VENEZUELA: EEUU sin ideas para resolver crisis

Estados Unidos se dispone a participar este viernes en la primera reunión del Grupo de Países Amigos de Venezuela, que busca mediar en la crisis política de esa nación, pero no está claro cuál es su política hacia Caracas y América Latina en general.

Mientras Washington se prepara para un probable ataque contra Iraq, le preocupa más que nunca el crítico bloqueo de las relaciones entre el presidente venezolano Hugo Chávez y sus opositores, por sus posibles consecuencias catastróficas para el suministro de petróleo.

En períodos normales, cerca de 15 por ciento de las importaciones estadounidenses de petróleo proceden de Venezuela, pero la huelga lanzada el 2 de diciembre por la oposición venezolana para desalojar a Chávez del poder ha afectado en forma grave la actividad de la estatal Petróleos de Venezuela.

El habitual ingreso diario a Estados Unidos de 1,5 millones de barriles de 179 litros de petróleo se ha reducido en forma drástica.

Por otra parte, el presidente George W. Bush está en pleno proceso de reorganización de su equipo de asesores sobre América Latina, y parece tener pocas ideas claras para resolver la crisis venezolana, si es que tiene alguna.

”Hace algún tiempo que el gobierno no sabe qué hacer”, dijo a IPS el especialista en América del Sur Michael Shifter, del grupo de expertos estadounidenses y latinoamericanos Diálogo Interamericano, con sede en Washington.

Washington ”está rezagado en la cuestión del petróleo y en relación con la iniciativa brasileña (de mediación en Venezuela). Por lo que sé, su papel es aún esencialmente pasivo, en especial si se compara con el de Brasil”, opinó.

El nuevo gobierno brasileño, encabezado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y con afinidad a Chávez, fue el principal responsable de la creación del Grupo de Países Amigos de Venezuela, que integra junto con Chile, España, Estados Unidos, México y Portugal.

También desempeñó un papel decisivo para que se decidiera realizar la primera reunión de ese grupo este viernes, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.

El secretario general de la OEA, César Gaviria, mediador desde junio entre Chávez y sus opositores, participará en esa reunión, en la cual la delegación estadounidense será encabezada por el secretario de Estado (ministro de Relaciones Exteriores) Colin Powell, según se informó este martes.

Pero Powell, como otros altos funcionarios de Washington, se ha dedicado casi por completo en los últimos meses a las crisis relacionadas con Iraq, Israel-Palestina y Corea del Norte.

Hay gran expectativa sobre cuál de varios asesores sobre América Latina de mediano rango orientará al canciller.

Normalmente, el funcionario clave sería el secretario de Estado asistente para asuntos del hemisferio occidental, pero ese puesto, que era ocupado por Otto Reich, está vacante.

A comienzos de este mes, Bush nombró a Reich enviado especial a América Latina, y anunció que su reemplazante sería el actual embajador estadounidense en la OEA, Roger Noriega.

Otro funcionario influyente en relación con asuntos latinoamericanos es el responsable de esa área en el Consejo de Seguridad Nacional, John Maisto.

Reich, cubano-estadounidense y ferviente opositor del presidente cubano Fidel Castro, fue embajador en Venezuela y tuvo un grave traspié en abril, cuando emitió una declaración que la mayor parte de la comunidad internacional interpretó como un aval a militares golpistas que acababan de separar a Chávez del poder.

El entonces embajador presionó a diplomáticos latinoamericanos en Washington para que adoptaran la misma actitud ante el golpe de Estado, pero Chávez logró recuperar el gobierno en 48 horas, y Estados Unidos quedó en una posición muy incómoda.

Aquel bochorno fue tan grave que desde entonces la Casa Blanca muestra una resistencia sin precedentes a involucrarse en la crisis venezolana, lo cual implica una tremenda frustración para los opositores a Chávez y un alivio para éste, quien también se vio fortalecido por el triunfo electoral y la asunción de Lula.

Al igual que Reich, Noriega, un mexicano-estadounidense que aún no fue confirmado por el Senado, se identifica con los republicanos de derecha, en especial por haber integrado el personal del ex presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el ultraderechista Jesse Helms.

Maisto, quien sucedió a Reich en Caracas, es un funcionario de carrera en el servicio exterior quien habría adoptado una posición más enérgica y contraria a Chávez desde que la oposición inició la huelga que tiene paralizada a Venezuela.

Powell pretendía reemplazar a Reich por otra funcionaria del servicio exterior, Anne Patterson, que actualmente es embajadora en Colombia, pero las fuerzas anticastristas de la comunidad cubano-estadounidense persuadieron a la Casa Blanca de elegir en su lugar a Noriega, trascendió.

”Cualquier esperanza de un tratamiento más serio a América Latina se desvaneció con el nombramiento de Noriega”, comentó Larry Birns, del grupo de expertos Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA).

Birns, quien describió a Noriega como ”una versión más tosca pero de otra manera imposible de distinguir de Otto Reich”, opinó que los escasos esfuerzos de Powell por defender su opción ”demuestran el poco interés que tiene en la región”.

Varios analistas estadounidenses opinaron que Chávez fortaleció su posición en las últimas semanas, dado que muchos pequeños comercios de Venezuela abandonaron la huelga y Brasil parece haber tomado la iniciativa en el plano de la mediación.

Washington se opuso inicialmente a la formación de un ”grupo de amigos” por temor a que esto debilitara los esfuerzos de Gaviria, pero luego se convenció de lo contrario.

Analistas independientes como Shifter y Burns esperan que Washington coopere estrechamente con Brasil en el grupo y consideran la próxima reunión una prueba de fuego para la relación entre los dos gigantes del continente americano bajo la administración de Lula.

Brasil parece partidario de una solución que Chávez sugiere desde hace tiempo: que se realice un referendo en agosto para que el pueblo decida si él debe continuar en el gobierno. Agosto sería la fecha más temprana posible de acuerdo con la actual Constitución.

Si Chávez pierde el referendo, su vicepresidente debería asumir su cargo y en cuatro meses deberían realizarse nuevas elecciones.

La oposición insiste en que ese cronograma es demasiado lento, dada la magnitud de la crisis económica y política que enfrenta el país, y que en todo caso no se podría confiar a Chávez la conducción de la votación.

En determinado momento, la Casa Blanca pareció respaldar el llamado de la oposición a elecciones anticipadas, pero de inmediato se retractó e insistió en que cualquier votación debería ajustarse a la Constitución.

Según Birns, el referendo de agosto es probablemente la solución más práctica, pero debe presentarse como ”un arreglo para salvar las apariencias” con el que la oposición esté de acuerdo.

Si la votación se presenta como una victoria para Chávez, la oposición se volverá más resentida y desesperada, y el presidente se volverá más intratable, advirtió el analista.

En cambio, si Washington reclama una votación antes de agosto, ”habrá un enfrentamiento casi seguro entre Venezuela y Estados Unidos, y probablemente también entre Brasil y Estados Unidos”, previno.

Shifter también cree que el referendo de agosto tiene sentido y que ”Washington debería persuadir a la oposición de aceptarlo”.

Asimismo, Shifter manifestó su preocupación por lo que considera ”una alianza cada vez más estrecha entre la oposición (venezolana) y la comunidad cubano-estadounidense de Miami”, que el fin de semana pasado realizó una marcha en representación de la oposición y patrocinó una conferencia de prensa de tres militares antichavistas.

Parece que los opositores venezolanos ven a los cubanos de Miami como ”un instrumento clave para presionar a la administración” de Bush, y ”esto es algo para observar muy de cerca”, dijo.

Y ahora que Reich opera fuera de la Casa Blanca como enviado especial en América Latina, la oposición venezolana podría recibir señales contradictorias de distintos sectores de la burocracia estadounidense, advirtió Birns.

De acuerdo con Shifter, ”lo que sucede en los altos niveles de la administración Bush es que los funcionarios no están prestando atención” a Venezuela, porque están ”demasiado concentrados en Iraq y Corea del Norte”.

Sin embargo, si la violencia aumenta en ese país latinoamericano, ”podría representar un completo desastre para la política exterior de Estados Unidos”, concluyó. (

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