DESARROLLO-ASIA: Región busca voz propia en cumbre del G-8

Los países de Asia esperan esta semana hacer escuchar su voz en la cumbre del G-8, en Japón, y sus aspiraciones son alentadas por Tokio, que planea expresar visiones distintas a las de potencias occidentales.

Japón, por su parte, espera aumentar su perfil político en el ámbito internacional y transformarse en algo más que el mayor donante del mundo. Aunque este país es un gigante económicamente, en lo político no lo es tanto.

Por esa razón, Japón se esforzó por destacar que el orden del día de la cumbre, que se realizará en su prefectura sureña de Okinawa del 21 al 23, incluirá la bipolarización del mundo en ricos y pobres y temas relacionados, como el alivio de la deuda externa.

Otra prioridad es una arquitectura financiera que también beneficie a las naciones en desarrollo. La cumbre del G-8 (Grupo de los Ocho, integrado por los siete países más industrializados y Rusia) casi coincide con el tercer aniversario del estallido de la crisis financiera de Asia.

En realidad, fue luego de ese estallido que Japón comenzó a hacerse escuchar sobre problemas globales, y entre otras iniciativas, propuso un fondo monetario asiático y exhortó a los países a confiar menos en el dólar y más en el yen para el comercio internacional.

El nombre del ex viceministro de Finanzas de Japón para asuntos internacionales, Eisuke Sakakibara, llegó a considerarse para el puesto de director-gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque sus probabilidades eran nulas.

Para promover en el ámbito nacional la disposición del gobierno japonés a favor del diálogo entre el G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) y el Sur en desarrollo, se organizaron por primera vez conversaciones previas a la cumbre entre ambos grupos.

Las conversaciones serán entre el G-8 y asociaciones de países del Sur como el Movimiento de No Alineados, el Grupo de los 77 (G- 77), la Organización de Unidad Africana (OUA) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Los líderes de esos grupos -Sudáfrica por los No Alineados, Nigeria por el G-77, Argelia por la OUA y Tailandia por UNCTAD- se reunirán el jueves con sus pares del G-8 antes de la cumbre de Okinawa.

"Japón será la única nación asiática presente en la cumbre. También será el país anfitrión, por lo tanto es natural que el gobierno ponga énfasis en una perspectiva asiática. Otros países asiáticos también lo esperan", comentó el analista de asuntos exteriores Yukio Okamoto.

Sin embargo, no todos los países asiáticos están dispuestos a aceptar a Japón como su portavoz.

Japón invitó a China como observador de la cumbre, pero Beijing rechazó la invitación arguyendo que no desea formar parte de un club que se cree capaz de poder tomar decisiones políticas por todo el mundo.

Un funcionario chino señaló que los intereses económicos de Tokio están estrechamente vinculados con los de Estados Unidos y Europa, y que nadie eligió a Japón como "representante de Asia".

No obstante, Japón es exhortado a impulsar con mayor determinación reformas en el sistema financiero para contrarrestar los efectos perjudiciales de la globalización, es decir, el riesgo de la apertura demasiado rápida de mercados y el movimiento transfronterizo de capital.

La crisis asiática se propagó luego de una fuga de capital de las economías afectadas equivalente a 11 por ciento de su producto interno bruto.

Las naciones asiáticas ansían que se establezca un mecanismo que algunos denominan "un sistema financiero cooperativo para Asia" para prevenir una repetición de la crisis.

La propuesta japonesa de un fondo monetario asiático, en 1997, fue rechazada por Estados Unidos, pero no está muerta.

La iniciativa pasó por varias versiones, la última de ellas un acuerdo sobre permuta financiera de divisas entre los países de Asia oriental, arreglado en la reunión anual del Banco Asiático de Desarrollo, celebrada en mayo en Tailandia.

Participan del acuerdo los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático más Japón, China y Corea del Sur. En la primera semana de este mes, Japón también realizó con Tailandia un acuerdo sobre permuta financiera de divisas.

El ministro japonés de Finanzas Kiichi Miyazawa aclaró que no se trata de una unión monetaria, pero "en determinadas contingencias, nos ayudaríamos mutuamente".

Cualquiera sea su nombre o forma, la idea de una cooperación interasiática rápida es atractiva para muchos países, y algunos lo ven como una ayuda alternativa a la del FMI, cuyos "remedios" para la crisis agravaron la situación en Corea del Sur y Tailandia.

El FMI y Estados Unidos temen que un fondo monetario asiático compita con el FMI y estimule políticas perjudiciales que, a su criterio, causaron la crisis asiática.

Así mismo, se preguntaron de qué manera un fondo encabezado por Japón garantizaría un uso sensato del dinero, y pusieron en duda que países asiáticos puedan controlar las políticas económicas de sus vecinos.

Cualquier fondo asiático precisaría del apoyo del FMI para ser sustentable, ya que está dominado por potencias occidentales, observó Lee Kwan Yew, ministro de Estado de Singapur, en un foro realizado en Tokio el mes pasado.

Además, Lee señaló que el fondo asiático tendría la penosa tarea de prescribir "medicinas amargas" a sus miembros.

"No estoy contra la idea de un fondo monetario asiático, pero si lo tuviéramos, tendríamos que ser muy cuidadosos en cuanto a cuáles serían las condiciones y quién las impondría", advirtió.

Pese a las esperanzas cifradas en Japón, queda por ver qué fortaleza tendrá Tokio como anfitrión de la cumbre.

"Japón debe hacerse oir ante los otros miembros del G-8, y no solo escuchar lo que ellos digan", exhortó el ex primer ministro Yasuhiro Nakasone en declaraciones al diario Yomiuri Shimbun.

Algunos escépticos señalaron que, aunque los ministros de Finanzas del G-7 (sin Rusia) emitieron un documento llamado "Fortaleciendo la arquitectura financiera internacional", no propusieron medidas significativas hasta ahora ni discutieron la idea del fondo asiático.

Japón también impulsa una reforma de la distribución de cuotas y los derechos de votación dentro del FMI, para que representen la creciente influencia económica de Asia. Se prevé que esta semana habrá algún resultado al respecto.

Otros observadores señalaron la novedad de la atención de la cumbre sobre la "brecha digital" entre el Norte y el Sur, pero también advirtieron que otras cuestiones muy importantes, como la tensión entre China y Taiwan, podrían ser pasadas por alto. (FIN/IPS/tra-en/js/mu/mlm/ip-dv/00

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