El general Bashar el Assad anunció hoy, luego de prestar juramento como nuevo presidente de Siria, que su gobierno impulsará reformas económicas aprobadas por su padre, el fallecido presidente Hafez el Assad, que aún no han sido implementadas.
Bashar, de 34 años, asumió la Presidencia en la mañana de este lunes, ante los 250 integrantes de la Asamblea del Pueblo (parlamento) y en una ceremonia transmitida directamente por la televisión.
"Debemos avanzar hacia la reforma de la economía mediante la modernización de leyes y la eliminación de obstáculos que impiden el flujo de inversiones", dijo el presidente.
"El sector privado debe ser reactivado" y "debemos asegurar la competitividad del sector público en los mercados extranjeros", afirmó.
Como preludio de su investidura, varias propuestas fueron lanzadas la semana pasada, comenzado por la apertura del sector financieron al ingreso de bancos libaneses.
No hay bancos privados en Siria, donde los depósitos sumaron el año último 5.500 millones de dólares, para una población de 17 millones de personas, frente a 30.000 millones en Líbano, que tiene unos cuatro millones de habitantes.
Un consorcio de Arabia Saudita anunció el sábado la creación en Damasco de un fondo de inversiones de 100 millones de dólares para financiar proyectos de desarrollo, especialmente en las áreas de turismo y de la banca.
El grupo saudí explicó haber tomado su decisión a la vista del mejoramiento de las condiciones para las inversiones árabes y extranjeras. La creación del fondo fue posible gracias a una ley de promoción de las inversiones extranjeras promulgada en 1991.
La implemtación de la ley no se completó y sólo algunas compañías extranjeras se instalaron en Siria desde entonces. Pero en abril fue reformada, para aumentar las exoneraciones impositivas que contemplaba y ampliar la libertad de uso de moneda extranjera.
La economía de Siria, controlada por el estado, está maniatada por la burocracia, la corrupción y la ineficiencia. El ingreso promedio por habitante es de 900 dólares por año, frente a 3.000 en Líbano y 6.900 de Arabia Saudita.
La red de computadoras Internet es una novedad en Siria sólo accesible para un selecto grupo de 12.000 personas, y los teléfonos móviles están prohibidos.
Pero Bashar ha manifestado interés personal en introducir Internet en su país y hace algunos meses declaró que la información debería estar abierta a todos.
El presidente también se refirió este lunes al objetivo de la paz con Israel, calificándolo, como lo hiciera su padre, de "elección estratégica".
"Quiséramos destacar aquí que tenemos urgencia por alcanzar la paz, pero no por entregar ningún centímetro de nuestro territorio. Tampoco aceptaremos que nuestra soberanía sea afectada", advirtió.
Las conversaciones de paz con Israel serán seguramente el mayor desafío de Bashar, que no está dispuesto a admitir ningún acuerdo que lo obligue a desistir de los principios defendidos por su padre.
Hafez el Assad, que gobernó durante 30 años, exigió a Israel la devolución sin condiciones de los altos de Golán, una zona fronteriza siria que el ejército israelí mantiene ocupada desde 1967.
Bashar, el presidente más joven de la historia de Siria, llegó al poder después de una serie de reformas legislativas para legitimar su condición de sucesor de su padre.
Más de 97 por ciento de los 9,4 millones de personas que participaron en el referéndum del 10 de este mes dieron su aprobación a la elección de Bashar, único candidato.
Líbano confía en beneficiarse de los cambios aguardados en Siria. El ejército sirio mantiene una fuerza de 30.000 soldados en Líbano y quienes se oponen a esa presencia militar la señalan como factor de desequilibrio de las relaciones bilaterales.
Hay miles de inmigrantes irregulares sirios en Líbano y la producción de Siria ingresa sin el pago de aranceles aduaneros.
Pero la principal crítica se refiere a la intervención de Siria en los asuntos internos de Líbano, donde ninguna decisión se toma al parecer sin consultar a Damasco.
Líbano fue en los dos últimos años el campo de entrenamiento político de Bashar, un periodo en que la tutela de Siria aumentó de modo considerable.
Pero Bashar aseguró al diario árabe Al Sharq al Awsat, publicado en Londres, que Siria no promueve a ningún candidato para las elecciones legislativas que en agosto se realizarán en Líbano y que este país no es un protectorado de Damasco.
Estas afirmaciones serán puestas a prueba en las elecciones y al momento de integrarse el nuevo gobierno libanés. (FIN/IPS/tra- en/kg/sm/ff/ip/00


