Los jóvenes de Perú están ahora en mayor riesgo de consumir drogas, debido a un conjunto de nuevos factores políticos, sociales y culturales, señalan los especialistas Alejandro Vassilaqui, Milton Rojas y Marta Rondón.
Algunos de estos factores afectan en especial a las mujeres, según informes difundidos en el seminario "Mujer y Drogas", organizado por el Ministerio de Promoción de la Mujer y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que concluirá el 22 de este mes.
Vassilaqui, director ejecutivo de la organización no gubernamental "Cedro", informó que el consumo de drogas creció casi 10 por ciento entre los adultos jóvenes en los últimos cuatro años, pero se duplicó en las mujeres, que ahora se encuentran en una proporción de dos a 10 respecto de los varones.
Aunque es difícil determinar el número exacto de consumidores, porque se trata de una actividad ilegal y estigmatizada, el incremento de la cantidad de intervenciones policiales contra traficantes callejeros permite acercar datos.
Estadísticas oficiales indican que la policía realizó 11.000 intervenciones en 1999, en las que fueron detenidas casi 5.000 personas acusadas de consumo y comercio de estupefacientes en pequeña escala.
Vassilaqui precisó que en Lima se comercializa entre 70 y 80 por ciento de las drogas ilícitas consumidas en el país.
Comentó, además, que el aumento del consumo preocupa en especial, "porque lamentablemente coincide con otros resultados positivos en la lucha contra el narcotráfico".
"Entre los factores de expansión del consumo de drogas figura, pardójicamente, el éxito del gobierno en la represión de la exportación de cocaína, ya que los traficantes intensificaron el comercio en el mercado local", señaló.
"El esfuerzo hecho por Perú para combatir el narcotráfico es inigualable respecto de cualquier otro país, pues se ha reducido la producción de coca de 115.000 hectáreas en 1995 a 38.000 en 1999, un resultado comprobado por la observación satelital que hace Estados Unidos", explicó Vassilaqui.
Sin embargo, el experto advirtió que "parte del precio a pagar por ese esfuerzo fue la expansión del consumo interno, proceso que la comunidad mundial debería tomar en cuenta para aumentar la asistencia a los programas nacionales de prevención y reducción de la adicción".
Por su parte, el psicólogo Milton Rojas, investigador principal de Cedro, dijo que los estudios sobre los factores de riesgo para el inicio en el consumo de drogas en Perú revelan nuevos factores culturales, que se agregan a esa mayor oferta y menores precios de la pasta básica de cocaína.
"Hay un sector social, en especial adolescentes de los estratos medios y alto, que experimenta con peligrosas sustancias que antes no se usaban en Perú, como el LSD (ácido lisérgico) y la droga denominada éxtasis", afirmó.
Entre los factores sociales que predisponen a iniciarse en el consumo de algún tipo de narcóticos se señala la disfunción familiar, "que repercute en la pérdida de valores, mal uso del tiempo libre y falta de control paternal sobre el tipo de gente que frecuentan sus hijos".
La psiquiatra Marta Rondón, presidenta de la Asociación Peruana de Salud Mental de la Mujer, destacó que entre los factores de riesgo en el sector femenino también están el abuso y la violencia sexual física y psicológica.
Rondón mencionó un nuevo factor cultural en el incremento del consumo de drogas entre las mujeres, como son las dietas para adelgazar.
Las últimas "investigaciones han demostrado que la presión hacia la delgadez de la figura femenina es un factor de incremento de consumo de drogas que no se había tomado en cuenta hasta ahora", señaló.
"Si bien en la anorexia y bulimia hay factores de predisposición genética, se ha encontrado que algunas chicas anoréxicas han comenzado a recurrir al consumo de cocaína para reducir la sensación de hambre", expresó.
"Ante un problema multifactorial y multicausal que involucra al individuo, pero también a la sociedad, distorsionando la ética y los valores, se debe encarar un trabajo multisectorial y en equipo para adoptar una estrategia social adecuada", comentó Rondón.
Por su parte, el psicólogo Eduardo Haro indicó que "las personas que abusan de las drogas han ingresado a nuestra cultura y sociedad formal".
Aunque los adictos "son percibidos como marginales y disfuncionales, en la sociedad encontramos dos actitudes: un sector que muestra pasividad-permisividad y otro que los rechaza en forma agresiva".
"Por lo general, en ninguno de los casos se observa un cuestionamiento al fenómeno social que permita considerar una estrategia de abordaje, basado en redes sociales de prevención comunitaria y familiar", agregó. (FIN/IPS/al/dm/ip he/00


