El presidente de Chile, Ricardo Lagos, elogió este lunes al comandante en jefe del ejército, general Juan Emilio Cheyre, por condenar las violaciones de los derechos humanos de la dictadura de Agusto Pinochet (1973-1990) y señalar que su institución no es heredera de ese régimen.
Las expresiones de Cheyre, en un artículo publicado el domingo por el diario La Tercera, son un buen augurio para comenzar el año 2003, dijo Lagos en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Suecia, Goran Persson, de visita en Chile.
Este año se cumplirá el 30 aniversario del golpe de Estado encabezado por Pinochet el 11 de septiembre de 1973, y el general expresó su íntimo deseo de que ésta sea una fecha que no signifique enfrentamientos o animadversiones entre sectores de la sociedad chilena.
El mensaje de Cheyre es muy poderoso, en tanto reconoce elementos de nuestro pasado que queremos superar, y el papel profesional que corresponde al ejército, dijo Lagos.
El ejército es una institución que pertenece a todos los chilenos, a la patria toda, agregó el mandatario, quien destacó también las positivas repercusiones internacionales de las palabras del comandante en jefe, quien asumió el cargo en marzo de 2002, designado por Lagos.
Cheyre sustituyó en el mando al general Ricardo Izurieta, quien en marzo de 1998 recibió a su vez la comandancia en jefe del ex dictador Augusto Pinochet, gobernante del 11 de septiembre de 1973 al 11 de marzo de 1990.
Pinochet, designado jefe de la institución castrense por el presidente Salvador Allende el 23 de agosto de 1973, derrocó a ese mandatario constitucional 20 días después y permaneció a la cabeza del ejército por casi 25 años.
El artículo de Cheyre, conocido previamente por la ministra de Defensa, Michelle Bachelet, causó satisfacción entre dirigentes políticos de la centroizquierdista coalición gobernante y de la derecha liberal, al tiempo que generó señales de descontento en el entorno del ex dictador.
Pinochet leyó el artículo pero optó por no hacer comentarios públicos, informó este lunes el general retirado Guillermo Garín, ex vicecomandante del ejército y considerado uno de los hombres más cercanos al ex dictador.
Otro amigo íntimo de Pinochet, el general retirado Julio Canessa, senador designado en representación del ejército, calificó de delicado el planteamiento de Cheyre de que la institución no es heredera de ningún hecho pasado.
Según Canessa, Cheyre nunca lo quiso decir así, porque si bien el ejército no puede ser heredero de un gobierno, tampoco puede desligarse completamente de la historia, de hechos que algunos critican y otros alaban.
El comandante en jefe sostuvo en su artículo que el ejército no es heredero de ningún hecho pasado, partido político o sector social.
También valoró la declaración emitida en junio de 2000 al término de la mesa de diálogo cívico-militar en que las fuerzas armadas hicieron un reconocimiento explícito de los excesos cometidos en contra de conciudadanos, y añadió que dichos atropellos a los derechos humanos no tienen justificación.
Los dichos de Cheyre son históricos y constituyen un acto de madurez del ejército, en el sentido que asume los dolorosos hechos del pasado con visión de país y además proyecta a las fuerzas armadas por sobre contingencias históricas o de personas, opinó Carlos Cantero, vicepresidente del Senado y miembro del Partido Renovación Nacional, de derecha liberal.
El ministro de la Secretaría General de Gobierno y portavoz presidencial Heraldo Muñoz expresó que el artículo muestra a un ejército profesional, con visión de futuro y de todos los chilenos, y fustigó a los derechistas ex colaboradores de la dictadura que no han hecho gestos potentes de arrepentimiento.
La presidenta del opositor Partido Comunista, Gladys Marín, opinó que las palabras de Cheyre fueron esperanzadoras, pero emplazó al comandante a que también aporte información sobre los detenidos desaparecidos.
En la mesa de diálogo cívico-militar de 2000 se acordó un procedimiento para recibir informes sobre el paradero de los restos de unos 1.200 desaparecidos, pero muchos de los datos entregados por militares resultaron falsos, según se comprobó en diligencias judiciales.
Joaquín Lavín, alcalde del municipio de Santiago-Centro y líder de la derechista Unión Demócrata Independiente, elogió las expresiones de Cheyre por considerar que en ellas el ejército reconoce lo que ocurrió en el pasado y refleja su intención de un futuro unido paraa todos los chilenos.
El único heredero del gobierno militar es el país, alegó Garín, quien reivindicó que la dictadura modernizó al país y le entregó las herramientas para lograr lo que hoy somos. (


