RUSIA: Atentado en plaza Pushkin acerca la guerra a Moscú

El terrorismo en Rusia ya no se limita a la república separatista de Chechenia, sino que alcanza a la propia capital, donde un atentado con bomba provocó la muerte de siete personas e hirió a otras 53.

La explosión de la bomba el martes en un pasaje subterráneo de la plaza Pushkin, en el centro de Moscú, recordó a los rusos que este país todavía está en guerra y que la estabilidad política sigue siendo un sueño lejano.

La televisión no deja de emitir imágenes de cuerpos sangrantes, con la ropa desgarrada, y humo negro que sale del corredor subterráneo.

El pasaje, donde convergen tres líneas de trenes sobre la calle Tverskaya, está siempre flanqueado de quioscos que venden flores, cosméticos, libros y regalos. Es uno de los lugares de compra y encuentro más populares de la ciudad.

El alcalde de Moscú, Yury Luzhkov, llegó a la escena del atentado una hora después de la explosión, exhortó a los moscovitas a estar atentos e inmediatamente manifestó su convicción de que se trataba de un ataque terrorista.

Mientras, el ministro del Interior Vladimir Rushailo ordenó a la policía reforzar la seguridad en las estaciones de tren, otros lugares muy concurridos y zonas residenciales.

Las autoridades policiales planean revisar los 30.000 bloques de apartamentos de Moscú como medida preventiva. El gobierno también reforzará las medidas de seguridad en centrales nucleares, depósitos de petróleo y otros sitios sensibles de todo el país.

"Los moscovitas deben darse cuenta de que viven en la capital de un país en guerra", advirtió el vicealcalde Alexander Muzykantsky por el canal de televisión ORT.

Los residentes de la capital están muy preocupados porque, hace exactamente un año, ocurrió una pequeña detonación y luego una serie de explosiones mucho más poderosas que causaron la muerte a cientos de personas.

Vladimir Pronichev, subdirector del Servicio de Seguridad Federal (SSF), atribuyó el atentado a "bandidos y terroristas", términos usados a menudo en referencia a los rebeldes chechenos, aunque ningún funcionario los acusó directamente.

La policía de Moscú distribuyó retratos de dos sospechosos, uno de ellos descripto como "de apariencia claramente caucásica", en base a declaraciones de testigos presenciales.

Así mismo, el SSF detuvo a dos jóvenes, uno checheno y otro de la etnia avar, de Daguestán. La región norcaucásica, en el sur de Rusia, incluye a Chechenia y a la vecina Daguestán.

Esta semana, la policía había confiscado explosivos en Moscú y Ryazán que el Ministerio del Interior consideró destinados a actos terroristas de rebeldes chechenos.

El director del SSF, Nikolai Patrushev, anunció este miércoles el comienzo de una investigación penal y calificó la explosión como un ataque terrorista. Patrushev estaba de vacaciones y regresó urgentemente a Moscú.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos advirtieron que, aunque el gobierno tiene una preocupación legítima por el terrorismo, no debe echar la culpa a toda la nación chechena.

Los discursos antichechenos son extremadamente peligrosos para Rusia, donde conviven 150 comunidades grandes y pequeñas, previno Jabrail Gakayev, presidente de la Unión de Organizaciones y Comunidades Chechenas de Rusia.

Unos 500.000 chechenos viven en Rusia fuera de Chechenia, y 95 por ciento de ellos están contra el terrorismo, dijo Gakayev a IPS.

Shamil Beno, el representante en Moscú del líder checheno Akhmad Kadyrov, instó este miércoles a las autoridades a no incitar el odio étnico acusando públicamente a los chechenos de la explosión.

Beno exhortó a las autoridades a abstenerse de declaraciones infundadas y a esperar los resultados de la investigación sobre la tragedia.

El presidente Vladimir Putin ordenó crear una comisión especial para investigar el hecho. "Los terroristas no tienen nacionalidad y no debemos acusar a todo pueblo checheno", dijo a periodistas en el Kremlin este miércoles.

El atentado se produjo dos días después que las fuerzas de seguridad rusas fueran advertidas de posibles ataques de separatistas chechenos, al cumplirse el aniversario de la reconquista de Grozny, la capital de Chechenia, ocurrida el 6 de agosto de 1996.

En el verano de 1996 Moscú también fue el objetivo de ataques terroristas, una antesala de la existosa ofensiva chechena que vendría después.

En junio de 1999, un pequeño artefacto explotó en el supermercado Manezh, matando a una persona. En septiembre dos cuadras de edificios en Moscú y una en la sureña localidad de Volgodonsk fueron destruidas por poderosas explosiones que mataron a unas 300 personas.

Sin embargo, a pesar de varios arrestos, los atentados de septiembre de 1999 aún no han sido resueltos y ningún sospechos ha sido llevado ante la justicia.

Putin, entonces primer ministro, acusó a los separatistas chechenos de las explosiones y lanzó una ofensiva militar contra los rebeldes en la provincia. Putin fue elegido presidente el 26 de marzo, principalmente gracias a la popularidad que se granjeó con su firme actitud ante los rebeldes.

Por tanto, después de la acción terrorista perpetrada en Moscú, la afirmación de las autoridades rusas de que el país goza de estabilidad política no sonó bien. (FIN/IPS/sb/sm/mlm-rp/ip/00

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