(Arte y Cultura) CINE-INDIA: A la conquista de Gran Bretaña

La estrella del cine indio Amitabh Bachchan desveló su figura en el museo de cera Madame Tussaud a comienzos de este mes, en lo que constituyó otro paso del cine de India en Gran Bretaña.

«Esto no es sólo un tributo a mi persona, sino al cine de mi país», dijo Bachchan.

Los números hablan. India produce dos películas por día. Muchas se ruedan en el sur, pero las más populares proceden de la ciudad occidental de Mumbay (ex Bombay), o Bollywood.

El auge de la cinematografía india en Gran Bretaña es una muestra del poder económico de los dos millones de personas originarias del sur de Asia que viven en este país y que se visten con su mejor ropa para concurrir al cine.

Los británicos nativos aún no se dejan ver por las boleterías, pero son pocos los que nunca oyeron hablar de Bollywood. Algunos indios sueñan que el cine de su país puede hacerle al Royal Shakespeare Company lo que el pollo «tikka masala» hizo al pescado con papas fritas en materia de gastronomía callejera.

El cine de India es, hace muchas generaciones, el principal entretenimiento de los 1.000 millones de habitantes del país y para cientos de millones más del sur de Asia, Asia oriental y Africa.

Se trata de una cinematografía de fantasía que proyecta sueños románticos arquetípicos. El chico conoce a la chica, el bien derrota al mal, la tradición prevalece sobre el cambio y el amor conduce al matrimonio (y al dinero).

Gran Bretaña descubrió el cine de Bollywood tres años atrás, cuando la película «Dil Se» fue un éxito de taquilla. Ahora, «Mohabbatein», una producción protagonizada por Bachchan, es una de las 10 más vistas, al igual que «Taal», estrenada en 24 salas de toda Gran Bretaña.

A tal punto llega la popularidad de Bollywood en Gran Bretaña que el equivalente de los premios Oscar de India este año en una sala de Londres, el Millenium Dome.

Es que la dimensión de las comunidades de inmigrantes del sur de Asia en Gran Bretaña las convierte en una potencia en materia de distribución cinematográfica.

La diferencia cambiaria entre libras y rupias influye para que las compañías distribuidoras indias miren al extranjero. «Un distribuidor obtiene por cada boleto vendido fuera de India mucho más de lo que obtiene por cada boleto en India», dijo a IPS Yash Chopra, uno de los principales productores de Bollywood.

Un boleto en Gran Bretaña a ocho libras (12 dólares) se convierte a 550 rupias, cien veces el valor del boleto en India.

«Eso significa divisas, y ganancias en divisas para las estrellas. Todos quieren eso», dijo a IPS Harish Patel, asesor de productores de Bollywood en Londres.

Laxmi Mittal, el más rico de los asiáticos que residen en Gran Bretaña, y el ministro de Asuntos Europeos británico, Keith Vaz (él también de origen indio), asistieron al preestreno del filme «Yaadein».

Estos espectadores calificados convierten a Bollywood en un cine para atender, si bien aún no en un cine para apreciar a los ojos de los británicos nativos.

Así, la audiencia del cine indio es asiática, pero su impacto va más allá del circuito asiático. La Autoridad Turística Británica envió equipos para convencer a los productores de Bollywood a rodar películas en este país.

Plas Newydd, una mansión del siglo XVIII en Gales del Norte propiedad del marqués de Anglesey, se convirtió a mediados de año en un set de filmación para la compañía New Punjab Tours, que rodó allí escenas de una película con cuatro estrellas y 30 técnicos.

Del mismo modo, varios productores eligieron Escocia para rodar parte de sus películas, caracterizadas también por incluir escenas con escenarios extranjeros característicos.

De ese modo, más de 1.000 actores y técnicos indios viajaron este año a Gran Bretaña, y dieron trabajo así a algunos británicos. Tal vez Bollywood llegue al rescate de la industria cinematográfica británica, dominada por la producción a gran escala de Hollywood.

India podría, incluso, sustituir a las productoras estadounidenses que retiraron algunos proyectos cuyo rodaje en Gran Bretaña estaba previsto para los próximos meses, como dos filmes de la serie «Star Wars» («La guerra de las galaxias») y una de «Mission: Impossible» («Misión imposible»).

La exhibición también es buen negocio. Un complejo abierto en Birmingham en julio, Warner Village, reserva seis de sus 30 salas a la exibición de filmes indios. Cuatro salas en el complejo de Feltham, en el oeste de Londres, también están consagradas a Bollywood.

El más exitoso de los autores británicos de teatro, Andrew Lloyd Weber, se asoció con el compositor indio A. R. Rahman para componer un musical. A partir de ahora, cualquier cosa puede suceder. (FIN/IPS/tra-eng/ss/sm/mj/cr/00

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe