/BOLETIN-DD HH/ CHINA: Falun Gong vive y lucha

La transmisión en China de un mensaje grabado por el exiliado líder del movimiento espiritual Falun Gong, mediante intercepción de la televisión estatal, mostró que ese grupo ilegalizado en 1999 aún puede desafiar al gobierno.

El mensaje de Li Hongzhi, residente en Estados Unidos, fue emitido durante 50 minutos el martes pasado por la noche en Changchun, en la nororiental provincia de Jilin, cuando el público se disponía a ver la transmisión directa del informe anual al parlamento del primer ministro Zhu Rongji.

En unos 300.000 hogares se pudo ver a Li, un ex funcionario administrativo obligado a abandonar el país a mediados de los años 90, protestar contra la represión del movimiento y acusar a Beijing de fraguar el año pasado la autoinmolación de supuestos integrantes de Falun Gong en la plaza Tiananmen de Beijing.

La masiva campaña gubernamental de propaganda contra Li y sus seguidores describe a Falun Gong como un culto malvado que causa la disolución de las familias y destruye las vidas de los jóvenes.

Esa campaña ganó mucha credibilidad en la sociedad en enero de 2001, cuando cinco presuntos integrantes de Falun Gong se prendieron fuego en Tiananmen, y dos de ellos, una niña de 12 años de edad y su madre, murieron debido a graves quemaduras.

Medios de comunicación estatales explotaron el incidente para reafirmar durante meses que esas muertes mostraban el pernicioso efecto de Falun Gong en la sociedad, y muchos observadores pensaron que el gobierno había ganado la partida contra ese movimiento, al volcar a la opinión pública en su contra.

El grupo alegó desde entonces que las personas que se prendieron fuego no lo integraban, y ahora parece que decidió un repliegue táctico, a la espera de una oportunidad adecuada para volver a la ofensiva.

Funcionarios locales indicaron que fueron arrestadas tres personas sospechosas de haber participado en la intercepción del programa de televisión, pero las autoridades nacionales no han brindado información sobre el incidente.

Changchun es la ciudad natal de Li y tiene 1,3 millones de habitantes, entre los cuales Falun Gong afirma que cuenta con miles de seguidores clandestinos.

La tenaz resistencia del Falun Gong a una sostenida e intensa campaña gubernamental en su contra es un dato nuevo en la sociedad china contemporánea.

En la última década, el gobernante Partido Comunista logró aislar y presentar como instrumentos de agresión extranjera a otras organizaciones disidentes, como las de activistas por la democratización o partidarios del tibetano Dalai Lama.

Esa estrategia no ha dado el mismo resultado en el caso de Falun Gong, que mantiene sólidas bases en la sociedad y entre cuyos seguidores clandestinos hay desde simples trabajadores a altos funcionarios del gobierno según el grupo.

El movimiento asegura haber logrado de 70 a 100 millones de seguidores en el mundo, con sus ejercicios de meditación similares a los del yoga y una doctrina que mezcla ideas budistas y taoístas.

El aprovechamiento de las posibilidades que brinda Internet, la red mundial de computadoras, ha permitido a la bien organizada red internacional de Falun Gong mantener contacto con sus integrantes chinos, mediante mensajes cifrados de correo electrónico y otras formas de comunicación.

El mes pasado, 40 miembros de Falun Gong provenientes de países occidentales fueron golpeados y arrestados por fuerzas de seguridad en Tiananmen cuando intentaron manifestarse con carteles contra la ilegalización del grupo.

Mientras se realizaba la intercepción en Jilin, otros siete integrantes extranjeros de Falun Gong fueron arrestados por el mismo motivo y en la misma plaza.

El presidente Jiang Zemin ilegalizó en 1999 a Falun Gong luego de que unos 10.000 seguidores de Li se manifestaron ante la oficinas del gobierno en la capital, para pedir el reconocimiento oficial del movimiento.

En China, las actividades públicas religiosas y espirituales sólo son legales si las organizan grupos reconocidos en forma expresa por el gobierno.

Activistas de Falun Gong aseguran que desde 1999 decenas de miles de seguidores del grupo han sido arrestados, y muchos de ellos encarcelados, y que 1.600 han muerto en prisión.

Las autoridades sostienen a su vez que las prácticas impulsadas por Falun Gong han causado la muerte de 1.900 integrantes de ese grupo.

El mes pasado, una organización no gubernamental estadounidense dedicada a defender la libertad de culto divulgó ocho presuntos documentos reservados del gobierno chino, que habrían sido redactados de abrill de 1999 a octubre de 2001 para orientar duras «medidas de fuerza» contra Falun Gong.

Esos documentos mostrarían que Beijing considera al movimiento una amenaza más peligrosa que la de activistas por la democratización y los derechos humanos, y lo afronta como si se tratara de una organización subversiva que busca derrocar al gobierno comunista con apoyo de fuerzas extranjeras.

Falun Gong ha reiterado que no pretende actuar de ninguna forma contra el Partido Comunista o el gobierno, pero es probable que la transmisión ilegal del mensaje de Li haya contribuido poco a que las autoridades acepten esa tesis. (FIN/IPS/tra-eng/ab/js/ip hd/02

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe