INDIA-PAKISTAN: Misiles aumentan tensión

Los nuevos ensayos de India con misiles de mediano y largo alcance capaces de cargar armas nucleares dejan en evidencia que la tensión con Pakistán está lejos de terminar.

La decisión de Nueva Delhi de continuar con las pruebas fue hecha pública poco después de que lanzara la semana pasada un misil Agni I, de 800 kilómetros de alcance. Poco antes, Pakistán había presentado su nuevo misil HTF V Ghauri, de 1.300 kilómetros de alcance.

Las autoridades indias manifestaron su confianza en que probarán a fines de este año su misil Agni III, que, con un alcance de 3.000 kilómetros, puede llegar a China.

”Cuanto antes lo hagan, mejor. Con tales misiles, India se convertirá en una fuerza disuasiva”, afirmó el experto en seguridad V.R Raghavan, general retirado del ejército indio.

Analistas coinciden en que el uso del Agni I es una señal para Pakistán, en tanto las pruebas con el Agni III tendrán el objetivo de equilibrar el poder regional con China.

India acusa a China, su vecino del norte, de proveer ayuda nuclear y misilística a su rival Pakistán. Además, los militares indios han expresado en más de una oportunidad preocupación por los supuestos vínculos entre Pakistán y Corea del Norte.

India y Pakistán son los únicos países además de los cinco miembros permanentes de Consejo de Seguridad de la ONU que han declarado poseer armas nucleares. Estas dos naciones ya pelearon tres guerras desde 1947 y estuvieron al borde de enfrentarse en otra el año pasado.

La nueva ronda de ensayos misilísticos podría agravar aun más las ya tensas relaciones entre Nueva Delhi e Islamabad.

La rivalidad llega a tal punto que el presidente pakistaní Pervez Musharraf se jactó de una victoria sobre India ”sin haber librado una guerra”. Musharraf se refería al repliegue en octubre de las tropas indias apostadas en la frontera desde fines de 2001, cuando los dos países estuvieron al borde de otra guerra.

Musharraf advirtió a India que no debía esperar métodos ”convencionales” en una eventual guerra por la disputada provincia fronteriza de Cachemira, lo que autoridades indias consideraron una alusión a la opción nuclear.

El ministro de Defensa de India, George Fernandes, advirtió la semana pasada que Musharraf ”puede utilizar una bomba, dos o más, pero cuando Nueva Delhi responda no habrá más Pakistán”.

Analistas descartan una confrontación nuclear en el corto plazo en Asia meridional, pero señalan que la carrera armamentista añade más tensión a la escena internacional.

”Luego de que Pakistán presentó oficialmente su misil Ghauri es de esperar que India responda procurando desarrollar más misiles”, señaló el experto Kalim Bahadur, profesor retirado de la Escuela de Estudios Internacionales en la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi.

India y Pakistán se acusan mutuamente de comenzar la carrera misilística y han intercambiado duras advertencias en las últimas semanas.

El sábado, Pakistán dijo que las pruebas de India con el Agni, también criticadas por Estados Unidos, no amedrentarán a su ejército.

”Pakistán no le tiene miedo a los misiles Agni. Estas pruebas no lograrán inclinar la balanza de poder en Asia meridional a su favor”, señaló el primer ministro pakistaní Mir Zafarullah Khan Jamali.

Varios medios de prensa pakistaníes publicaron declaraciones de autoridades militares según las cuales ”todas las principales ciudades indias” están al alcance de los misiles de Pakistán.

El gobierno indio señaló que los ensayos con el Agni eran sólo una parte de una serie que concluirá en las próximas semanas.

El asesor científico del Ministerio de Defensa, V.K. Atre, anunció el sábado los preparativos de un ensayo con el Agni III. ”Sí, estamos desarrollando el Agni III y será probado a fines de este año”, indicó.

India también prevé probar en los próximos días el misil supersónico Brhamos, construido con tecnología rusa y con un alcance de 290 kilómetros.

La gran mayoría de los misiles indios están destinados a formar un escudo de defensa ante la amenaza pakistaní, pero también ante China. Fernandes dijo en 1998 que Beijing era la ”mayor preocupación en materia de seguridad” de su gobierno.

”La retórica indo-pakistaní no es para nada nueva. Los gobiernos de ambos países tienen que atender a las demandas de los grupos radicales que los apoyan”, señaló el analista Nihar Das, de la Fundación Asia Meridional.

Das señaló, además, que la concentración del gobierno indio en el desarrollo armamentístico perjudicará el desarrollo, pues marginará aun más de los planes oficiales ”sectores mal atentidos como la salud y la educación”.

Los ensayos de India de la semana pasada se realizaron luego de la creación de la gubernamental Autoridad de Control Nuclear (NCA), basada sobre el principio de ”no dar el primer golpe”, pero amenaza con ”daños sin precedentes” a Pakistán si ataca primero.

Luego de los primeros ensayos exitosos de India y Pakistán con armas nucleares en mayo de 1998, ambos países se comprometieron a crear sistemas de control de sus arsenales para evitar accidentes o ataques no autorizados por el más alto nivel del gobierno.

Pero la creación del NCA no ha contribuido a aliviar la tensión entre los dos países rivales, que estuvieron a punto de enfrentarse en una guerra nuclear el año pasado, afirmó el analista pakistaní A.H. Nayyar, del Instituto de Investigación de Políticas Sostenibles.

”La creación de sistemas de control nuclear no hace a los dos países menos o más responsables. Pakistán ya tenía mecanismos de control cuando su gobierno hizo declaraciones irresponsables. En todo caso, tener armas nucleares es, por definición, algo irresponsable”, señaló Nayyar.

La experta pakistaní en asuntos de seguridad Maria Sultan señaló que la creación del NCA ”pone el botón nuclear en las manos del primer ministro indio Atal Bihari Vajpayee”.

Las pruebas del Agni I también demostraron que el gobierno de India no prestó oído a los consejos de la canciller japonés Yoriko Kawaguchi, quien visitó Nueval Delhi la semana pasada para firmar acuerdos contra la proliferación de armas nucleares.

Kawaguchi anunció una ayuda económica a India para este año por 900 millones de dólares, levantando así una suspensión de la asistencia impuesta hace cuatro años, luego de que el gobierno indio realizara ensayos nucleares en su occidental estado de Rajasthán. (

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