MEXICO: Gobierno combate fantasma de crisis de fin de periodo

El gobierno de México procura desterrar el fantasma de las recurrentes crisis económicas de fin de periodo, tras varios días de inestabilidad financiera y en medio de la campaña por la Presidencia más reñida de la historia del país.

Las autoridades financieras mexicanas están listas para "cualquier cosa que se tenga que hacer" a fin de mantener en orden los mercados nacionales, advirtió el lunes el secretario de Hacienda, José Angel Gurría.

Ante el factor de volatilidad que representa el clima electoral, a sólo 20 días de los comicios, el Banco de México (central) consideró que el reciente desequilibrio financiero no es preludio de un descalabro mayor de la economía.

El presidente Ernesto Zedillo reiteró su promesa de que "no habrá un retroceso sexenal que frustre nuevamente el esfuerzo y la esperanza de los mexicanos".

El peso recuperó en la última jornada 11,5 centavos, al cerrar a 9,79 por dólar, frenando una semana de volatilidad.

El nerviosismo financiero se generó "en un contexto en el cual la gente está pendiente de lo que dicen los candidatos, pero lo importante es la convicción que comparten los mercados", señaló Gurría.

Por primera vez en el periodo electoral, la moneda y la Bolsa Mexicana de Valores se mostraron vulnerables y comenzaron a reaccionar frente a los discursos de los candidatos.

Francisco Labastida, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el poder desde 1929, y Vicente Fox, del derechista Partido Acción Nacional (PAN), quien se encuentran muy parejos según las encuestas, se acusan mutuamente por la inestabilidad de los mercados.

Labastida, ex gobernador del norteño estado de Sinaloa y ex secretario de Gobernación, aludió la semana pasada al riesgo de que se registraran disturbios luego de las elecciones, y eso fue suficiente para crear inquietud en sectores financieros.

Pero Labastida sólo repitió afirmaciones en el mismo sentido hechas por Fox, ex gobernador del central estado de Guanajuato y ex directivo de la transnacional de refrescos Coca Cola.

Para algunos analistas, la reacción de los mercados puede explicarse por el hecho de que quien gane las elecciones se convertirá en presidente por un margen muy estrecho.

Labastida no se ha referido a eventuales acciones en caso de triunfo de la oposición por una diferencia mínima y pronostica para su partido una victoria limpia y transparente. Pero la inquietud provendría por dudas sobre la actitud que asumirían miembros veteranos del PRI.

El partido gobernante, que no perdió jamás una elección presidencial, desplegó en cada campaña una amplia variedad de recursos que le valieron arrasadores triunfos.

El robo de urnas, la movilización masiva de votantes y las alteraciones del padrón figuran entre las acciones que pudieron ser practicadas en tiempos en que el Instituto Federal Electoral carecía de autonomía.

La histórica "caída" del sistema de cómputo de votos en 1988, cuando ganó la presidencia Carlos Salinas, está fresca en la memoria de los mexicanos, que atribuyen el hecho al secretario de Gobernación de la época Manuel Bartlett, miembro destacado del sector duro del PRI.

El propio Zedillo insiste sobre las millonarias inversiones estatales para dotar al Instituto Federal Electoral de una infraestructura que otorgue credibilidad a los resultados de los comicios y descarte cualquier riesgo de disturbio poselectoral.

Aunque Labastida repite desde hace unos días que los resultados de los comicios deben ser respetados, en amplios sectores de la sociedad existe inquietud sobre la reacción de los llamados "dinosaurios" de la vieja guardia del PRI.

Esa circunstancia estaría siendo percibida con inquietud por los sectores financieros.

Zedillo, quien llegó al poder en medio de la peor crisis económica de las últimas cinco décadas, apuesta a erradicar la amenaza de crisis sobre la base del dinamismo de la economía y la baja inflación, que en mayo fue de 0,37 por ciento.

Según cifras oficiales, este año el monto de las exportaciones mexicanas será de 155.000 millones de dólares, casi el triple que cuando asumió Zedillo, mientras las tasas de crecimiento del país llegaron a ocho por ciento en el primer trimestre del año.

El llamado "error de diciembre" de 1994 tuvo su origen en la privatización de la banca, entregada a quien pagó más sin evaluar la experiencia en el manejo del estratégico sector.

La última gran crisis obedeció también a una indiscriminada concesión de créditos, según los expertos, que reconocen que ahora existen condiciones muy distintas a las de 1994, y eso podría atenuar algún desajuste de la economía.

México posee una economía menos vulnerable, con reservas internacionales superiores a 30.000 millones de dólares, un sistema de libre flotación y se abrió hacia nuevos mercados para cortar la dependencia con Estados Unidos, su gran socio comercial.

La situación actual es distinta a la de 1994, alega el gobierno, sobre todo porque no existe la inestabilidad causada por los asesinatos del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio y del secretario general de ese partido, Francisco Ruiz. (FIN/IPS/pf/ag/if/00

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