Los cortes de electricidad programados que han atormentado a la población de Cuba desde comienzos de los años 90 podrían cesar en septiembre, pero expertos independientes dudan de que desaparezcan para siempre.
"A partir del fin de este verano (boreal) no habrá apagones programados, pero es necesario continuar con las medidas de ahorro", advirtió Roberto González Vale, jefe del Programa de Ahorro de Energía en Cuba (PAEC), del Ministerio de la Industria Básica.
El funcionario aseguró que a partir del 31 de agosto sólo habrá cortes del suministro de energía por fallas o reparaciones de las plantas del sistema nacional de electricidad.
El "milagro", como empiezan a llamarle algunos cubanos, se deberá a un aumento de siete por ciento de la capacidad de generación, resultado de un proceso de inversión para la modernización de las instalaciones.
En el primer semestre del año los días con apagón fueron 51, y habían sido 140 en el mismo período de 1997, señaló González.
La cifra es insignificante si se compara con las de los primeros años de la crisis de los años 90, resultado de la combinación de los efectos del bloqueo de Estados Unidos, la desaparición del llamado bloque socialista y errores de la política económica cubana.
Sin embargo, la noticia fue recibida con reserva por expertos cubanos que no comparten las previsiones de las autoridades y piensan que en los próximos meses la situación económica empeorará, or lo cual consideran posible que la frecuencia de los apagones aumente.
El rumor insistente en las calles es que a partir de septiembre habrá más apagones, cierre de fábricas y reducción de las cuotas de combustible asignadas a organismos y trabajadores de algunos sectores del Estado.
"Cuando el río suena, piedras trae", dijo un hombre de 42 años, dueño de un taxi privado.
Las dudas crecieron en los últimos meses, mientras se desarrollaba una campaña gubernamental por el retorno del niño náufrago cubano Elián González, quien fue retenido en Estados Unidos hasta el 28 de junio, desde su rescate en el mar el 25 de noviembre.
La campaña incluyó manifestaciones masivas en toda la isla, y los especialistas afirman que requirió grandes gastos de combustible, energía y otros recursos escasos en un país en crisis.
La mitad de la generación de energía eléctrica se realiza a partir de materia prima nacional, pero Cuba paga 1,3 millones de dólares por día para comprar combustible a la cotización actual.
El vicepresidente Carlos Lage reveló el jueves, durante una entrevista para la televisión estatal, que en los primeros seis meses de este año el gasto adicional del gobierno causado por el aumento de los precios del petróleo llegó a 500 millones de dólares.
Lage aseguró, sin embargo, que la economía mantiene su tendencia a la recuperación, y que el producto interno bruto creció 7,7 por ciento en el primer semestre de este año.
Entre los avances positivos de los últimos cinco años, mencionó el hecho de que los apagones hayan pasado a ser "ocasionales", el aumento de la venta de alimentos a la población por parte del Estado y la disminución de los precios.
En el período 1995-2000, un millón de personas accedieron a servicios de agua potable, 50.000 familias se beneficiaron con instalaciones de gas para cocinar y se instalaron 60.000 nuevos teléfonos por año, añadió.
"La política parece estar dirigida a afectar lo menos posible a la población", dijo a IPS un economista que no quiso ser identificado.
Los cortes de electricidad programados se convirtieron en la primera mitad de la década de los 90 en verdaderos generadores de tensión entre los más de 11 millones de habitantes de la isla.
La prensa informaba el programa de apagones en cada municipio, que llegaron a durar 12 horas del día.
"Había que comprar el periódico para ver cuándo ibas a tener luz. En lugar de apagones había 'alumbrones"', comentó Yunisleisis Pérez, una ingeniera de 28 años que dice no querer recordar las noches que pasó "sentada en la calle, esperando la luz".
En los meses de verano, cuando "tocaba apagón nocturno, la gente salía con colchones para la calle o se iba hasta la orilla del mar a pasar la noche, porque no hay quien soporte el calor sin un ventilador", explicó.
La situación empezó a mejorar en La Habana a partir de 1995, aunque expertos locales indicaron que la capital, con más de 2 millones de habitantes, no puede tomarse como referencia de lo ocurrido en el resto del país.
"La Habana está priorizada, eso lo sabemos todos. Allá podrá no irse la luz, pero aquí la siguen quitando a menudo", dijo en entrevista telefónica una vecina de Gibara, en el municipio de Holguín, a unos 700 kilómetros de la capital. (FIN/IPS/da/mp/en ip/00


