EEUU-COREA DEL SUR: Divididos ante Corea del Norte

La distancia entre Estados Unidos y Corea del Sur aumenta debido a diferencias sobre el modo de resolver la tensión con Corea del Norte, que mantiene su programa de desarrollo nuclear pese a las advertencias de Washington.

La noticia la semana pasada de que los satélites de Estados Unidos obtuvieron imágenes de una intensa actividad alrededor de las centrales nucleares de Corea del Norte extremó la tensión entre Washington y ese país.

El gobierno estadounidense advirtió que el régimen de Kim Jong Il está a punto de cruzar la ”línea roja” con su programa de procesamiento de plutonio, al que considera una amenaza a la seguridad mundial.

Incluso los legisladores del opositor Partido Demócrata estadounidense consideran que Corea del Norte necesita una respuesta dura, la cual debe comenzar con la presentación del caso ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

”Una vez que el plutonio sea procesado, el genio saldrá de la botella”, dijo el experto demócrata Samuel Berger, consejero de Seguridad Nacional durante el gobierno de Bill Clinton (1993- 2001), en una conferencia sobre Corea del Norte realizada por la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, de la Universidad Johns Hopkins.

Mientras, el presidente electo de Corea del Sur, Roh Moo Hyun, enviará esta semana un representante a Washington para analizar con el presidente George W. Bush la tensión en la península coreana.

Pero es muy probable que el énfasis de Roh en avanzar hacia un diálogo con Corea del Norte choque contra la determinación de Bush a hacer que Pyongyang suspenda su programa nuclear antes de iniciar cualquier contacto.

La creciente división entre Corea del Sur y Estados Unidos podría dificultar aun más una solución diplomática de la crisis, coinciden expertos.

La brecha es tan amplia que los políticos conservadores de Estados Unidos, defensores durante muchos años de la alianza militar con Corea del Sur, empiezan a pedir al gobierno que retire a sus soldados de ese país y que revise sus alianzas en Asia oriental.

Las tropas estadounidenses han permanecido en Corea del Sur luego de la guerra de Corea (1951-1953) para proteger a ese país del Norte comunista. Medio siglo después de la conflagración, aún no se firmó un acuerdo de paz.

”Una nueva doctrina de abandonar Corea del Sur comienza a tomar fuerza en Estados Unidos”, afirmó el asesor del gobierno surcoreano Chung In Moon, profesor de ciencias políticas en la Universidad Yonsei, de Seúl.

Moon señaló la semana pasada, en un foro sobre Corea del Norte organizado por la Fundación para la Paz Sasakawa, que el creciente malestar de los conservadores estadounidenses con la actitud de Roh ”es preocupante”.

El analista señaló que Roh es consciente de ”que la sociedad surcoreana está muy dividida en torno de la influencia de Estados Unidos” en la península.

Moon citó una encuesta realizada en Corea del Sur en la que, por primera vez en la historia, la mayoría de los entrevistados dijeron apoyar el retiro de las tropas estadounidenses.

Pero el vicedirector del programa de investigaciones del no gubernamental Instituto de Paz de Estados Unidos William Drennan, coronel retirado de la fuerza aérea, fue más allá.

Drennan avizora una crisis sin precedentes en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Corea del Sur a causa del ”compromiso incondicional de Roh con Corea del Norte”, y afirmó que los surcoreanos muestran ”el sentimiento antiestadounidense más largo y sostenido de los últimos 50 años”.

El experto aludió a las manifestaciones callejeras y vigilias en varias partes de Corea del Sur exigiendo el repliegue de las tropas estadounidenses, en especial después de que dos soldados mataran con su vehículo militar a dos adolescentes surcoreanas.

”Las protestas son significativas también porque, por primera vez desde 1987, la clase media se unió al sector más radical de la sociedad surcoreana”, afirmó Drennan.

El analista señaló que los conservadores en Washington están preocupados por el creciente sentimiento antiestadounidense en Corea del Sur, y advirtió que Seúl se arriesga a ”caer en el aislamiento y perder el apoyo de un sector clave que siempre ha defendido la alianza”.

Las divisiones internas en Corea del Sur sobre la alianza con Estados Unidos se vieron claramente reflejadas en las visitas que tres surcoreanos realizaron a Washington la semana pasada.

Los ex embajadores en Estados Unidos Kim Kyung Won y Hyun Hong Choo participaron de la conferencia realizada por la Universidad Johns Hopkins, y recordaron con nostalgia los años de la guerra fría, cuando Washington y Seúl estaban unidos contra Corea del Norte.

Los diplomáticos propusieron avanzar hacia un acuerdo bilateral de libre comercio que reavive la solidaridad entre los dos países y fortalezca la alianza en el futuro.

Kim señaló que los nuevos líderes políticos surcoreanos ”han sido engañados y se intoxicaron con la falsa percepción de que la guerra fría terminó” y que consideran, por lo tanto, que Pyongyang es un socio en el camino hacia la paz.

Los surcoreanos ”ya no ven a Corea del Norte como una amenaza, sino como un socio para la reconciliación. Todos los que piensan diferente son vistos como reaccionarios opuestos a la unificación de la nación”, señaló el diplomático.

Por su parte, Hyun señaló que Washington y Seúl ”no tendrán una estrategia política común mientras exista esta diferencia” en torno de Pyongyang.

Mientras, el ex candidato presidencial surcoreano del Partido Democrático Laborista en las últimas elecciones, Kwon Young Gil, participó la semana pasada de un foro en Washington organizado por la organización cuáquera Comité Nacional Friends sobre Legislación.

Kwon señaló que la actual crisis puede ser resuelta con un compromiso mutuo de reducción de armas, que sentaría las bases para un futuro acuerdo de paz entre Corea del Norte, Corea del Sur y Estados Unidos.

”Entonces nos deberíamos preparar para el repliegue de los soldados estadounidenses en Corea del Sur y su remplazo por una fuerza de seguridad multilateral”, señaló el dirigente político.

La postura de Kwon no representa a una mayoría de Corea del Sur, pero sí está cerca a la filosofía del presidente electo Roh y revela la profunda división en Seúl y cuán difícil será en el futuro reducir la brecha con Washington. (

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