Un contingente de mil soldados libaneses se instaló hoy en el sur de Líbano para reafirmar la soberanía en la región del país liberada hace dos meses tras 18 años de ocupación de Israel.
El convoy de 20 vehículos se estableció en las localidades de Marjeyoun y Bint Jbeil, en el este y el oeste de la región. La fuerza la integran 500 agentes de seguridad, 250 policías militares y 250 efectivos antidisturbios del ejército.
La fuerza a la orden del ministro del Interior Michel Murr tiene el deber de proteger a la población del sur, aunque otros creen que el gobierno procura hacer acto de presencia en la frontera con Israel.
Las primeras horas de los soldados en el sur se dedicaron a comprar víveres, tomar el desayuno e instalarse en sus alojamientos.
A las 11:00, una decena de vehículos salió de Marjeyoun, pasó por varias aldeas y luego patrulló la zona a lo largo de la frontera con Israel. Marjeyoun era la antigua sede del Ejército del Sur de Líbano (ESL), la fuerza colaboradora de los ocupantes israelíes.
Los soldados señalaban con interés hacia Metulla, una comunidad israelí que puede verse desde la carretera libanesa. Luego condujeron por Kfar Kila, a unos metros de la cerca que marca la frontera. Del otro lado un soldado israelí observaba desde su puesto.
En Qlayaa, una mujer arrojó arroz a los soldados que pasaban, dándoles la bienvenida después de 18 años de ausencia. Pero la recepción fue tan tímida como la propia llegada de la fuerza libanesa.
Eso se debe a que "todos los hombres huyeron a Israel o están en la cárcel en Líbano, mientras las mujeres están ocupadas con sus quehaceres diarios", comentó un joven de Kfar Kila.
No obstante, el alivio era evidente en el rostro de los aldeanos que observaban en silencio a la vera del camino.
"Con el debido respeto a todos en la zona, preferimos al ejército. Agradecemos al Hizbollah porque se comportaron muy bien pero su función ya terminó", dijo Rafic Said, maestro de Qlayaa, un pueblo que brindó muchos oficiales cristianos al ESL.
El Hizbollah es el grupo guerrillero libanés que se resistió a la fuerza de ocupación israelí en el sur.
En Kfar Kila, Mustafá Karim también recibió con alegría a los soldados. "Es un día de júbilo, al menos ahora nos sentimos parte del estado, parte del país", dijo.
La comunidad internacional presionó a Líbano para que desplegara al ejército en el sur, luego del retiro israelí, y para que permitiera la instalación de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (Unifil), como lo exige la resolución 425 de la ONU.
El gobierno se habría negado a enviar al ejército al sur hasta tener la seguridad de que no hubiera peligro de enfrentamiento con Israel, algo evitado cuidadosamente a lo largo de los años, según observadores.
Siria también tuvo que ver en el retraso ya que desea mantener cierto grado de inestabilidad en la zona para utilizarla a su provecho. Damasco influyó en la posición oficial libanesa para que no hubiera ningún tipo de despliegue militar hasta que el retiro israelí estuviera plenamente confirmado.
En los últimos 76 días tras el retiro israelí el proceso se retrasó por discrepancias sobre la demarcación de la frontera e impidió la vuelta de Unifil, a pesar de reiterados anncios en ese sentido, hasta el fin de semana pasada.
La fuerza de la ONU asumió 17 posiciones, con un pelotón de 30 hombres en cada uno. La mayoría está junto a la frontera.
"Las posiciones de Unifil son casi inútiles, porque (la ONU) no las eligió. Es como durante los días de las milicias israelíes cuando imponían cuál iba a ser la posición de Unifil", dijo una alta fuente de seguridad en el sur.
"Este no es el tipo de despliegue que Unifil esperaba durante los últimos 22 años. Si los libaneses quieren observadores en la frontera, pueden reforzar el Grupo de Observadores de la ONU y Unifil podría retirarse", agregó la fuente, frustrado ante la falta de firmeza del gobierno.
El despliegue de Unifil fue elogiado en Israel, pero luego criticado por su falta de eficacia. A pesar del fuerte deseo de Unifil de cumplir con su misión, tiene muy pocos medios para hacerlo.
"No cumplen su misión de restaurar la seguridad y el orden en esta zona", declaró Ephraim Sneh, subsecretario de defensa israelí tras visitar la zona fronteriza en Israel.
"Alguien debe detener (la violencia en la frontera). Podría convertirse en violencia mayor", agregó, luego de que tres libaneses fueron heridos por balas israelíes que respondían a piedras arrojadas desde Kfar Kila esta semana. (FIN/IPS/tra-en/kg/sm/aq/ip/00


