La suspensión del referendo consultivo sobre la permanencia en el poder del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dispuesta este miércoles por el Tribunal Supremo de Justicia, crispó aun más el clima de confrontación de este país semiparalizado por 52 días de huelga.
Mientras, la propuesta para superar la crisis política formulada el martes por el premio Nobel de la Paz Jimmy Carter, despertó escaso entusiasmo y no logró aliviar la tensión política.
La decisión del Tribunal Supremo de Justicia deja sin efecto la consulta convocada para el 2 de febrero por el Consejo Nacional Electoral, en la que el electorado debía pronunciarse ante la pregunta: ¿Está usted de acuerdo con solicitar al presidente Hugo Chávez que de manera inmediata renuncie al cargo?
La Sala Electoral del Tribunal Supremo suspendió como medida cautelar, hasta que decida el fondo de la materia, no sólo el referendo, sino todas las decisiones referidas a comicios que pueda tomar el actual Consejo Nacional Electoral, por haber incorporado como miembro a un militante de la oposición.
Dicho integrante, Leonardo Pisani, alteró el equilibrio de fuerzas dentro del Consejo Electoral en favor del llamado al referendo consultivo.
El fallo del Tribunal recordó que el parlamento tiene pendiente la designación de un nuevo Consejo Electoral, que requiere los votos de dos tercios de los diputados, una mayoría sólo posible mediante un acuerdo de los bloques oficialista y opositor.
Carter, ex presidente de Estados Unidos (1977-1981), planteó el martes que la Mesa de Negociación entre la oposición y el gobierno adoptara una de sus dos fórmulas.
Estas consisten en enmendar la Constitución para acortar el actual periodo presidencial (2000-2006) y celebrar nuevas elecciones este año, o bien efectuar un referendo revocatorio del mandato del presidente y el parlamento el 19 de agosto, cuando según la Constitución puede activarse ese mecanismo para ratificar o desalojar del poder a cualquier elegido.
En ambos casos, tanto Chávez como los 165 legisladores de la unicameral Asamblea Nacional (86 oficialistas y 79 opositores) podrían presentarse nuevamente como candidatos.
Carter sugirió que cualquier solución suponga el fin de la huelga o paro cívico, conducido por la oposición desde el 2 de diciembre, un compromiso del gobierno a no adoptar represalias y acuerdos para asegurar el respeto de los derechos humanos y renovar los poderes públicos.
Las fórmulas esbozadas, que el ex mandatario presentará este viernes a los cancilleres del Grupo de Países Amigos de Venezuela (Brasil, Chile, España, Estados Unidos, México y Portugal), prevén que el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional avalen los acuerdos de la Mesa de Negociación.
La propuesta de Carter soslayó la cuestión del referendo consultivo, solicitado mediante una iniciativa popular que reunió 1,5 millones de firmas y que en la intensa propaganda callejera, y a través de la prensa y la televisión privada, la oposición calificaba de fulminante contra el presidente Chávez.
El oficialismo impugnó el referendo consultivo por considerarlo un fraude constitucional.
Chávez descartó renunciar aunque me lo pida el 90 por ciento de los consultados, y desoyó los pedidos de recursos y apoyo logístico del Consejo Nacional Electoral para celebrar la consulta, mientras no se pronunciase el Tribunal Supremo.
El vicepresidente José Vicente Rangel había advertido a IPS que si el máximo órgano judicial avalaba la consulta, acataremos la decisión pero llamaremos a toda nuestra gente a abstenerse.
Según Henry Ramos, presidente del opositor partido socialdemócrata Acción Democrática, con el fallo del Tribunal los magistrados frustran irresponsablemente el deseo de millones de habitantes de un país que está a punto de estallar.
Con este robo a la voluntad popular se oficializa una dictadura. Todos los poderes públicos están podridos y nuestra nueva consigna será 'que se vayan todos', con la convocatoria a una nueva asamblea constituyente, apuntó por su parte el también opositor Julio Borges, líder del derechista partido Primero Justicia.
No queda otra alternativa, frente al régimen autoritario y militarista de Chávez, que recoger las firmas para una asamblea constituyente, un mecanismo para reformar la Constitución, que podría activarse con la presentación de firmas de 15 por ciento del electorado, estimó Andrés Velásquez, líder del partido laborista Causa Radical.
Aún antes del dictamen del Tribunal, las fórmulas de Carter habían recibido una tibia acogida de la oposición.
Carlos Ortega, líder de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), había advertido que el paro no nos pertenece, se nos fue de las manos para convertirse en una gran protesta nacional.
Otro dirigente de la CTV, Manuel Cova, advirtió que no hay razones para levantar un paro que cada quien ha asumido como puede y quiere.
Eduardo Fernández, presidente del opositor partido socialcristiano Copei, lamentó que las propuestas de Carter eludieran el referendo consultivo, aunque las consideró un aporte muy positivo y un apoyo interesante a la gestión (del secretario general de la OEA), César Gaviria.
Gaviria dirige la Mesa de Negociación en representación de un grupo conformado por la OEA (Organización de Estados Americanos), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el no gubernamental Centro Carter.
A juicio de Leopoldo Puchi, secretario general del centroizquierdista Movimiento al Socialismo, la propuesta de Carter está cruda, pero abre una rendija positiva. Hay que estudiarla porque puede ser el camino a cualquier acuerdo en la Mesa.
Carter creó tanto para el gobierno como para la oposición la que hasta ahora luce como una oportunidad para comenzar a salir de este destructivo impasse en que se encuentra el país, opinó el analista Teodoro Petkoff, director del diario caraqueño Tal Cual.
Chávez, por su parte, aseveró que no rechazo ninguna de esas posibilidades sugeridas por Carter, al tiempo que recomendó a la oposición ponerse a trabajar en esas ideas.
Es válido que la oposición lo intente, en vez de estar trancando oleoductos, negando la gasolina al pueblo y la leche a los niños, dijo el presidente en alusión a las consecuencias de la huelga.
La medida, ya en su octava semana, ha ocasionado graves dificultades a la población que busca aprovisionarse de gasolina, gas, leche pasteurizada, harina de maíz, bebidas y artículos de limpieza, entre otros productos. (


