AUSTRALIA: Temor a atentado por regreso de portaviones de EEUU

Activistas australianos temen que el regreso al occidental puerto de Fremantle del portaviones estadounidense USS Abraham Lincoln, uno de los más grandes del mundo, convierta a Australia en un nuevo objetivo terrorista.

Organizaciones radicales islámicas podrían llevar a cabo atentados en la costa occidental australiana en represalia por lo que será visto como una muestra de apoyo de Canberra a la guerra contra Iraq, advirtieron los críticos.

El barco había dejado este país hace 15 días, pero volvió a Fremantle la semana pasada gracias un nuevo acuerdo marítimo entre Canberra y Washington.

La llegada del portaviones es considerada por muchos una clara señal de que Estados Unidos se prepara para una inminente guerra contra Iraq, pero la marina estadounidense aseguró que el USS Abraham Lincoln llegó a Australia sólo para reparaciones.

No obstante, un portavoz de la marina australiana admitió que el próximo destino del barco podría ser el Golfo. ”La costa occidental de nuestro país tiene una buena ubicación estratégica para operaciones en el Golfo”, señaló la fuente.

El Departamento de Defensa estadounidense canceló el viaje del portaviones a Washington y ordenó su inmediato regreso a la costa occidental australiana porque lanzará su ofensiva contra Iraq en las próximas semanas, según el periódico The West Australian.

Estados Unidos ya tiene en guardia a dos portaviones para una eventual guerra contra el gobierno de Saddam Hussein: el USS Constellation espera en el Golfo y el USS Harry S. Truman en el mar Mediterráneo.

El USS Abraham Lincoln lleva a unos 6.000 marinos y 90 aviones de combate y de vigilancia.

Jane Hammond, del no gubernamental Grupo Antinuclear de Fremantle, advirtió que los principales centros turísticos australianos podrían ser objeto de ataques con bombas como el realizado en octubre contra un club nocturno de la meridional isla indonesia de Bali, advirtió

”Nos convertiremos en un blanco terrorista si dejamos que vengan marinos estadounidenses. Donde ellos estén, allí estarán las bombas. Los clubes nocturnos frecuentados por los marines quedarán solos, pues a nadie le gusta estar en un lugar que es casi una base estadounidense”, afirmó.

El acuerdo marítimo entre Canberra y Washington hace que el puerto de Fremantle se convierta en los hechos en una base militar estadounidense.

El convenio permite a Washington usar con mayor libertad las instalaciones marítimas australianas y reduce los obstáculos para el envío de efectivos, según un comunicado del Departamento de Defensa de Australia.

Entre los planes de Washington está el despliegue de miles de soldados en todo el occidente australiano y la utilización de Fremantle como un punto estratégico.

”El acuerdo marítimo es una muestra de apoyo de Australia a su principal aliado y amigo”, dijo el ministro de Defensa, Robert Hill.

El primer ministro de la provincia de Australia Occidental, Geoff Gallop, rechazó de plano que la presencia del USS Abraham Lincoln convirtiera a la zona en un blanco de atentados terroristas.

”Esa es una suposición absurda. Tenemos una conexión de inteligencia y de defensa con Estados Unidos y ese es nuestro interés nacional. Lo único que traerá al estado de Australia Occidental son beneficios económicos”, dijo Gallop a periodistas.

Informes de prensa señalan que los marinos del USS Abraham Lincoln, en su última visita de seis días, gastaron en Australia unos 1,7 millones de dólares diarios.

Pero Annie Irvine, de la Asociación Médica para la Prevención de la Guerra, discrepa de Gallop.

”El gobierno estadual sólo se preocupa por los dólares de los turistas, pero vende así la seguridad de nuestras instalaciones y nos acerca peligrosamente a la posible guerra contra Iraq”, dijo Irvine.

”No hay duda de que los marinos gastarán mucho dinero, pero nuestra cada vez más cercana alineación con la política exterior de Estados Unidos también hará que otros turistas se alejen ante los riesgos de seguridad”, subrayó.

”Las autoridades de centros turísticos importantes, como el Casino Braswood, están preocupadas. El aeropuerto de Perth podría ser otro blanco. Todo esto es malo para el turismo y para la seguridad pública”, añadió Irvine.

Por su parte, ambientalistas temen que el acuerdo entre Canberra y Washington permita que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos contaminen las costas australianas.

El Centro Ambiental de Australia Occidental expresó preocupación luego de que el gobierno estadounidense dijera estar interesado en utilizar varias zonas del estado australiano para realizar prácticas militares con aviones, barcos y soldados.

”La marina de guerra estadounidense ya no tiene zonas en su propio país para realizar bombardeos marítimos o en la costa, y por eso pone sus ojos en nuestro saludable y rico ambiente para realizar ensayos militares”, señaló el Centro en un comunicado.

El Departamento de Defensa estadounidense admitió en 1999 que había problemas ambientales en sus bases militares de España, Gran Bretaña, Groenlandia, Islandia, Italia, Japón y Panamá.

En Puerto Rico, estado libre asociado de Estados Unidos, ambientalistas luchan desde hace años para poner fin a los ensayos militares en la isla de Vieques.

La marina de guerra estadounidense admitió haber realizado ejercicios militares en Vieques con uranio y napalm en 1993.

Un estudio preliminar descubrió que la salud física y mental de los residentes de Vieques es significativamente peor que la del resto de los puertorriqueños.

En Corea del Sur, dos bases militares estadounidenses lanzan aguas contaminadas a los ríos cercanos, una práctica que sería penada en Estados Unidos. (

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