ESPAÑA: El PSOE inicia su renovación, con incógnitas

El opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) inicia su renovación tras celebrar un Congreso General este fin de semana, con caras nuevas en su dirección e incógnitas sobre la profundidad y permanencia del cambio.

Este lunes asumió su cargo el nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, 39 años de edad, 21 de militancia en el PSOE y 15 como diputado por ese partido.

Aunque fue elegido en la noche del sábado con sólo el 41,7 por ciento de los votos de los 998 delegados, horas después logró que su Comisión Ejecutiva fuera aprobada con 90 por ciento.

En la nueva Comisión Ejecutiva, integrada por 25 personas, los puestos más importantes serán desempeñados por jóvenes o por dirigentes hasta ahora desconocidos por el gran público que, en conjunto, tienen un promedio de edad de 43 años.

"Estrella" de la juventud en esa Ejecutiva es Leire Pajín, 23 años, la diputada más joven del Parlamento, quien tendrá a su cargo la Secretaría de Organizaciones No Gubernamentales y Movimientos Sociales.

Rodríguez Zapatero logró vencer a los otros tres candidatos a la Secretaría General tras desmarcarse de manera imprevista, en la noche del sábado, del que hasta entonces aparecía como su "padrino", el ex secretario general y ex presidente del gobierno Felipe González.

Quizás por eso, el periodista Fernando López Agudín, quien fue jefe de prensa del último ministro del Interior de González, dijo este lunes que los enemigos de los que se deberá cuidar Rodríguez Zapatero "no se encuentran delante, sino detrás", entre los "dinosaurios" de su propio partido.

La larga crisis del PSOE comenzó en 1996, cuando González anunció de manera imprevista, horas antes de terminar un congreso extraordinario, que no se presentaría a la reelección como secretario general e impuso a Joaquín Almunia como su reemplazante.

Sobre lo que pasó desde entonces los delegados se pronunciaron en el documento aprobado este fin de semana: "Nada ha habido en estos cuatro años que haya provocado en el electorado el deseo de cambio político", para arrebatar el gobierno al centroderechista Partido Popular.

Esos años se caracterizaron por "La notable pérdida de confianza del electorado en nuestra actuación, la imagen de división y descoordinación orgánica, nuestra incapacidad para ilusionar y movilizar a los electores", según el documento.

Rodríguez Zapatero llega a la Secretaría General, que puede ser la antesala del liderazgo o, como ocurrió con su antecesor, Almunia, a depender de "Dios" o "number one", como se conoce a González entre los altos dirigentes de su partido.

Si consolidara su liderazgo tendría todas las posibilidades de ser el próximo cabeza de lista del partido y, por lo tanto, el candidato a presidir el gobierno de España. Por el contrario, si permite a González manejar la dirección partidaria tras bambalinas, tendrá "a los enemigos detrás", como dijo Agudín.

Por lo pronto, el nuevo secretario general y el de organización, el gallego José Blanco, comenzaron por establecer nuevas relaciones con los empleados de la sede central de su partido.

En la mañana de este lunes, tras hacerse cargo de sus puestos, se fueron a desayunar junto a los empleados a la cafetería instalada en la sede, algo que nunca hicieron sus antecesores, quienes "mantenían las distancias".

Entre los puntos a favor de los nuevos, está la imagen de Rodríguez Zapatero, bien visto por los medios de comunicación, de buen ver y mejor hablar y capaz de recitar un discurso sin leerlo, a diferencia de la mayoría de los políticos españoles.

También el 90 por ciento de los votos con que fue elegida la Comisión Ejecutiva y el compromiso de los tres derrotados, José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez, de apoyarlo. Sólo Fernández, perteneciente al ala izquierda socialista, puso alguna condición: que vigilaría el comportamiento ideológico del nuevo secretario general.

Las incógnitas sin revelar, además de determinar el papel que jugará o dejará de jugar González, se refieren a si la renovación iniciada en el Congreso se trasladará a las organizaciones provinciales y regionales del PSOE.Y si se abrirán las puertas para la participación de sus bases.

El tiempo para medirlo no pasará de un año, porque la nueva dirección recibió del Congreso el mandato de convocar a una conferencia de organización para 2001, reunión que se diferencia de un Congreso en que no se eligen autoridades. Esa conferencia dará la pauta de si la renovación se ha producido, o si el PSOE continuará en crisis. (FIN/IPS/td/ff/ip/00

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