio de la carrera hacia las elecciones presidenciales del próximo noviembre.

El precandidato delantero del opositor Partido Demócrata, John Kerry, consideró ”traidoras” a aquellas empresas que contratan servicios en países como India.

Y Gregory Mankiw, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, se vio obligado a retractarse de una declaración el 10 de este mes en que consideró a la tercerización ”la última manifestación de las fuerzas del libre comercio”.

Luego de que miembros del gobernante Partido Republicano pidieran su renuncia, Mankiw dijo que sus comentarios fueron malinterpretados y que nunca quizo alabar ”la pérdida de fuentes de empleo estadounidenses”.

Al final, la norma aprobada por el Senado prohibió sólo una fracción de los 12.000 millones de dólares que India exporta en servicios, y tuvo un mero valor simbólico en el debate electoral.

La medida no impidió, por ejemplo, que Bank of America anunciara sus planes de establecer una filial en India para manejar todas sus operaciones de oficina, con unos 1.000 empleados, para mediados de 2005. (

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